Camino de la costa

Etapa 2: Llanes - Ribadesella/Ribeseya

A lo largo de los 30,06 kilómetros que comprende esta etapa se recorre la mitad occidental del concejo de Llanes y la oriental del de Ribadesella/Ribeseya, conectando las dos capitales municipales. 

Se trata de una etapa larga pero en general sin grandes desniveles, aunque cuenta con dos repechos de cierta entidad entre Niembro y Bedón y en Piñeres de Pría, alcanzándose en el último caso la máxima altura de la etapa, de unos 110 metros. El Camino discurre en su mayor parte por caminos rurales, aunque también existen tramos de coincidencia con arcenes de carreteras y travesías por pueblos y villas, caso de las propias capitales concejiles y de los núcleos de Po, Celoriu, Barru, Naves, Villah.ormes, Nueva, Piñeres, Cuerres y Toriello. El asfalto domina más de la mitad del recorrido, aunque también hay un porcentaje importante de vías con firme de tierra y grava. 

La arquitectura tradicional asturiana está muy presente en todas estas localidades, siendo abundante la presencia de hórreos y paneras, construcciones auxiliares muy definitorias del paisaje. Las villas de Llanes y Ribadesella/Ribeseya, declaradas Conjunto Histórico, cuentan con centros urbanos de notable calidad arquitectónica, en los que son abundantes los ejemplos de buenas construcciones de época moderna y contemporánea, manteniéndose en buena medida un parcelario y distribución de calles que encuentra su origen en la Edad Media. Grandes monumentos, como la basílica de Llanes, los restos del recinto murario de esta localidad, el monasterio de San Salvador de Celoriu, con su torre románica, la iglesia de Niembro o el monasterio de San Antolín de Bedón, jalonan el recorrido del Camino de Santiago en esta etapa. 

Pocos tramos de la ruta jacobea costera de Asturias hacen tanto honor a su nombre como algunos de los existentes en esta etapa, que llega incluso a discurrir durante unos metros por la arena de la playa de Borizu en Celoriu, flanqueando igualmente el Camino la playa de Bedón, aunque es cierto que la mayor parte del recorrido se efectúa más hacia el interior, en el espacio comprendido entre la costa y las primeras estribaciones de las sierras planas que marcan la transición hacia la Asturias interior. 

Las villas de Llanes y Ribadesella/Ribeseya tienen una larga historia jacobea. En el caso de Llanes, las alusiones a los peregrinos se remontan al propio documento fundacional de la localidad, en las primeras décadas del siglo XIII, mientras que en 1330 se fundó su hospital de San Roque, el más antiguo de la costa oriental asturiana y que estuvo en funcionamiento hasta el siglo XIX. Muchas son las referencias al paso de peregrinos de diferentes nacionalidades europeas por sus instalaciones, algunos de los cuales fallecían en Llanes, de lo que queda constancia documental en los libros de difuntos de la iglesia parroquial. También contaba con una alberguería el monasterio de San Salvador de Celoriu, fundado en 1107 y que desde el siglo XVI incorpora a sus propiedades el vecino monasterio de San Antolín de Bedón, también flanqueado por la ruta jacobea. Referencias a otros hospitales de peregrinos en esta etapa las encontramos en Nueva de Llanes y en la capital riosellana. Así, hay noticias documentales sobre la existencia de un hospital de peregrinos de Ribadesella/Ribeseya ya en el año 1486, habiendo pervivido su edificio hasta su demolición en 1861. 

Descripción de la etapa

Se inicia la etapa en el puente sobre el río Carrocéu de Llanes, en pleno centro urbano de la capital. Desde este punto, continúa la ruta hacia el puerto, descendiendo por una rampa hacia el cauce del río, que se flanquea a lo largo de una treintena de metros hasta llegar a la segunda calle perpendicular que surge a la izquierda, la de Manuel Cue, por la que prosigue el recorrido. 

Es la de Manuel Cue una calle larga y estrecha, flanqueada por viviendas de dos y tres plantas, con abundantes balcones y galerías, desarrollándose alguna de estas construcciones en un espacio delimitado por muros cortafuegos, que atestiguan la antigüedad de su edificación. 

La calle Manuel Cue da paso a la de Posada Herrera, ensanchándose progresivamente el vial hasta llegar a la plaza de Cristo Rey, en la que existe una gran concentración de edificios monumentales, comenzando por la Casona de Ramón Miranda, construcción de finales del siglo XVII, sita en el margen derecho de Camino, y prosiguiendo con el palacio de  Posada Herrera, a la izquierda del Camino, actual sede de la Casa de Cultura, sito frente a la basílica de Santa María del Concejo. Al final de la calle se encuentran los restos del palacio del Duque de Estrada, construcción en ruinas desde su incendio en época de la guerra de la Independencia a comienzos del siglo XIX. En la parte trasera de la iglesia se localiza otro de los grandes palacios llaniscos, el del Cercáu, conformándose de esta manera un núcleo arquitectónico de excelente calidad y variedad, que remite a lo mejor de la arquitectura culta asturiana de finales del medievo y de la edad Moderna. 

