Camino de la costa

Etapa 10: Muros de Nalón - Soto de Luiña

Etapa corta, de 15,47 kilómetros, que discurre por los concejos de Muros de Nalón y Cudillero, por la rasa costera del occidente asturiano, aproximándose al mar sólo puntualmente, en las proximidades de la playa de la Concha de Artedo. Es éste un recorrido eminentemente rural, en el que las dos mayores poblaciones se localizan al inicio y al final de la etapa: Muros de Nalón y Soto de Luiña. En medio, amplios espacios de típico poblamiento rural asturiano, en los que coexisten pueblos y aldeas de caserío muy diseminado conviviendo con pastos y manchas boscosas. Por todo ello, hay una gran presencia, en cuanto al patrimonio cultural, de la arquitectura tradicional, discurriendo el Camino entre quintanas, casonas tradicionales, hórreos y paneras. No obstante, también se tendrá la oportunidad de discurrir por una de las poblaciones asturianas donde más marcada es la influencia de la arquitectura de calidad promovida por la burguesía en el tránsito del siglo XIX al XX: El Pitu, localidad del concejo de Cudillero donde se asienta uno de los grandes conjuntos palaciegos de Asturias, el de los Selgas, tildado en ocasiones como el Versalles astur por la colección artística que atesora en su interior y por la extensión y cuidado de sus jardines. Al comienzo y al final de la etapa, la ruta jacobea flanqueará otros dos grandes hitos del legado patrimonial asturiano: la portada renacentista del palacio de Valdecarzana, en Muros de Nalón, y la iglesia barroca de Santa María de Soto de Luiña, incluida en 2015 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en tanto que monumento de excepcional valor vinculado al Camino de Santiago costero. 

En la etapa se suceden las ascensiones y bajadas de carácter no muy pronunciado, siendo la incidencia más notable la continuada y pronunciada bajada desde Rellayu hasta el río Uncín, en las inmediaciones de la playa de la Concha de Artedo, que obliga a salvar, en dos kilómetros y medio un descenso de unos doscientos metros. 

Existe documentación histórica que confirma el paso de peregrinos por este tramo de la ruta jacobea en época medieval y, sobre todo, moderna, siendo varias las alusiones que se encuentran al fallecimiento de peregrinos extranjeros en tierras de Muros de Nalón y Cudillero, caso de la recogida en los libros de difuntos de la parroquia de Muros en 1661, relativa a un peregrino flamenco, o la que en 1669 se relacionaba con un peregrino francés.  Igualmente, se han conservado testimonios de la peregrinación a lo largo de estas tierras de ilustres viajeros, caso del veneciano Bartolomé Fontana, hacia 1538, o del francés Guillermo Manier en 1726. Consta la existencia de hospitales de peregrinos o de ventas en la villa de Cudillero (hoy alejada del Camino oficial), en La Magdalena y, sobre todo, en Soto de Luiña, cuya primera alberguería (llamada del Lugar) remonta al menos a 1516, fundándose además un nuevo centro en 1713 por iniciativa de Antonio de Bances y bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario. Este hospital, cuyo edificio aún se conserva junto a la iglesia parroquial, es uno de los grandes testimonios de fundaciones tardías de centros de apoyo al peregrino en todo el Camino Costero español, razón por la que fue incluido, junto con la iglesia, en la Lista del Patrimonio Mundial en 2015. 

Descripción de la etapa

Se inicia la etapa en la plaza del marqués de Muros, frente a la iglesia, y junto al edificio de la Casa de Cultura municipal. La ruta jacobea prosigue por la calle Gerardo González, que parte de espaldas a la fachada principal del templo, que en sus primeros metros cuenta con un espacio público con dos hileras de árboles, frente a un conjunto de viviendas de dos plantas con vistosas galerías y balcones, construidos entre finales del XIX y comienzos del XX. 

Se sigue de frente por esta calle hasta desembocar, ya en la avenida de Galicia, en un espacio verde en el que destaca la portada de acceso al antiguo palacio de Valdecarzana, único elemento que se conserva de esta destacada construcción. 

