Camino de la costa

Etapa 13: Outur - A Caridá

Etapa de 24,46 kilómetros que discurre por los concejos de Valdés, Navia, Coaña y El Franco, en un recorrido prácticamente llano, sin graves desniveles más allá de la inicial ascensión a Las Hervedosas, al comienzo de la etapa, y el posterior descenso a la ría de Navia, en la capital del concejo del mismo nombre, con la posterior ascensión hacia El Espín y Xarrio, en Coaña.

El discurrir por la rasa costera occidental de Asturias, entre amplias praderías se desarrolla siempre a una cierta distancia del mar, que no será perceptible por el caminante en prácticamente ningún momento de la etapa. Son muchas las pequeñas localidades que jalonan la ruta en este recorrido, caso de Villapedre, Piñera, Villaoril, La Colorada, El Espín, Xarrio, Cartavio o Arboces. También se circulará por dos capitales de concejo, Navia y, al final del recorrido, A Caridá. 

En su gran mayoría el recorrido se realiza por pistas asfaltadas u hormigonadas, limitándose a menos de la tercera parte el camino que presenta firme de grava o tierra. Hay tramos de la ruta histórica, especialmente en la zona de Las Hervedosas y del río Barayo, que han sido muy transformadas como consecuencia de la construcción de la autovía del Cantábrico, habiéndose establecido un recorrido alternativo, de nueva factura, que permite flanquear esta nueva vía de comunicación. 

Esta etapa transita por zonas de honda historia jacobea. Está documentada la existencia de una malatería en San Lázaro de Barayo, cuya existencia ya consta en 1274 y que aún se mantenía activa a comienzos del siglo XIX, dando servicio a enfermos y a peregrinos. Igualmente, existió un hospital de peregrinos en la villa de Navia, bajo la advocación primero del Santísimo y de Santa María Magdalena y que en el siglo XVIII era conocido como hospital de Santiago, localizado en la calle San Francisco y al que se vinculó la primera iglesia parroquial de la capital naviega. En relación con este hospital, consta en la documentación de siglo XVIII el fallecimiento de numerosos peregrinos en Navia, de los más diversos orígenes, desde franceses a checos y alemanes. 

El paso de la ría del Navía había de realizarse en época medieval y moderna en barca, existiendo muchas menciones en relatos de peregrinos a ese tránsito que se realizaba en unas embarcaciones que eran propiedad en el siglo XVIII del marqués de Santa Cruz de Castropol, y de cuya existencia queda aún un testimonio toponímico en el lugar de Barqueiros, pueblo situado ya en la vertiente de la ría perteneciente al concejo de Coaña. 

En el concejo de Coaña, existió un hospital de peregrinos en Jarrio, bajo la advocación de Santa Ana, fundado en 1370 por Álvaro Pérez de Coaña, y que aún estaría en funcionamiento a principios del siglo XIX. Por último, existió otro albergue de peregrinos histórico en la capital del concejo de El Franco, A Caridá, punto final de la presente etapa. En este caso apenas se tienen más datos sobre este establecimiento más allá de su mención en el catastro de Ensenada de 1753. 

Descripción de la etapa

Se inicia la etapa en Outur, en un cruce de caminos en la zona conocida como El Palacio.

El Camino de Santiago sigue de frente, hacia el barrio de El Rellón, dejando a ambos lados caserías aisladas con hórreos y paneras, todo ello entre praderías. El camino está asfaltado y sigue recto, dejando a mano derecha un primer desvío y poco después una intersección de caminos. Se prosigue entre viviendas, sitas en parcelas cercadas por muros de piedra que en determinados puntos flanquean el Camino de Santago.

Se deja atrás un nuevo desvío a la izquierda y se llega a un cruce en el barrio de El Rellón, con una gran panera a la derecha. Se opta en esta ocasión por el camino que continúa hacia la derecha, en ascenso, por el barrio de Los Remedios. Tras un breve recorrido se llega a una bifurcación de caminos, con una tira de viviendas en el espacio entre las dos vías que surgen de este punto. La ruta continúa por la derecha, pasando entre unas viviendas y llegando muy pronto a un prado en el que se levanta la capilla de los Remedios, a mano derecha.