Una vez que la calle Manuel Cue llega al final de la plaza de Cristo Rey, ante la basílica de Santa María, el Camino da un quiebro hacia la izquierda, prosiguiendo por una calle estrecha sita entre el palacio de Posada Herrera y construcciones vinculadas a la muralla medieval de Llanes, una de cuyas altas torres se bordea, hasta llegar a una bajada con escalones que se sigue hasta enlazar con la calle de Alfonso X, prosiguiendo el recorrido entonces hacia la izquierda, bordeando la torre de la muralla medieval y descendiendo por unas escaleras hasta bajar a la calle, flanqueada por los laterales de los edificios del Ayuntamiento y del antiguo Casino de Llanes. Se llega de esta manera a la calle de Nemesio Sobrino, continuando la ruta jacobea por la misma, hacia la derecha. 

Al poco de iniciarse esta calle se deja a mano derecha el gran edificio del antiguo monasterio de las Agustinas Recoletas (posteriormente colegio de La Encarnación y en la actualidad establecimiento hotelero). La calle y el Camino discurren por uno de los costados de la edificación, en una zona en la que la vía está conformada por un auténtico pastillo vegetal, gracias a una doble hilera de plátanos de sombra a los que sucesivas podas han enlazado por su parte superior hasta configurar ese túnel bajo el que discurre la ruta jacobea. Tras este tramo se llega al parque de Posada Herrera (parte de la antigua finca del colindante monasterio), presidido por una estatua dedicada a este prócer local, erigida en 1893. Se flanquea este parque y se prosigue por la calle Nemesio Sobrino, en una zona en la que abundan las construcciones de interés, desde viviendas de estilo tradicional asturiano a chalets indianos rodeados aún de pequeños jardines, pasando por edificaciones de estilo racionalista. 

Tras un kilómetro, aproximadamente, y tras haber dejado paso la calle Nemesio Sobrino a la de Egido Gavito y pasar junto a la urbanización La Atalaya, se llega a un solar utilizado como aparcamiento de vehículos. Se atraviesa en este momento la calle y se cruzan las vías del ferrocarril, junto al edificio del tanatorio de Llanes. El Camino presenta en esta zona un firme asfaltado, prosiguiendo su recorrido hacia la derecha, una vez atravesadas las vías del tren.  Continúa la ruta junto a un prado y unas naves ganaderas sitas en una curva, prosiguiéndose después hasta pasar bajo un paso elevado de una carretera. En esta zona la ruta ya presenta firme de tierra y grava, en un entorno cada vez más rural. Una vez atravesado el paso inferior se llega a una zona llana, dominada por las praderías y con amplias perspectivas, que permiten contemplar al fondo las estribaciones montañosas de la sierra del Cuera. 

Apenas medio kilómetro después del paso inferior se llega al cementerio de Po, punto en el cual el camino pasa a estar de nuevo asfaltado. Este camino conduce directamente a este núcleo de Po, por una zona primero asfaltada y luego ya de acera, flanqueada por un largo y alto muro de piedra. 

Po es una población que debe gran parte de su configuración actual a la labor de los indianos de finales del XIX y comienzos del XX, responsables de la construcción de los principales edificios de la localidad, como la iglesia parroquial, las escuelas o la bolera. Junto a estas construcciones públicas, Po cuenta con una buena representación de viviendas datables entre los siglos XVII y XX, de diferentes estilos, que van desde la arquitectura tradicional asturiana a los diferentes estilos en los que los indianos construyeron sus residencias. 

El Camino de Santiago se adentra en Po por la acera que conduce hacia la iglesia parroquial, debiendo cruzarse la calle en la curva situada tras el ábside de esta construcción, enlazando con un estrecho camino de tierra, flanqueado por muretes de piedra, que lleva directamente al templo, dominado por la torre que se sitúa en la vertiente occidental de la construcción y que presenta ante la fachada meridional un pórtico cerrado, flanqueado por seis columnas que se elevan sobre un pequeño murete. Por su flanco norte, la iglesia está rodeada por un amplio parque, en el que se localiza un gran espacio conmemorativo dedicado a Egidio Gavito Bustamante, un benefactor local al que sus vecinos dedicaron este monumento en 1911. Se trata de una construcción en sillares de piedra caliza, que conforma un semicírculo en cuyo centro se dispone, sobre una estructura escalonada, un pódium presidido por la estatua sedente del benefactor, en bronce, obra de Sebastián Miranda. Tras este monumento se localiza, aislado, un pino de gran porte y altitud. 

Tras llegar a la iglesia, el Camino de Santiago se dirige, hacia la izquierda, a la zona alta de Po, a la que se accede por una calle perpendicular a la fachada oriental del templo (en la que se sitúa la torre), que asciende hacia un espacio de caminos estrechos y de trazado irregular, que se desarrollan entre viviendas unifamiliares cercadas por muros de piedra, por los barrios de El Cantón, Marrubiu y Pindal. Algunas de las construcciones denotan gran antigüedad, existiendo alguna con tallas en los sillares de dinteles y contrafuertes; otra construcción presenta una planta semicircular que recuerda a los ábsides de antiguas iglesias. Se atraviesa una pequeña plaza y después se pasa por encima de las vías del ferrocarril de vía estrecha, desembocando al final de este recorrido zigzagueante en la carretera autonómica AS-263, prosiguiendo entonces el recorrido por la misma, hacia la izquierda, dejando atrás el pueblo. 

