Camino de la costa

Etapa 3: Ribadesella/Ribeseya - Priesca

Etapa con una longitud de 29,02 kilómetros, que discurre por la zona occidental del concejo de Ribadesella/Ribeseya, así como por los municipios de Caravia, Colunga y una pequeña parte del de Villaviciosa. Es una etapa que combina ascensiones y repechos de cierta entidad, como los que conducen a Abéu, Berbes y Priesca, con recorridos prácticamente llanos en plena costa cantábrica, destacando el largo tramo marítimo del concejo de Caravia, por un entorno enteramente natural, sin construcciones a la vista. 

El Camino discurre en gran medida por tramos de vía asfaltada, aunque casi una tercera parte del recorrido se hace por pistas de tierra y piedra. Se pasa por grandes núcleos de población, como las capitales de Ribadesella/Ribeseya y Colunga, y por un buen puñado de pequeños pueblos y aldeas, en los que se conservan excelentes testimonios de la arquitectura tradicional popular de Asturias. Son muy abundantes los hórreos y paneras, los dos elementos más definitorios de las construcciones auxiliares de apoyo a la labor campesina y ganadera que durante tantos siglos constituyó el sustento fundamental de las gentes de Asturias. 

El paisaje natural es en algunos puntos de esta ruta especialmente interesante, discurriendo el Camino junto a playas del interés de la de Vega en Ribadesella/Ribeseya o las de Morís y La Espasa, en los concejos de Caravia y Colunga. Igualmente, la ruta se adentra en zonas más elevadas, no muy lejos del mar, estribaciones de las sierras de El Fitu y el Sueve, que permiten pasar en pocos kilómetros del contacto visual directo con el Cantábrico a paisajes escarpados salpicados de pequeñas poblaciones. Un punto especialmente bello de fusión entre la naturaleza y la construcción humana se encuentra en Bueño, con los dos pequeños puentes, llamados romanos, salvando el pequeño arroyo que pronto desembocará en la costa de La Isla, en Colunga. El patrimonio cultural encuentra en la iglesia de San Salvador de Priesca, al final de la ruta, su testimonio más relevante. Esta iglesia prerrománica, conservada en un excelente estado, forma parte desde 2015 de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. 

Las referencias documentadas del paso de peregrinos por el recorrido jacobeo que comprende esta etapa son muy abundantes, yendo desde las noticias relativas a la existencia de hospitales de peregrinos en localidades como la propia Ribadesella/Ribeseya, San Esteban de Leces, Berbes o  Colunga, hasta las frecuentes menciones que se hacen en documentos eclesiásticos a la muerte de peregrinos de muy diversas procedencias en varios de los lugares que jalona esta etapa. También hay referencias al paso de peregrinos por sitios que hoy se encuentran alejados, más o menos, de la ruta oficial, caso del antiguo monasterio de Santiago de Caravia (fundado en 1040), Llastres o la iglesia de Santiago de Gobiendes. 

Descripción de la etapa

La etapa se inicia en pleno centro del casco histórico de Ribadesella/Ribeseya/Ribadesella/Ribeseya, frente a la iglesia parroquial de Santa María Magdalena. Desde aquí se continúa por la calle Manuel Fernández Juncos, antigua calle Mayor de la villa, que presenta un trazado irregular, propio del momento en el que fue trazada, en pleno Medievo. Se conservan a ambos lados de esta vía antiguas construcciones, algunas de ellas levantadas entre cortafuegos de piedra, y que general cuentan con una estrecha fachada, fruto de la característica disposición del parcelario (fincas estrechas y con mucho desarrollo en profundidad) propia del urbanismo medieval. En el inmueble sito en el número 19 nacieron los hermanos Uria-Aza (Bernardo, Antonio y Celestino), destacados artistas locales que plasmaron lo mejor de su obra en la cercana iglesia parroquial de Ribadesella/Ribeseya, mientras que un poco más adelante, en el número 18 nació el gran pintor Darío de Regoyos, en 1857, en un soberbio edificio del siglo XVIII en el que destaca la calidad de los sillares de piedra caliza con los que se construye la fachada, presidida por un gran escudo de los marqueses de Collado.  

Esta calle conduce a un pequeño parque en la plaza de Villar Valle o del Mercado de Ganado, debiendo girarse hacia la izquierda, por la calle Manuel Caso de la Villa, que conduce directamente al puerto de Ribadesella/Ribeseya, apareciendo aquí en primer lugar el edificio racionalista de la Lonja de Pescado. 

En época medieval y moderna, había de salvarse la ría de Ribadesella/Ribeseya en barca, partiendo del puerto (concretamente del lugar conocido como la Rambla de la Barca) las embarcaciones que permitían al peregrino continuar su ruta por la senda costera hacia Compostela. En 1869 se construyó un primer puente sobre el Sella, canalizándose desde entonces por aquí la conexión a pie entre las dos orillas del cauce fluvial, lo que facilitó también el desarrollo urbano de Ribadesella/Ribeseya/Ribadesella/Ribeseya más allá de sus límites medievales, produciéndose la urbanización del arenal de Santa Marina, que se convirtió en la gran playa urbana de la localidad. 

El Camino de Santiago prosigue su recorrido hacia la izquierda de la lonja, por la orilla de la ría, a través del paseo marítimo Reina Letizia, hasta llegar al puente, que cuenta con acera a ambos lados de su tablero, posibilitando el tránsito peatonal seguro. Este puente es el punto final del famoso Descenso Internacional del Sella, una de las principales competiciones mundiales de piragüismo que cada año se celebra el primer fin de semana del mes de agosto. 