Prosigue el recorrido por esta vía, entre prados, en ligera ascensión hasta una curva, en la que continúa de frente, dejando a mano derecha una casería con hórreo y cabazo de fábrica de ladrillo, pasando a ser el camino una pista de tierra y piedra que asciende.

Se sube por un camino encajonado entre taludes de tierra y algún árbol, con buenas vistas hacia la derecha de la rasa costera y de la parroquia de Outur. Tras poco más de doscientos metros, se prosigue en una bifurcación de caminos, por el de la derecha, llegando a un repecho que permite contemplar a mano izquierda la autovía del Cantábrico, en paralelo a la cual se proseguirá a continuación.

La ruta es ahora una pista de tierra y piedra, ancha, construida al mismo tiempo que la autovía para permitir la continuidad del Camino de Santiago. Desciende hasta cruzar, tras una curva pronunciada, un regato, pasando para ello por encima de una estructura de hormigón, pasando a continuación a subir una cuesta hasta confluir con la carretera AS37, que se cruza para proseguir de frente, por un camino de tierra junto a un grupo de viviendas, flanqueado a la derecha por un muro de piedra. Este camino conduce tras apenas 35 metros, a una nueva carretera asfaltada, en una curva, prosiguiendo por la misma, hacia la derecha, en el núcleo de Las Hervedosas.

Se continúa durante unos 150 metros por la carretera, en llano, junto a las viviendas de Hervedosas, con buenas vistas a la izquierda del pico El Infernón. Tras esa distancia, se abandona la carretera, prosiguiéndose de frente por una pista de tierra, entre prados y matorral, que conduce a una primera bifurcación de caminos en la que se continúa por el de la derecha, una ancha pista de grava de construcción simultánea a la autovía. Se prosigue por esta pista, dejando a mano izquierda un primer desvío, ascendiendo por la ladera del monte Faro entre pinos hasta una primera curva desde la que comienzan a tenerse vistas de la rasa costera del municipio de Navia. Se inicia entonces un descenso pronunciado, pasando pronto por una curva muy cerrada hacia la izquierda, pasada la cual, y tras medio kilómetro aproximado, se toma un desvío hacia la derecha, por un camino de tierra mucho más estrecho que la pista, que entre eucaliptos y matorral, y tras dejar a mano izquierda otro desvío, acaba confluyendo con la carretera N-634 tras unos 200 metros de bajada.

Se prosigue por el arcén de esta carretera nacional durante 400 metros aproximadamente, llegando a El Bao. Antes, en el cruce del río Barayo, se produce el tránsito entre el concejo de Valdés y el de Navia.

Tras esa distancia se llega a una gran curva bajo el enorme viaducto de la autovía del Cantábrico (de 600 metros de largo y 70 de alto), a cuyos pies se levanta un monolito conmemorativo de la fosa común de víctimas de la represión franquista que existe en este lugar.

Se prosigue por el arcén de la carretera, siguiendo por la curva y dejando a mano derecha un pequeño núcleo de apenas tres viviendas. Se sigue ascendiendo y tras las viviendas se toma el primer desvío existente a la izquierda, abandonando de esta manera la carretera nacional.

Tras una ascensión de unos 160 metros, entre prados y con excelentes vistas de El Bao y del viaducto de la autovía, se llega a un alto en el que levanta la llamada Casa Carmina, formada por una serie de construcciones, entre ellas un polvorín construido con sillares de piedra perfectamente tallados, así como una vivienda de dos plantas rodeada de motivos jacobeos (caso de un pequeño monumento al apóstol Santiago). Tras dar la curva, se gira hacia la derecha, pasando por delante de la vivienda y de una fuente dedicada también a Santiago.