Se deja atrás Po y se prosigue por el estrecho arcén, a veces inexistente, de la carretera autonómica, dejando a la derecha varios cruces con otras carreteras locales, que no se siguen. Es el caso de un desvío existente en la propia salida del pueblo y que conduce a la cercana playa de Po, o de los que más adelante permiten acceder al camping de esta localidad o a un depósito de aguas. 

Ochocientos metros después de salir de Po, y tras un muro de piedra existente en la zona izquierda de la ruta, el Camino de Santiago deja el arcén de la carretera autonómica y se desvía hacia un pequeño camino rural existente a la derecha, con firme de piedra y tierra, conformando una pista que prosigue entre prados (en una zona conocida como la Ería de la Serna) durante trescientos metros hasta llegar a una bifurcación, en la que se debe continuar de frente, flanqueando una parcela sita a la izquierda, rodeada por un seto vegetal y en cuyo interior hay abundante vegetación arbórea y una panera solitaria. Desde este punto, la ruta prosigue por una pista durante unos 400 metros, entre praderías y flanqueada por algún árbol solitario y por muros de cierre de parcelas, construidos en piedra. Tras esa distancia el firme del Camino pasa a estar asfaltado, llegándose a una zona en la que comienzan a abundar las viviendas unifamiliares, en general construidas en las últimas décadas del siglo XX, que señalan la llegada al núcleo de Celoriu, siguiente población a la que llega el Camino costero a su paso por el concejo de Llanes, de larga historia jacobea puesto que ya en el siglo XII hay constancia de la existencia de un hospital de peregrinos. 

El recorrido por estas primeras estribaciones del núcleo de Celoriu se realiza por un camino asfaltado flanqueado por muros de cierre de parcelas, muchos de ellos construidos con bloques de hormigón, perviviendo algún tramo reducido de cierres tradicionales a base de piedra caliza de la zona, que se hacen más frecuente conforme nos vamos acercando al núcleo urbano. Se prosigue en recorrido recto, dejando atrás caminos perpendiculares que van surgiendo a ambos lados de la ruta. En una de esas conexiones con otros caminos, en un pequeño espacio abierto, se deja a mano izquierda de la ruta un crucero erigido sobre una escalinata pétrea con cuatro escalones y una base también de piedra, en cuyos flancos se han tallado rombos. 

Tras este crucero, el Camino sigue de frente, llegándose ya pronto a una zona de más densa edificación, con numerosas viviendas unifamiliares, en la que hay ya un tramo de ruta en la que se han dispuesto aceras en el flanco derecho del Camino (en el sentido de la marcha del mismo). Esta zona con aceras y construcciones modernas conduce a un cruce de cuatro caminos, en curva, con un muro de piedra flanqueando el borde curvo del mismo, enfrente del Camino. En este punto, ha de continuarse hacia la derecha, hacia el antiguo monasterio de Celoriu, fundado en 1107 y que desde el siglo XII acogió una alberguería para los peregrinos del Camino de Santiago. Se llega este monumento en apenas 150 metros. 

El Camino flanquea San Salvador de Celoriu, en cuyo interior se erige la estructura de la antigua torre románica, mientras que en uno de los flancos del conjunto se levanta la iglesia. 

El espacio libre abierto frente a la iglesia y el antiguo monasterio cuenta con un pequeño monumento dedicado a Paulino Crespo Martínez, consistente en una lápida sobre un soporte de piedra. Otro monumento conmemorativo, dedicado en esta ocasión a José García Fernández (y que cuenta con una lápida bajo una estructura piramidal construida en hormigón) flanquea la ruta jacobea en este punto. 

Tras pasar el monasterio e iglesia de san Salvador, el  Camino de Santiago llega a las playas de Las Cámaras y La Palombina de Celoriu, que se suceden sin interrupción y por cuyo paseo marítimo prosigue el recorrido, pasando por dos miradores habilitados en el mismo, hasta llegar a una rampa que conduce a la propia arena de la playa de La Palombina, por la cual discurre la ruta jacobea durante algo menos de un centenar de metros, hasta llegar a una zona de escaleras, junto a un restaurante. Se suben las escaleras y se enlaza con una calle que discurre en sentido perpendicular a la playa. Esta calle conduce hasta la carretera. Por cuya acera prosigue el recorrido de la ruta. Se deja a mano izquierda un camping y a la derecha el desvío a la cercana playa de Borizu. Se prosigue por la acera, dejando a mano derecha otro desvío hacia los prados desde los que es posible con templar el Cristo de Celoriu, así como la playa de Truenzu. Después de ese cruce, se deja a mano derecha otro camping y a la izquierda unos invernaderos, continuando en ligera ascensión por la acera, hasta llegar a otro camping y al núcleo de Barru, que se atraviesa dejando a la derecha el desvío hacia la playa de esta localidad. 

El Camino discurre por la acera de la carretera en torno a la que se ha desarrollado la población, que presenta numerosos ejemplos de construcciones unifamiliares recientemente construidas, así como algún bloque de viviendas de finales del siglo XX. 