Tras pasar la portada del palacio, se sigue junto a la zona verde que rodea la antigua muralla perimetral de la parcela del palacio, pasando junto a una fuente y dejando a mano derecha un desvío hacia la playa de Aguilar. Se atraviesan las vías del tren por un paso superior y justo después se continúa por la derecha, por la calle Francisco Cabal, paralela a las vías del tren, ya en el barrio de Villar. Tras unos pocos metros se toma la desviación a la izquierda, por el Camino de El Escorial, sin llegar a la estación de ferrocarril de Muros, localizada algo más adelante, de frente. 

El camino de El Escorial conduce a unos bloques de viviendas, promovidos por los sindicatos verticales en 1957-58, prosiguiéndose después hacia la derecha, por este camino-carretera, a través de las viviendas del barrio de El Escorial, entre las que se levanta algún hórreo y panera. A la izquierda, un poco desviada del Camino, se localiza una fuente. Más adelante se llega a un cruce de caminos, debiendo seguirse de frente, por el camino El Salgueiro.  En algunos puntos, cuando los cierres vegetales de las parcelas que limitan con el Camino lo permiten, es posible ver hacia la izquierda, a lo lejos, algunas de las principales construcciones del pueblo de Somao, famoso por sus casonas indianas, como la de la Torre, que es posible apreciar desde este punto. 

Tras el cruce anterior, y una vez pasada una última vivienda, el camino pasa a ser una pista de tierra que atraviesa un puente sobre las vías del ferrocarril y se introduce en una zona boscosa, entre eucaliptos, con tramos en los que el vial está limitado por un tajo vertical del terreno, junto al arroyo de Remuelas. 

Este camino desciende, dejando un primer desvío a la derecha, hasta llegar, tras pasar una curva muy cerrada, al arroyo de Santa Olaya, un cauce fluvial junto al que existe un depósito de agua. Se atraviesa el río por un puente de piedra de un solo vano, y se inicia una ascensión entre eucaliptos, por una pista de tierra y piedra, que se sigue sin tomar ninguno de los desvíos que aparecen a mano derecha. En este punto se produce el paso desde el concejo de Muros de Nalón al de Cudillero. 

Tras llanear durante algo más de 600 metros, se llega a un paso inferior bajo las vías del tren, a través de un puente de hormigón de un vano, prosiguiéndose por un camino de tierra, que pronto conecta con otro, continuándose hacia la derecha, entre prados y eucaliptos, hasta desembocar en un camino asfaltado. En este punto se continúa el recorrido hacia la derecha, llegando pronto a las primeras viviendas del barrio de Aronces, en la parroquia Piñera, la primera localidad del concejo de Cudillero que atraviesa el Camino de Santiago costero. 

Se sigue recto por esta vía, entre viviendas unifamiliares, algún hórreo y cierres de parcelas, sin tomar ningún desvío a la derecha, hasta desembocar en la carretera local CU-2, ya en el pueblo de El Pitu. 

Se prosigue hacia la derecha, en dirección a Cudillero, por una zona en la que existe acera. Poco después del cruce, mano derecha, aparece el gran edificio de las Escuelas Selgas, con un espacio verde delante presidido por el monumento a la familia Selgas, obra del escultor Víctor Hevia. 

Un poco más adelante, se localiza el palacio de los Selgas. Desde la puerta monumental abierta en el muro de cierre de la parcela, se puede contemplar una excelente panorámica del jardín francés, con estatuas, que precede al edificio del palacio. 

Continuando por la acera de la carretera local, y tras pasar varios establecimientos hosteleros, se llega a la iglesia parroquial de El Pitu, con sus dos altas torres flanqueando la fachada principal. Este templo se localiza dentro de una gran parcela delimitada por un muro de piedra y rejería de hierro, flanqueado en la vertiente que da al Camino de Santiago por una alta hilera de eucaliptos. La entrada al espacio verde que precede la iglesia se realiza por un espacio flanqueado por dos ángeles de mármol. El edificio de la iglesia está rodeado de un jardín, limitado en su extremo norte por el edificio del cuartel de la Guardia Civil. A la derecha, al otro lado de la carretera, se localiza la entrada principal del palacio de los Selgas.