Dejando atrás este conjunto, se continúa ascendiendo hasta pasar el camino a discurrir por una pista de tierra y piedra, entre prados, que pronto conduce a una plantación de pinos, que se atraviesa, llegando a una planicie dominada por las extensas praderías y con el pueblo de Villainclán al fondo.

Tras casi 700 metros de circulación por esta pista, se llega a las primeras viviendas del pueblo.

En una curva al llegar al pueblo, se enlaza con una carretera asfaltada y se prosigue hacia la izquierda, en el barrio de El Carreirón de Villainclán. Esta vía discurre entre las casonas del pueblo, entre las que hay varios hórreos y cabazos. Tras una curva, en el pueblo, se sigue de frente en un cruce de caminos, pasando junto a un conjunto integrado por vivienda, cabazo y construcciones auxiliares, todo ello dentro de una parcela cercada por un muro de piedra. Continúa el camino por la carretera, entre casas, alguna panera y prados. Pasado el conjunto de viviendas, se llega a una zona de praderías que pronto dan paso a Villapedre, en el barrio de El Calvario, pasando junto a una típica casía de esta zona occidental asturiana, conocida como Casa El Grillo.

Se sigue recto en el siguiente cruce que aparece, pasando más adelante por detrás de una villa indiana muy característica de este lugar, dedicada hoy a usos hoteleros.

Ya pronto se llega al cementerio de Villapedre, a la derecha del Camino, tras un alto muro de piedra, y a la carretera nacional. En el cementerio destaca un alto mausoleo, coronado por una cúpula bizantina.

Se prosigue por el arcén de la carretera nacional, hacia la izquierda, durante apenas 75 metros, en frente a una tira de viviendas tras la cual se cruza la carretera y se continúa por una carretera local que tras otros 75 metros aproximadamente conduce a la iglesia de Santiago de Villapedre y al gran roble sito a su vera.

Pasada la iglesia, se atraviesa un paso inferior del ferrocarril y se continúa por la carretera asfaltada, entre prados, hasta llegar frente a una casa de dos plantas, con una buhardilla en el centro de la cubierta. Se debe proseguir en este punto hacia la izquierda, dejando atrás la iglesia y las vías del tren. Se pasa junto a un cabazo y un lavadero, y sin tomar ningún desvío se llega al barrio de El Barbeitín, pequeño núcleo de viviendas, con algún cabazo entre ellas.

Se continúa de frente, pasando junto a algún buen ejemplo de casía, propia de esta zona de la rasa costera occidental de Asturias, y se acaba llegando a un cruce de caminos, en el lugar conocido como La Peña, con una zona verde entre las vías que se bifurcan. Se debe proseguir por la de la izquierda, durante unos 250 metros, con viviendas y muros de piedra a ambos lados, hasta desembocar, en una pista de tierra y piedra, que se inicia tras dejar atrás las últimas viviendas.

Se avanza por esta senda, descendiendo primero entre prados y luego con árboles a mano izquierda, hasta llegar tras unos 400 metros, a una curva en el fondo de un pequeño valle, rodeada de árboles en el flanco izquierdo, prosiguiéndose después, en ligero descenso, entre árboles y matorral, hasta el río Frejulfe, que se salva gracias a una pasarela de madera, tras la cual se continúa por una estrecha senda de tierra, entre árboles, que tras una ascensión de algo menos de 200 metros, llega a la carretera nacional, junto a una vivienda de una planta.

Se cruza la carretera N-634, y se prosigue por una carretera local asfaltada que asciende, entre una tira de viviendas a la izquierda y un talud de tierra a la derecha, llegando apenas cien metros después a un cruce de caminos, ante una vivienda de dos plantas, construida en piedra, en el que se prosigue por la derecha, ya en el núcleo de Piñera.