Dejado atrás Barru, una vez cruzado un pequeño arroyo, se continúa por la acera de la carretera local, hasta el momento en el que ésta termina, debiendo entonces cruzarse la vía y proseguir por una pista de tierra situada a la derecha, que prolonga a lo largo de 150 metros aproximadamente, hasta llegar a una curva en la que se localiza el acceso a una gran casona rodeada de un amplio espacio verde en el que destacan dos palmeras que presiden el conjunto monumental. El Camino deja atrás dicho acceso y prosigue por una vía asfaltada, que se desarrolla en sentido perpendicular a la pista precedente. El Camino pasa a estar ahora hormigonado y desde el mismo se obtienen las primeras vistas de uno de los paisajes más peculiares de la costa llanisca, el de la ensenada de El Vau presidida por la iglesia y el cementerio de  la iglesia parroquial, pudiendo divisarse, igualmente, a la derecha del templo, la localidad de Niembro, desarrollada en altura desde el fondo de la ría a lo largo y ancho de una pequeña colina. Es ésta una de las imágenes más icónicas de Asturias. 

Después de apenas 110 metros, este camino hormigonado desemboca en la carretera local LL-11, junto a la llamada Casa del Cura.

Tras dejar atrás la casa, se prosigue por la acera de la carretera autonómica a lo largo de prácticamente medio kilómetro hasta llegar al puente sobre el río Calabres. Antes, se deja a mano izquierda un pequeño área de descanso, dotado de bancos y una fuente construida en 1957. A la derecha la carretera limita directamente con la ría, ofreciendo una excelente visión panorámica de la misma y de la iglesia y el cementerio. Sólo alguna construcción aislada se interpone en este paisaje. 

El puente que salva el río Calabres conduce directamente a la capilla de ánimas de El Santín, pequeña estructura techada en cuyo interior se conservan las tallas de Cristo crucificado y San Roque, así como distintas placas en las que aparecen inscritas distintas sentencias. 

Desde este punto el Camino prosigue por un estrecho camino ascendente sito a la izquierda de la capilla. Si se desea visitar la iglesia de Niembro es preciso desviarse hacia la derecha, continuando por la carretera local durante unos 130 metros, debiendo volver después a este punto para proseguir el recorrido jacobeo. 

A la izquierda de la capilla del Santín se inicia un camino de breve e intensa ascensión. Es una senda antigua, conocida como la Cuesta de Niembro, inicialmente empedrada y  que da paso pronto a un firme de tierra compacta y piedra, entre árboles, y que tras dos curvas de fuerte subida conduce a una pista de tierra que se prolonga por espacio de algo más de 600 metros, en dirección hacia el Oeste, entre praderías y zonas de matorral, permitiendo la contemplación, a la derecha, del pueblo de Niembro, al que no se llegará a entrar. El Camino sigue siendo una pista de tierra y piedra hasta una casa sita cerca del cruce con la carretera local LLN-9, pasando en ese momento a estar hormigonado. Se cruza la carretera y se sigue de frente por un camino asfaltado en ascensión, flanqueado por muros de piedra, por el que se sube hasta llegar muy pronto a una bifurcación, en la cual se toma el camino hacia la izquierda, dejando poco después a la derecha el desvío a la playa de Torimbia. Se prosigue de frente, pasando bajo una antigua vivienda entre contrafuertes y rodeada de altos muros de cierre de la parcela, siendo ésta una antigua venta de asistencia a los viajeros, hoy en estado de abandono. 

Prosigue el recorrido por este camino asfaltado, en ligera subida, por la zona de Las Llaviercas, pasando junto a antiguas construcciones en desuso y algún invernadero, hasta que pasados unos 200 metros desde el último desvío la ruta se convierte en una senda de tierra y piedra que entre prados y flanqueada en parte por muros de tierra de cierre de parcelas conduce tras un breve recorrido de apenas 75 metros al arcén peatonal de la carretera local LL-11, que se desarrolla a lo largo de unos 150 metros de longitud, dejando a mano izquierda una conjunto de edificaciones presidido por una construcción de tres plantas con uno de sus flancos configurados en forma de torre, sito en la curva de la vía, en un lugar denominado La Fábrica.

Tras superar esa construcción, y antes de llegar a una segunda curva, el Camino de Santiago se desvía hacia la derecha, siguiendo el llamado Camino del Mar, una vía de tierra compacta y piedra que se adentra en un entorno natural, discurriendo en buena medida por el interior del túnel vegetal que conforma la vegetación arbórea que se desarrolla a ambos lados de la ruta. Después de algo menos de medio kilómetro de ascensión ligera, se llega al cruce con una pista más ancha, de desarrollo perpendicular a la ruta jacobea que conduce hacia una construcción sita a la derecha, en un alto, y denominada Hacienda El Foro. 

Tras este cruce se prosigue de frente, dejando a mano izquierda las instalaciones de la empresa Agar de Asturias. El Camino continúa siendo una pista de tierra y piedra, que conduce tras unos pocos metros a la antojana de una construcción desarrollada en torno a una primitiva construcción de planta baja y superior con corredor, a la que se fueron añadiendo posteriormente otras construcciones. Después de esta vivienda, la ruta pasa a discurrir entre plantaciones de eucalipto, ganando en altura y permitiendo la contemplación hacia la izquierda de amplias perspectivas de valles y montañas, con el macizo occidental de los Picos de Europa al fondo. En este tramo el Camino discurre sobre el pueblo de Bricia, que no se llega a divisar desde la ruta. 