Tras dejar atrás el cuartel de la Guardia Civil, el Camino se desvía hacia la izquierda, por una carretera local que desciende entre viviendas, algunas muy antiguas y adscribibles a la tipología de la Casa Vidíu. 

En una curva, el camino prosigue hacia la izquierda, entre dos viviendas, descendiendo entre altos muros de piedra por un camino asfaltado, que pronto da paso a una pista de tierra entre árboles. Tras 300 metros circulando por esta pista, se llega a una carretera asfaltada, en una curva, prosiguiéndose hacia la izquierda.  Se sube hasta una vivienda unifamiliar y se llega a otro cruce de carreteras, prosiguiéndose por la carretera que sigue de frente, por una recta que, tras pasar una zona de infraviviendas, llega a un paso inferior de las vías del tren, resuelto con un puente de piedra. Esa línea férrea llega en breve a la estación de ferrocarril de san Juan de Piñera, a la izquierda del Camino. 

Tras cruzar las líneas del tren, se sube entre extensas praderías a un alto dominado por una única vivienda de reciente construcción que, a mano derecha, se levanta cual faro, forma a la que recuerda la torre circular que tiene adosada. Tras pasar esta vivienda se toma el primer desvío a la derecha, por un camino hormigonado que se desarrolla en sentido perpendicular a la que carretera por la que se venía (y que de frente conduce al núcleo de San Juan de Piñera, al que el Camino no llega a acceder). 

La ruta prosigue hacia la izquierda hacia el barrio de Belandres, tras un primer cruce, entre prados, alguna vivienda unifamiliar y cierres de fincas (algunos con seto vegetal y otros con estacas de madera). Se deja a mano izquierda un desvío y se sube entre prados, pudiendo verse a mano derecha una panera de excepcionales dimensiones.

Más adelante se sigue de frente en otro cruce y se llega a una carretera. Se continúa por la derecha, hasta que pocos metros después se gira a la izquierda y se cruza la carretera nacional N632. 

Se continúa de frente por un camino asfaltado encajonado entre taludes de tierra a ambos lados,en la falda del monte Arés o Montarés. Esta vía sube hasta el barrio de El Manto, con edificaciones unifamiliares y algún hórreo, hasta que más adelante, en un cruce de vías, se continúa hacia la izquierda, dejando atrás una fuente adosada a un muro de piedra. Se prosigue por el camino asfaltado, en ascensión, dejando a ambos lados varias conjuntos de edificaciones, con algún hórreo entre ellas, hasta llegar (tras dejar a mano derecha un desvío) a circular en paralelo a la autovía del Cantábrico durante algo más de 200 metros. 

Se cruza a continuación un paso inferior de la autovía, girando a continuación la ruta hacia la derecha, por una pista de grava que se adentra en un bosque de eucaliptos, en paralelo a la autovía, a una mayor cota de altitud. Se recorre esta pista durante más de 900 metros, hasta desembocar en un  nuevo paso inferior de la autovía, que tras cruzarse da paso, a una pista de hormigón que continúa, hacia la izquierda, junto a una gran explanada, para discurrir a continuación entre eucaliptos y otros árboles y desembocar en una vía asfaltada entre viviendas unifamiliares, en la localidad de Rellayu. 

Tras pasar estas viviendas, se llega a un lavadero de piedra, construido en 1948 según indica la inscripción que lo preside. Este lavadero queda de espaldas al Camino, que prosigue hacia la izquierda, por una pista de hormigón flanqueada a la derecha por un alto muro. Pocos metros después, en una bifurcación de caminos, se prosigue por la derecha, por una pista de tierra que discurre, en fuerte pendiente descendente, entre una masa de eucaliptos. En una nueva bifurcación de vías, se continúa por la derecha, hasta llegar a un pasar junto a uno de los 16 pilares que sostienen el imponente viaducto (de 106 metros de altura) que en este punto permite a la autovía salvar el valle de la Concha de Artedo.