Se pasa entre varias viviendas, alguna de ellas con cabazo, y tras una curva se deja a mano derecha una construcción de piedra de tres plantas, con escudo reciente y con un estructura auxiliar construida al modo de un antiguo castillo, con almenas que se reproducen en el muro de cierre de la parcela.

Tras esa curva, se prosigue de frente por el arcén de la carretera local, atravesando por un puente moderno las vías del ferrocarril. Se continúa después recto, durante unos 270 metros, entre viviendas aisladas. Se toma el primer desvío hacia la derecha, ascendiéndose hasta un puente sobre las vías del ferrocarril, tras el cual se toma un desvío a la izquierda por una pista de tierra que conduce a la iglesia de Piñera.

Pasada la iglesia, se llega pronto a la carretera nacional, prosiguiendo la ruta, hacia la izquierda, por su arcén. Se pasa por delante de las antiguas escuelas de Piñera, parte de las cuales han sido habilitadas como albergue de peregrinos.

Pasado este edificio, se abandona la carretera nacional para tomar un camino de tierra y piedra que parte a mano izquierda, ascendiendo entre eucaliptos y matorrales primero y luego a través de un prado, siempre en paralelo a la carretera nacional, a la que se vuelve a confluir tras un recorrido de unos 300 metros.

Vuelto el camino a la carretera nacional, se prosigue por su arcén, hacia la izquierda, sólo unos 30 metros, para a continuación cruzar la vía y continuar, igualmente hacia la izquierda, por una estrecha senda de tierra que, entre árboles y matorrales, desciende hasta el pequeño arroyo Rounín, que se cruza por una pasarela de madera, prosiguiendo luego en ascenso ligero por un camino de tierra que pasa a estar encajonado entre taludes naturales más adelante, para confluir tras unos 200 metros, en una pista de tierra más ancha, que entre prados, conduce hacia la izquierda a una carretera asfaltada, tras algo más de 300 metros de recorrido.

Se gira a la derecha en ese punto, ascendiendo entre prados y viviendas aisladas, en las inmediaciones de Villaoril (pueblo a cuyo centro no se llega a acceder) hasta llegar a una primera bifurcación de vías en la que se prosigue por la de la izquierda, entre naves ganaderas y viviendas.

Se prosigue recto, dejando a mano izquierda algún desvío. Se pasa por una zona de praderías y al poco se flanquea una gran nave industrial, tras la cual se continúa de frente, en un cruce de caminos, pasando junto a varias viviendas y desembocando en la carretera local NV3, debiendo proseguirse hacia la izquierda, en dirección a La Colorada, localidad a la que se llega siguiendo por esta vía algo más de 600 metros.

Se pasa en ese recorrido por La Venta, donde existe una antigua construcción, con escudo, y con una capilla dedicada a la Nuestra Señora de los Dolores adosada, hoy en estado de ruina. También se dejan a derecha e izquierda varios desvíos (a Andés y Salcedo respectivamente), tras los cuales se llega a una intersección de carreteras, en las afueras de La Colorada.

En dicho punto, se continúa hacia la derecha, llegando ya pronto a La Colorada, entre naves primero, que luego dan paso a viviendas.

Tras unos 360 metros de travesía por este núcleo, se toma un desvío a la izquierda, prosiguiéndose por un camino asfaltado, entre naves y alguna vivienda, durante 200 metros aproximadamente. Después de esa distancia, se gira a la derecha, por una pista de tierra que atraviesa una pradería, para pasar luego a discurrir junto una masa de pinos y castaños, con el núcleo de La Colorada a la derecha. Tras poco más de doscientos metros, se llega a una carretera asfaltada, prosiguiéndose hacia la izquierda y llegando al cementerio de Navia.

El Camino prosigue bordeando el muro de cierre del cementerio, por una carretera local que primero circula entre prados y que luego comienza a descender, entre árboles, hacia la villa de Navia, que comienza a vislumbrarse a mano izquierda, desde una posición elevada.

Se desciende por la carretera, junto a las primeras viviendas de las afueras de Navia, hasta llegar a una calle en la que se debe girar a la izquierda, ya por una acera que conduce a la capilla de San Roque.