Se inicia a continuación un descenso por una pista forestal, entre eucaliptos, continuándose de frente en el primer cruce de caminos que se encuentra, dejando a mano derecha un camino que asciende en pronunciada pendiente. El descenso pronunciado permite contemplar desde lo alto, a mano derecha, la iglesia de San Antolín de Bedón y los restos de las construcciones del antiguo monasterio que se emplazaba en este punto, otro de los lugares de marcada historia jacobea dentro del concejo de Llanes. 

Se desciende hasta la carretera general, punto éste en el que se localiza la entrada al complejo de Bedón. Prosigue la ruta por el arcén peatonal, separado de la carretera AS-263, bordeando la parcela en la que se sitúa el monasterio. Se continúa por este arcén, hasta llegar a un puente sobre el río Bedón, que cuenta también con un paso especial para peatones, con suelo de madera. Tras atravesarlo, prosigue la ruta por el arcén adaptado a peatones de la carretera, que conecta con el paseo de la playa de San Antolín, conformado por una acera flanqueada por una barandilla blanca inspirada en la que desde hace un siglo preside el paseo marítimo de la gijonesa playa de San Lorenzo. 

Se avanza por este paseo marítimo y se llega a un nuevo arcén de la carretera, que se desarrolla entre la carretera nacional, en paralelo a las vías del tren. Tras terminar el arcén peatonal, debe proseguirse por el propio arcén de la carretera AS263, que en una ascensión tendida conduce hasta el paso bajo dos viaductos de la autovía, dejándose a mano izquierda un depósito de aguas y a la derecha una nave de venta de vehículos. 

Llega de esta manera la ruta al pueblo de Naves. 

En primer lugar aparece una bifurcación de caminos, que se resuelve tomando el camino local sito a la izquierda, dejando a mano derecha la continuación de la carretera nacional. Siguiendo por este camino local, se deja inmediatamente a mano izquierda un área de descanso, conformado por un espacio verde en el que se han dispuesto bancos y una fuente. Poco después, a mano derecha, se localiza el cementerio parroquial de Naves y Bedón, en cuyo acceso se localiza una placa datada en el año 1881. 

Prosigue el camino por la carretera local, entre altos muros de piedra que dejan entrever tras ellos construcciones agrícolas, en las que es frecuente encontrarse hórreos y paneras en los que se almacenan los frutos de las huertas que abundan en esta zona. Se llega de esta manera al templo parroquial de Naves. Junto a la iglesia se localiza un banco corrido de piedra en cuya zona central se dispone una fuente, también de piedra, construida en 1903 a expensas de cinco personas que se identifican en una placa conmemorativa existente en la propia fuente. 

El Camino continúa de frente, dejando a mano izquierda la iglesia y una la gran casona de La Fonte rodeada por un muro de cierre de piedra y con rejería entre pilastras.

A mano derecha del Camino se localizan diversas viviendas entre contrafuertes, con planta baja abierta entre esos muros laterales y con la superior ocupada por galerías de madera o corredores abiertos. Se prosigue de frente, hasta llegar a una plaza presidida por una fuente abrevadero, construida en piedra en 1903, gracias a la magnificencia de Pedro y Ramón del Cueto, cuya generosidad recuerda una placa que preside la construcción. Esta fuente se localiza en el centro de un espacio abierto circundado por un murete de piedra y árboles flanqueando este ámbito. En torno a la plaza convergen diversas construcciones, en general de tipología popular y escaso desarrollo en altura. 

El Camino prosigue de frente dejando a mano izquierda algún desvío, y flanqueado por un alto muro de piedra a su derecha, hasta llegar a un ámbito, en el barrio de Iyán, presidido por el gran edificio del lagar Cabañón, construcción de planta rectangular con dos plantas. A la derecha de la fachada principal del lagar se localiza una monumental portada de acceso a una finca presidida por una gran casona. 

La ruta prosigue de frente, flanqueando el edificio del lagar, que en su parte posterior cuenta, en una plataforma elevada, con una gran panera. Poco después el firme del Camino pasa a ser de tierra compactada y piedra, abandonando ya el núcleo de Naves y discurriendo por un entorno natural. Hay zonas en las que el itinerario está flanqueado por afloramientos de la roca madre, configurándose incluso pequeñas cavidades. Siguiendo por este camino aproximadamente medio kilómetro, entre prados y con árboles flanqueando el recorrido de la ruta, se llega, tras una ligera ascensión, al núcleo de Villah.ormes, por cuyo barrio de San Antonio discurre la ruta, que no llega a adentrarse en el centro de la localidad.  

Al llegar al pueblo el Camino pasa a estar hormigonado. Lo primero que se deja a mano derecha es una hilera de construcciones pertenecientes a un establecimiento hostelero, apareciendo poco después, a mano izquierda, una fuente. Se prosigue de frente, sin internarse en la localidad, que sólo se bordea por su flanco meridional, dejando a mano derecha distintas construcciones, alguna de ellas de notable antigüedad, caso de una vivienda blanca entre cortafuegos sita en una parcela de notable extensión limitada por un muro de cierre de piedra. 

Poco después se pasa frente a la capilla de San Antonio, construida en 1895, superada la cual, y en una bifurcación de caminos, se debe continuar por el de la izquierda.  

