Ilesia de Santiago

Iglesia parroquial ya citada en 1385. El edificio que ha llegado a nuestros días es de época barroca, teniendo planta de cruz latina, con una sola nave, crucero (en realidad, capillas laterales) y cabecera recta. A los pies de la nave y en el lado sur hasta el crucero cuenta con un pórtico apoyado en pies derechos de madera. 

En la clave de la puerta principal aparece la inscripción que permite datar la obra barroca en el año 1777. 

El edificio original de la iglesia de Villazón fue construido en época medieval, probablemente en el siglo XII, aunque sería reformado por completo a finales del siglo XVIII, cuando incluso llegó a invertirse la orientación de su cabecera. De época medieval pervive una ventana saetera de medio punto que se conserva, medio oculta, en el cerramiento sur de la nave actual del templo, lo que permite suponer que el cerramiento meridional de la actual nave sea uno de los pocos vestigios arquitectónicos que se conservan de los alzados de la fábrica medieval. En cuanto a la documentación, la referencia más antigua a esta iglesia data de 1167 y se corresponde con una donación al monasterio de Cornellana. También de época medieval se conservan algunos elementos de arte mueble, caso del una escultura de Santiago peregrino y un Crucificado gótico.

El edificio fue totalmente reedificado a finales del XVIII, entre 1777 y 1780, completándose con construcciones menores hasta 1790. La construcción del nuevo templo supuso que se invirtiera la orientación de la cabecera de la iglesia, pasando a estar a partir de entonces orientada hacia el oeste, frente a la disposición canónica hacia el este. Es posible que esta modificación estuviera  motivada por los problemas de cimentación que afectarían al costado oriental del altozano en el que se ubica el templo y que quizás pudieron influir en el derribo de la antigua iglesia medieval.

La nueva obra se resuelve mediante una planta de cruz latina compuesta por nave rectangular y presbiterio cuadrangular, más dos capillas abiertas al norte y sur de la nave que se inscriben también en sendos módulos cuadrados.

La nave se cubre con una falsa bóveda encamonada de madera, mientras que el presbiterio y las capillas laterales presentan bóvedas de arista nervadas de fábrica. La capilla norte está dedicada a san Antonio, mientras que la sur acoge a Nuestra Señora del Rosario.

En la esquina definida por el encuentro entre el presbiterio y la capilla lateral sur se ubica la sacristía que a priori  habría que encuadrar también en la fábrica dieciochesca, mientras que a los pies del templo y en el costado sur se encuentra un pórtico o cabildo en forma de L que conserva un magnífico empedrado de cantos rodados encintados. En el costado norte del cabildo se sustituye por un trastero cerrado que posiblemente se encuentre sobre un antiguo osario.

En el interior del templo destaca la existencia de una tribuna de madera a los pies, los retablos barrocos en el presbiterio y en las capillas laterales y el pavimento de losas numeradas para enterramientos de época moderna, junto con una lápida de 1649 perteneciente a los Fernández Villazón y que probablemente se encuentre reubicada.

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