Pasada la capilla, se sigue de frente, pasando por encima de las vías del tren y dejando a mano izquierda los edificios de las antiguas escuelas de Navia, de época republicana, hoy en desuso.

Se prosigue recto por la calle Ramón de Campoamor, ya en el centro urbano de la capital naviega, entre casas blancas de dos plantas con balcones de madera y otras construcciones más modernas, dejando a mano izquierda el desvío hacia la iglesia parroquial, alejada unos metros del recorrido oficial del Camino de Santiago. Esta calle de Ramón de Campoamor era uno de los ejes de comunicación del antiguo centro amurallado de Navia con el exterior, hacia el barrio de San Roque, siendo uno de los lugares de expansión de la villa durante el siglo XIX.

Se llega a la plaza de los Concejos situada frente al  Ayuntamiento, en la que hay una fuente.

Se prosigue hacia la izquierda, dejando las casas consistoriales a mano izquierda del Camino. Se desciende en línea recta por las calles Doctor Rafael Calzada y Mariano Luiña  junto a la casa de Coaña de 1692 hasta llegar a la carretera nacional en su tránsito por Navia, que toma el nombre de Avenida Regueral, cerca del punto en el que antaño, antes de la construcción del moderno puente sobre la ría, se tomaba la barca para cruzar la ría. Se llega frente al número 19 de esta calle, dejando a mano izquierda los jardines de la Avenida Ramón Valdés.

En este punto, se gira a la derecha, pasando bajo el viaducto del ferrocarril y llegando al puente sobre la ría del Navia, que se cruza por una acera, desde la que se obtienen espléndidas vistas de la desembocadura del río y de los astilleros Gondán sitos en el puerto de Navia.

Este puente marca el límite entre los concejos de Navia y Coaña. Tras dejar atrás el río, el camino se adentra en la localidad de El Espín, en la que aún se conservan restos de antiguos muelles de carga.

Se prosigue durante unos 70 metros por la avenida Fernando Jardón, coincidente en este punto con el trazado de la carretera nacional, para pasar a continuación a girar a la izquierda y proseguir la ruta por la carretera local CÑ3, en dirección a Folgueras, en ascensión entre bloques modernos de edificios, alguna edificación más antigua y en paralelo a las vías del ferrocarril y la ría del Navia, a mano izquierda. Entre las viviendas antiguas destaca una denominada “La Costa Rica”, construida en 1928, que queda a mano derecha del Camino, y que cuenta con un edificio principal de tres alturas y bajocubierta, con balcones de hierro fundido en las estancias principales de cada planta.

Tras dejar atrás este edificio, y después de 400 metros de tránsito por la CÑ-3, se toma un desvío a la derecha, en dirección a Jarrio. Tras sólo 75 metros, se deja esta carretera para tomar una senda de tierra que parte de una curva junto a una vivienda blanca de dos alturas, en el lugar de Barqueiros, topónimo que remite directamente al histórico tránsito de la ría en barca que se realizó hasta la construcción del moderno puente sobre la ría.

La pista de tierra y piedra inicia una ascensión pronunciada, entre matorrales y eucaliptos, pasando al poco junto a un depósito de agua y llegando después a una zona de viviendas unifamiliares de muy reciente construcción. Se prosigue recto, y tras un cruce con una carretera asfaltada que proviene de la izquierda, que no se toma, se prosigue por una pista de tierra que pasa junto a las últimas viviendas de este núcleo, sin tomar ninguno de los desvíos que se abren a ambas manos de la ruta.