Se prosigue por el llamado Camín de la Venta, por haber existido en tiempos un antiguo establecimiento de alojamiento en esta zona. En la actualidad este camino presenta la forma de pista de tierra, entre eucaliptos. Pronto, se pasa junto a una una pequeña y muy reciente capilla de ánimas, rodeada de rejas, en cuyo interior se conserva una imagen de la Virgen del Carmen, vinculada a las ánimas del purgatoria. En la portada de la capilla se puede leer la inscripción “Capilla de las ánimas. No pases sin rezar”. Desde este punto, aún ha de seguirse por esta pista durante kilómetro y medio, siempre en dirección hacia el Oeste y en ligera ascensión, sin tomar ninguno de los desvíos que aparecen a lo largo del recorrido. Se pasa delante de la denominada Venta Castañeda, que incluye varias construcciones a ambos lados del Camino, en una zona en la que el mismo presenta firme hormigonado. En el margen izquierdo de la ruta, delante de un pórtico sito ante un garaje, existe una pequeña capilla de ánimas construida en el año 1983. Poco después se llega al lugar de Güergu, donde existen unas pocas viviendas unifamiliares entre las que discurre un camino que sigue estando asfaltado y que sigue recto, dejando a la derecha un desvío que conduce a varias viviendas y caserías del núcleo. 

Desde Güergu el camino prosigue en ligero descenso hasta entroncar con la carretera local LLN-16, seguida de un puente de Güergu sobre el río Riboira. Se prosigue de frente, enlazando con una vía que asciende y que en los primeros metros está hormigonada, pasando a continuación a convertirse en una pista de tierra y piedra. 

La ruta continúa en un entorno netamente rural, a los pies del monte del Llano de Nueva, entre carbayos y alguna encina que flanquean ambos lados del camino, durante medio kilómetro, en el que sólo se divisará a mano derecha una casería con un hórreo delante, llegándose poco después a la gran parcela perteneciente al palacio del marqués de la Vega del Sella, cuya construcción principal se entrevé entre los árboles y el muro de piedra que circunda su finca. 

También se va a pasar junto a una vivienda vinculada a este palacio, sita en el mismo flanco derecho del Camino, tras la cual una portada con rejas permite contemplar parte del espacio verde que rodea la construcción. Entronca en este punto el Camino con una vía que se incorpora desde la izquierda, pasando a convertirse en una pista hormigonada, flanqueada por el lado derecho por el alto muro de piedra que rodea el palacio del conde de la Vega del Sella. Desde ese entronque, discurren algo más de 300 metros de ruta hasta llegar al núcleo de Nueva de Llanes. Diversas viviendas unifamiliares comienzan a flanquear el camino por el margen izquierda, hasta que se llega a la carretera AS-263, ya en el núcleo de Nueva, en el que existió en tiempos modernos un hospital de peregrinos, llamado de Nuestra Señora de la Blanca. 

Se accede a esta población por un pequeño parque, cruzándose a continuación las vías del tren de vía estrecha, que conduce directamente al núcleo central del pueblo. En el primer espacio abierto que encontramos tras las vías existe una fuente de piedra. La ruta continúa recta, en dirección hacia el Oeste, discurriendo por algunas de las calles más representativas de la localidad, en las que hay una excelente representación de tipos arquitectónicos de finales del siglo XIX y comienzos del XX, con ejemplos de construcciones de inspiración indiana, montañesa o racionalista, siendo frecuentes los corredores y las galerías.

Tras una pequeña plaza, se prosigue por delante de la fuente del mercáu, promovida por Andrés del Río Pérez en 1893, tal y como recuerda una placa sita en el frente de una construcción de piedra que rodea el caño de la fuente, de hierro fundido.

Poco después de esta fuente se llega a la iglesia parroquial de San Jorge de Nueva, presidida por una gran torre de inspiración románica que flanquea la portada principal del templo. 

Sobrepasada la iglesia, se prosigue de frente hasta llegar a un puente sobre el río Nueva, que se atraviesa, continuándose de frente por el arcén de la carretera autonómica AS-263, dejando a mano derecha el desvío hacia las playas de Cuevas del Mar, localizadas a dos kilómetros de este punto. 

Se asciende por el arcén de la carretera durante 140 metros aproximadamente, hasta un primer desvío a la derecha que conduce al Camino de Santiago por una pista de tierra que se prolonga durante cerca de 600 metros, en paralelo a las vías del tren, a las que en algún punto prácticamente llega a tocar. En los primeros metros de este recorrido se puede contemplar, a la derecha, una panorámica de la localidad de Nueva, de la que progresivamente se va a alejando el Camino. Se llega a un paso inferior de la autovía del Cantábrico, que se cruza, girando tras el mismo la ruta hacia la izquierda, nuevamente en dirección hacia el Oeste. Se circula en esta ocasión por una vía de tierra y piedra, entre prados a la derecha y la autovía a la izquierda, con las montañas del Cuera de frente. Se prolonga este camino durante cerca de un kilómetro, dejándose a mano derecha el núcleo de Piñeres. Tras ese kilómetro se llega a un camino asfaltado, en una curva en la que debe seguirse la vía situada de frente, que conduce al núcleo de Piñeres de Pría, en el que el Camino no se llega a adentrar, dejando a mano derecha las principales construcciones. 