Tras pasar por primera vez este viaducto, se continúa por una estrecha pista de tierra y piedra, que poco después gira hacia la derecha en una curva muy cerrada, iniciando un fuerte descenso, pasando junto a otro pilar del viaducto, y desembocando en un paso inferior de la carretera nacional, por un túnel rectangular de hormigón. Atravesado el mismo se llega a la carretera nacional N632a. Se cruza y se pasa por delante de las instalaciones de un hotel y al lado del apeadero del ferrocarril, ya en el núcleo de La Magdalena. 

Se inicia el descenso, por una pista hormigonada, hacia la playa de la Concha de Artedo. Tras una curva muy pronunciada a la izquierda, se llega al núcleo de viviendas La Magdalena, pasando entre casas, hórreos, el edificio de las antiguas escuelas de los años 1950, la llamada Casona y un lavadero cubierto y una fuente de 1958. En el siguiente cruce de caminos se sigue hacia la derecha, bajando una cuesta de fuerte pendiente que acaba, en un cruce de vías que, hacia la izquierda, conduce a pocos metros a la capilla de La Magdalena. 

El Camino prosigue de frente, por un camino de tierra entre prados, que a los pocos metros deja ver, a la derecha, la explanada del aparcamiento de vehículos de la playa. Poco después, se cruza el río Uncín por un puente y se prosigue por una pista de tierra hacia la izquierda, en paralelo a ese cauce fluvial y dejando atrás la playa. 

Esta pista asciende entre árboles a la derecha y prados a la izquierda, con la vista al fondo de los viaductos de la autovía. Se sube hasta unas viviendas y  hórreos del barrio de El Ribete, pasando el firme a ser de hormigón, y llegándose en curva a la carretera local CU-6. 

Se sigue esta carretera local durante unos pocos metros hasta cruzarla y continuar por una pista de grava que se abre a la izquierda, pasando bajo los viaductos de la autovía y continuando después su recorrido entre eucaliptos, en paralelo a la autovía durante más de 600 metros, hasta que después de esa distancia gira a la izquierda, y ya con un firme de tierra y piedra se adentra en una espesa mancha de eucaliptos que conduce, tras algo más de medio kilómetro, a las primeras construcciones del pueblo de Mumayor, que se atraviesa siempre en sentido oeste, dejando a mano izquierda hasta tres desvíos. 

El discurrir entre las viviendas, hórreos y paneras de Mumayor, se prolonga durante unos 800 metros, permitiendo contemplar no sólo ejemplos muy interesantes de arquitectura tradicional asturiana y de elementos etnográficos como pajares, sino también amplias perspectivas hacia la izquierda, hacia los valles de las Luiñas y los pueblos que surcan este territorio. 

Tras dejar atrás las últimas viviendas, se inicia una breve ascensión que permite contemplar una visión de todo el valle que se acaba de dejar atrás, para llegar al núcleo de viviendas de Campubaxu, dispuestas en hilera en el margen derecho del Camino.

Hacia la izquierda, es posible contemplar una amplia panorámica del valle de las Luiñas, siendo perfectamente visible el pueblo de San Martín de Luiña, presidido por la alta torre de su iglesia parroquial, declarada Bien de Interés Cultural en 1996.

Tras pasar esta tira de viviendas, el Camino gira en Campucima a la izquierda por una pista de tierra encajonada entre altos taludes, rodeado todo ello de eucaliptos y otras especies de árboles en la ladera del monte San Andrés. Este camino acaba desembocando, tras más de 1.300 metros sin desviarse hacia ninguna de las pistas que se abren a sus dos flancos, en la carretera N632, prosiguiéndose hacia la derecha, por el arcén de una vía que ya tras muy corta distancia lleva al pueblo de Soto de Luiña.  

Se deja a mano derecha una gran casona con palmera, pasando un poco después a discurrir la ruta por una pista de grava paralela a la carretera nacional, a la que vuelve a unirse en un puente sobre el río Esqueiro. Tras cruzarlo se llega ya al núcleo del pueblo, discurriendo por una acera dispuesta junto al arcén de la carretera, al lado de una tira de viviendas de dos y tres alturas, que tras una corta distancia conduce a la plaza central del pueblo, presidida por la iglesia de Santa María de Soto de Luiña, declarada Patrimonio Mundial en 2015, como monumento destacado vinculado al Camino de Santiago costero, y final de la presente etapa. 

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