Se sigue recto, por una llanura con amplias praderías y vistas del pico Xarrio, hasta llegar medio kilómetro después a las vías del ferrocarril. Se gira entonces a la izquierda, prosiguiendo en paralelo a las vías durante un poco más de 300 metros, por una pista de tierra que discurre entre prados y matorrales y que acaba confluyendo en una carretera local. Se gira a la derecha, y tras unos 375 metros se llega al núcleo de Xarrio, pasándose frente a la capilla de Santana y junto a la Casa Basilio, construida en el lugar que ocupaba el antiguo hospital de peregrinos de Xarrio, demolido a finales del siglo XIX. El antiguo hospital de Xarrio fue fundado en 1370 por Alonso Pérez de Coaña en una encrucijada de caminos a la vera de la ruta jacobea, reedificándose su edificio en el siglo XVII y derribándose en 1892. La capilla de Santa Ana formaba parte del conjunto de este centro asistencial.

Tras pasar la capilla, el camino prosigue hacia el camino que continúa hacia la derecha de la iglesia (vista de frente), entre varias viviendas tradicionales y algún hórreo.

Pasadas las últimas construcciones de Xarrio, el camino pasa a discurrir por el llamado Caleyón, bajo una auténtica galería natural, formada por árboles, en una zona en la que la ruta está encajonada entre altos muros de piedra colocada en seco y alguna zona en la que éstos dejan paso a taludes excavados en la roca. Es éste un tramo de menos de 100 metros de longitud pero de extraordinaria belleza e interés patrimonial.

Este camino confluye en una carretera local, girando a la derecha y ascendiendo una cuesta que conduce a otra carretera y al edificio de las antiguas escuelas de Jarrio. El Camino cruza esta segunda carretera y continúa de frente, dejando a mano derecha el edificio de las escuelas.

Se asciende por una carretera asfaltada, dejando a mano izquierda la llamada fuente de os peregrinos, entre taludes de tierra. Se llega a un primer cruce, en el que se continúa por el camino de la derecha, por una senda de tierra flanqueada durante unos metros, en su margen derecha, por un muro de bloques de hormigón, pasando luego a discurrir entre prados y más adelante por la trasera de unas viviendas, hasta confluir, 250 metros después, con la carretera local, debiendo proseguirse hacia la derecha.

Se continúa por el arcén de esta carretera, entre pinos, prados y vistas a la derecha de la autovía del Cantábrico que discurre más o menos en paralelo, a una menor cota. Se deja a mano derecha un desvío, en el punto en el que se llega al ámbito territorial de la parroquia de Torce, para después, tras 650 metros de circulación por la carretera, llegar a una bifurcación de carreteras, presidida por una pequeña fuente. Hacia la izquierda se llega al pueblo de Louteiro, continuando sin embargo el Camino hacia la derecha, en dirección a la autovía.

Se desciende por una carretera asfaltada, entre prados y alguna casería aislada, hasta dar paso después de 450 metros a una pista de tierra, en las proximidades de una rotonda de acceso a la autovía. Después, en una curva, se enlaza con una pista de asfalto que discurre en paralelo con la autovía durante casi medio kilómetro, hasta llegar a un paso elevado sobre esta infraestructura. Nada más atravesar la autovía, aparece un cruce de caminos, en el que se debe girar a la izquierda, dejando atrás un edificio de tres alturas construido con mampostería de piedra en parte revocadas. Se llega al núcleo de El Esteler, con unas pocas viviendas, alguna nave y un cabazo.

Se sigue recto y tras una vivienda, antes de llegar a la carretera nacional, se toma un desvío a la izquierda, por una pista de tierra, que atraviesa un prado hasta llegar a un lavadero con cubierta de pizarra, aprovechando este equipamiento el cauce del arroyo del Esteler. Se deja atrás este lavadero y se llega a un camino asfaltado, en una curva, en la que se prosigue hacia la derecha, llegando a la carretera nacional 634, que se cruza para proseguir por un camino asfaltado, flanqueado por un cierre de boj, que en ascenso conduce a una chalet, ya en Cartavio.