Se prosigue por la carretera local LLN-17, en paralelo a la autovía y junto a diversas construcciones, entre las que destaca una edificación entre cortafuegos y con recercos de sillería en los vanos, así como con una portalada de acceso a la parcela de grandes dimensiones. 

Se prosigue por la carretera local, dejando a mano izquierda el desvío hacia Nueva y Belmonte y continuando durante 270 metros aproximadamente hasta el siguiente desvío a la izquierda, en la zona llamada El Corru, que se toma y que conduce por una pista de tierra hacia la iglesia de San Pedro de Pría, sita en en el Altu Pría, al que hay que ascender por una pista que atraviesa praderías, plantaciones de eucaliptos y tierras de pasto de ganado. Se debe atravesar una portilla tras la cual se bordea un prado, que luego se debe atravesar hasta llegar al templo. 

La iglesia de San Pedro, de grandes dimensiones y situada entre la casa rectoral y el cementerio, cuenta con unas vistas excepcionales del interior del concejo de Llanes. 

El Camino de Santiago prosigue su recorrido junto al cementerio de San Pedro, que se deja a mano derecha, por una pista de tierra que desciende hacia el núcleo de Belmonte, a cuyas primeras viviendas se llega tras medio kilómetro de descenso entre eucaliptos, con vistas hacia la derecha a la costa llanisca y de Ribadesella/Ribeseya. 

Las primeras construcciones de Belmonte suponen el cambio de firme en el Camino, que ahora pasa a estar hormigonado. Se llega pronto a la capilla de San José, en el barrio alto del pueblo. La capilla se localiza a la derecha de la ruta. 

Se prosigue entre las viviendas de Belmonte, algunas de ellas de cierta antigüedad, como denotan los antepechos de sillar que existen bajo las ventanas de varias edificaciones. Tras pasar las últimas casas del pueblo, se sigue el camino que prosigue hacia el Oeste, tomando de esta manera el primer desvío a la derecha que aparece, discurriendo por una pista de tierra y piedra, flanqueada al inicio por muros de piedra y que tras unos 400 metros de bajada conduce a una pista hormigonada y a un paso sobre las vías del ferrocarril que se deja a mano izquierda, continuando el Camino hacia la derecha, primero por un camino de tierra que asciende y que conduce, tras otro giro a la derecha, a una pista asfaltada, bordeada por muros de piedra que asciende hacia un pequeño núcleo de viviendas unifamiliares, una de ellas con portalada de acceso a la correspondiente finca, tras la cual se dispone, en forma de L un conjunto de construcciones que incluye un ala que en su planta superior cuenta con un corredor con una balaustrada de madera. 

Se prosigue por esta vía hasta pasar las viviendas y llegar a una curva muy cerrada, que se toma, girando hacia la izquierda, enlazando con una estrecha carretera asfaltada que conduce directamente al puente de Cuerres, sobre el río Guadamía, hito que señala la frontera entre los concejos de Llanes y Ribadesella/Ribeseya. 

El puente de Cuerres, que actualmente queda a un lado del Camino y que se puede cruzar andando, se configura como una estructura de un único vano, construida en base a grandes bloques de piedra caliza, conservándose también el tablero del puente, igualmente en piedra. 

Tras cruzar el puente, se prosigue por la carretera local, ascendiendo un repecho en una zona de afloramientos en superficie de la roca caliza. Justo al llegar a ese alto se baja por un camino que se desarrolla entre muros de piedra caliza dispuesta en seco que conduce al núcleo de Cuerres, primera localidad del concejo de Ribadesella/Ribeseya por la que discurre el Camino de Santiago costero. 

La ruta no se adentra hasta la iglesia de San Mamés de Cuerres ni hasta su antigua fuente de los peregrinos, los dos elementos patrimoniales más destacados de la localidad, sino que prosigue por caminos que bordean ese centro monumental, discurriendo junto a viviendas unifamiliares de reciente construcción, estando la ruta prácticamente en toda su longitud flanqueada por muros de piedra caliza. 

Tras dejar atrás las viviendas de Cuerres, el Camino pasa a ser una pista de tierra y piedra, que lleva directamente a una vivienda entre cortafuegos sita ante las vías del tren, que se deben atravesar, continuando después la ruta hacia la derecha, por una carretera local, paralela al ferrocarril, que prosigue durante aproximadamente medio kilómetro, dejando a la izquierda alguna construcción aislada, una de ellas de grandes dimensiones y de uso hotelero. Se asciende a un paso elevado y se prosigue por la misma vía local hasta llegar a un cruce de caminos, debiendo tomarse el que prosigue hacia la derecha, abandonando la carretera y dejando a la izquierda una vivienda con un hórreo delante, sita en la misma curva donde se produce la bifurcación de vías. 

Se continúa por un camino asfaltado, entre prados, muros de piedra de cierre de parcelas y alguna vivienda aislada, llegándose tras apenas 300 metros al núcleo de Toriello, en cuya plaza central existe una fuente y un pequeño área de descanso. Poco después, el edificio de las antiguas escuelas y la capilla de San Martín, de una única nave con pórtico frente a la entrada y presidida por una espadaña con campana. Tras la capilla, y al otro lado de las vías del tren (localizadas a la derecha del Camino) se desarrollan  más construcciones del núcleo, alguna de cierta antigüedad, como atestigua su estructura entre muros cortafuegos. 

Tras pasar el núcleo de Toriello, el camino prosigue por una vía asfaltada, llegando a una antigua venta de la que se conserva la mitad de la estructura, adosada a una vivienda posterior. La parte antigua de la construcción está construida con sillares y mampuestos de piedra caliza y permite adivinar que se estructuraba en torno a un gran porche o vestíbulo central sito en la planta baja, contando con una planta superior con corredor. Una vez dejada atrás la antigua venta, se prosigue de frente, tomando por ello en la siguiente bifurcación de vías el camino que discurre por la derecha, dejando a la izquierda la ruta hormigonada que se venía siguiendo. Se prosigue por una pista de tierra entre prados y flanqueada por muros bajos de piedra, hasta converger con las vías del ferrocarril, que se cruzan. Es éste el antiguo camino real de Pría, que enlazaba Llanes con Ribadesella/Ribeseya. 

Tras atravesar la línea férrea, se prosigue hacia la izquierda, por un camino que durante unos muy pocos metros discurre paralelo al tren y que luego pasa a separarse del mismo. Se trata de una pista de piedra y tierra, que discurre hacia la izquierda, dejando a mano derecha un primer camino que se desvía, y prosiguiendo por un tramo en el que la ruta presenta una caja profunda, entre cierres laterales a base de taludes en el terreno, tomados por la vegetación y por algún árbol. Se deja atrás un nuevo desvío hacia la derecha y poco después otro a la izquierda, en una zona con plantaciones de eucalipto.

En general, esta ruta discurre por la zona conocida como L’Infiernu  entre praderías y amplios espacios abiertos que permiten contemplar panorámicas de gran belleza, presididas por el fondo montañoso de la sierra del Cuera. Es interesante comprobar cómo se resuelve el cierre entre parcelas a base de muros continuos de piedra caliza colocada en seca, en lo que constituye el testimonio de una técnica ancestral de construcción, sumamente respetuosa con el medio ambiente. 

La ruta prosigue durante medio kilómetro desde el último desvío hasta llegar al siguiente, continuándose por la vía de la derecha por una senda de similares características, a la que más adelante se incorpora un camino desde la izquierda, llegándose tras otros 600 metros a una vía asfaltada, justo en un punto de bifurcación de caminos en el que la ruta jacobea prosigue por el de la izquierda, prosiguiendo por la carretera asfaltada durante más de medio kilómetro, hasta un nuevo enlace con las vías del ferrocarril, tras haber dejado atrás, a mano derecha, un gran conjunto de edificaciones, en torno a una casona del siglo XVIII, de factura muy clásica, con una puerta adintelada flanqueada por sillares de piedra, que también aparecen en las esquinas. Igualmente aparecen en este tramo de camino, a ambos lados de la ruta, plantaciones de manzanos. 

Se cruzan las vías del tren y se prosigue por esta vía unos 300 metros, hasta enlazar con la carretera AS-263, por cuyo arcén, en sentido a la derecha según se produce el entronque, se continúa durante unos pocos metros, hasta un primer desvío a la izquierda, que en bajada conduce, por un camino de tierra y piedra, al campo de fútbol de Ribadesella/Ribeseya/Ribadesella/Ribeseya

Se bordea el estadio por un camino asfaltado y justo después se asciende por una pista de pendiente pronunciada, entre árboles, hasta llegar 400 metros después de nuevo a la carretera nacional. Se continúa por el arcén de esta vía, dejando a mano izquierda la estación de ferrocarril (cuyas vías se atraviesan por un paso elevado integrado en la propia carretera nacional). El arcén conduce directamente al núcleo de Ribadesella/Ribeseya/Ribadesella/Ribeseya, apareciendo ya pronto aceras por las que se continúa hasta el centro de la villa atravesando primero el barrio de San Antonio. Una primera gran construcción que se encuentra a  mano derecha, tras un alto muro perimetral de cierre, es la residencia de ancianos de San Miguel de la Montaña. Tras haber dejado atrás este equipamiento, se inicia un descenso hacia el casco histórico de Ribadesella/Ribeseya/Ribadesella/Ribeseya, desviándose el Camino de la carretera AS-263, que se deja a mano izquierda, y tomando una rampa peatonal se prosigue por las calles de la Estación y Trasmarina, para llegar a unas escaleras en la calle Oscura que conducen directamente a la calle del Infante, una de las principales arterias del conjunto histórico de Ribadesella/Ribeseya/Ribadesella/Ribeseya. 

A través de esta vía, flanqueada por antiguas construcciones entre cortafuegos y balcones, se llega a la plaza de la reina María Cristina, en uno de cuyos flancos se localiza el antiguo palacio de Prieto-Cutre, hoy sede del ayuntamiento riosellano. Continuando de frente por la calle de José López Muñiz, se llega finalmente a la plaza de la iglesia, final de la presente ruta y excelente punto de partida para iniciar un recorrido urbano por Ribadesella/Ribeseya/Ribadesella/Ribeseya, villa en la que ya en 1486 se fundó un hospital de peregrinos dedicado a San Sebastián. 

Compartir

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on email
Ir arriba