En este punto se abandona la vía asfaltada y se prosigue por delante de la vivienda, por una pista de tierra entre prados, tras la que se llega a un pequeño núcleo de viviendas unifamiliares, con la ruta convertida en una pista de grava, que sigue recto, dejando a mano derecha el desvío a la iglesia de Santa María, distante de la ruta oficial apenas 170 metros.

La pista continúa de frente, pasando por delante de una casería. Tras una curva entre muros de piedra, se vuelve a converger en la carretera nacional, frente a una gasolinera. Se prosigue, hacia la derecha, por el arcén de esta vía durante menos de 250 metros, dejando a mano derecha la casa Castro, que cuenta con una capilla dedicada a la Purísima Concepción.

Tras esa distancia se toma un desvío a la izquierda, por una carretera asfaltada que gira a la derecha en la primera oportunidad, pasando después de 70 metros a ser una pista de tierra que discurre entre chalets modernos para a continuación enlazar con otra carretera asfaltada. Gira a la derecha e inmediatamente después a la izquierda, en paralelo a la carretera nacional, entre prados y cierres de parcelas. Se llega en ligero descenso, y tras dejar a mano derecha un desvío que conduce a la carretera nacional, a un lavadero de piedra, en el lugar de Jonte, con cubierta de pizarra y con una gran inscripción que indica su construcción en 1930.

En este punto, se gira a la derecha, por una carretera asfaltada, paralela a la nacional, que asciende hasta un puente sobre el ferrocarril. Se cruza y se prosigue hacia la derecha, por una pista de grava que tras unas pocas viviendas discurre entre prados. Tras unos 160 metros, en una curva, se desvía hacia la izquierda, por un camino de tierra que se adentra en un pequeño bosque, para luego proseguir entre prados y pasar a ser una pista de grava que, por último, al llegar a una zona de viviendas en la localidad de Castello, vuelve a estar asfaltada y desemboca en la carretera local FR5, ya en el concejo de El Franco.

Se prosigue por el arcén de la carretera hacia la derecha, enlazando con la carretera nacional. Se gira entonces a la izquierda y se continúa por esta vía durante unos 230 metros, tomándose a continuación un desvío a la izquierda, junto a una nave, por un camino asfaltado que pronto gira a la derecha, en paralelo a la nacional, atravesando una zona de viviendas en su mayoría de reciente construcción. Se sigue de frente en un cruce y se desemboca, tras un total de 330 metros, en la carretera nacional, por la que se sigue, hacia la izquierda, durante unos 60 metros, tras los cuales se toma un desvío a la izquierda, en la localidad de Arboces, por un camino asfaltado que sigue recto, dejando a mano derecha un primer desvío y luego otro a la izquierda.

Discurre esta vía entre prados y alguna vivienda. Atraviesa un paso inferior de la carretera y continúa hacia una zona de viviendas, en la cual enlaza con otra vía, girando hacia la derecha para, a continuación, volver a girar a la izquierda, delante de una vivienda, para pasar a discurrir por un camino de tierra que flanquea una plantación de pinos, a mano izquierda del camino. Tras menos de 150 metros se vuelve a confluir con la carretera nacional, cruzándose para proseguir, de frente, por una estrecha senda de tierra que pronto enlaza con una pista de grava que, hacia la izquierda, conduce hacia un pequeño río, que se atraviesa junto al edificio del antiguo matadero, actualmente reconvertido en albergue de peregrinos.

Se pasa el río y se asciende por un camino hormigonado entre viviendas, hasta llegar por última vez a la carretera nacional, ya en los accesos a la villa de A Caridá, capital del concejo de El Franco. En su tránsito por la villa la carretera recibe el nombre de Avenida de Galicia, prosiguiendo el Camino por la misma, hacia la izquierda, por la acera, entre bloques modernos de edificios y alguna vivienda más antigua. Se sigue recto, sin tomar ningún desvío por las calles que se van abriendo a ambos lados, y se desemboca en el parque de María Cristina, presidido por el edificio moderno del Ayuntamiento y el de la iglesia parroquial de san Miguel, punto final de la presente etapa.

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