En el sentido de la marcha, desde el puente se contempla a la derecha la desembocadura del Sella en el río, así como la playa de Santa Marina, y hacia atrás el casco antiguo de Ribadesella/Ribeseya. Desde el lado izquierdo del puente es posible contemplar una excelente panorámica del valle que conforma el río Sella, y también del macizo de Ardines, relieve de formación kárstica en cuyo interior se desarrolla un complejo sistema de cavidades entre las que destaca la de Tito Bustillo, el gran santuario asturiano del arte rupestre paleolítico. Esta cueva fue incluida en 2007 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, siendo una visita obligada para todo amante del arte y de la historia de la Humanidad. Desde el Camino de Santiago hasta el acceso a la cueva hay una distancia de apenas 400 metros, de fácil recorrido por el arcén de la carretera local RS2. 

Tras atravesar el puente sobre el Sella, el Camino gira a la derecha e inmediatamente después a la izquierda, por la calle de Darío de Regoyos, hasta que menos de 200 metros después, vuelve a girar a la derecha por la calle Avelina Cerra, en cuyo margen izquierdo existe una fuente de agua potable, localizándose aquí también el instituto de educación secundaria Avelina Cerra. Esta calle desemboca en la calle de Dionisio Ruisánchez, paralela al paseo marítimo de la playa de Santa Marina, que la ruta jacobea oficial no llega a pisar. 

Se prosigue por esta calle durante 1,8 kilómetros aproximadamente. En el tramo de la calle paralelo al paseo marítimo, se suceden los grandes palacetes promovidos por aristócratas y burgueses a comienzos del siglo XX, en el momento en el que comenzó a urbanizarse el arenal de Santa Marina, convirtiéndose en uno de los grandes lugares de veraneo de las clases acomodadas en el Cantábrico. Grandes viviendas unifamiliares y chalets como Villa Rosario, Villa Argentina o el  Chalet de Uría-Aza jalonan la calle en sus primeras estribaciones, para dar paso progresivamente a chalets racionalistas y a viviendas de más reciente construcción y, finalmente, a la gran urbanización Astursella, conformada por viviendas unifamiliares pareadas y de mayor desarrollo en altura. 

A partir de una rotonda, denominada plaza de Miguel Ángel, la calle pasa a denominarse Carretera de San Pedro, en la zona en la que ya es dominante la presencia de construcciones muy recientes. 

Este largo recorrido conduce a la salida de Ribadesella/Ribeseya/Ribadesella/Ribeseya, en la zona conocida como Somos, enlazando tras una rotonda con la carretera local que conduce al pueblo de San Pedru, discurriendo la ruta por el arcén de dicha vía. Se inicia entonces una pronunciada ascensión, que salva un desnivel aproximado de 100 metros entre la capital del concejo y el pueblo de Abéu. 

Se continúa por la carretera local durante cerca de un kilómetro hasta llegar a San Pedru. En esa ascensión se deja a mano derecha un autocine y a mano izquierda un camping, justo a la salida de Ribadesella/Ribeseya/Ribadesella/Ribeseya, en la zona conocida como Los Porqueros. Más adelante, se deja a la izquierda un desvío a la izquierda y se llega ya al núcleo de San Pedru, que se atraviesa siguiendo la propia carretera local. A derecha e izquierda se desarrollan las construcciones de esta población. 

Se pasa junto a una fuente y lavadero. La iglesia del lugar, del siglo XVIII, queda a mano izquierda del Camino, en una cota inferior de la ladera en la que se desarrolla el pueblo, que cuenta con algunos buenos ejemplos de hórreos y paneras, algunos de ellos con tallas decorativas en las trabes, las vigas de madera que conforman la caja de la construcción. 

Se deja atrás San Pedru y se prosigue por la carretera local, flanqueada por árboles, intensificándose la pendiente de subida, llegándose a la siguiente población, Abéu, tras apenas un kilómetro de recorrido. A la salida de San Pedru se localiza, a mano izquierda, una antigua construcción de piedra, de dos pisos, que cuenta con un pronunciado alero con tejaroz en la cubierta. 

El recorrido del Camino por Abéu se realiza por la propia carretera local, por el barrio de El Cantarillón, no adentrándose en el pueblo, que queda a mano derecha de la ruta jacobea. 

Se prosigue por la carretera hasta un cruce de caminos que conduce, a mano izquierda, a la iglesia de San Esteban de Leces, de origen románico, y al colindante albergue de peregrinos, heredero del que aquí existió en época moderna. En los libros registro de la iglesia existen testimonios que confirman el paso de peregrinos por el lugar, dos de los cuales, de origen francés, tendrían la desgracia de fallecer en este lugar en los años 1742 y 1764. 

Para llegar a San Esteban de Leces hay que desviarse unos 300 metros de la ruta, en un cruce de caminos en el que cual, para proseguir con el camino hacia Santiago ha de continuarse de frente, por el denominado Camino Real. Es ésta una ruta hormigonada que discurre a media ladera por un entorno totalmente natural, entre árboles, flanqueado en distintos puntos por muros de piedra, y con amplias perspectivas de valles y montañas hacia la izquierda. Este Camino Real asciende hasta el lugar conocido antaño como El Manso, un altozano en el que se localizó en tiempos una venta, de la que no se han conservado restos. 

Tras un kilómetro y medio aproximadamente se llega a un bifurcación de vías, dirigiéndose la que va hacia la izquierda al pueblo de Barréu, continuando el camino de Santiago hacia la derecha, hacia Vega, pueblo al que se llega en apenas 350 metros, por un camino hormigonado en descenso con amplias panorámicas hacia la izquierda de la playa de Vega. Se accede a Vega por el barrio de La Sertal. 

El Camino atraviesa el pueblo de Vega, discurriendo entre casas de dos o tres alturas, con corredores y galerías, y a la vera de numerosos hórreos. Se pasa junto a la capilla de María Magdalena, construida en 1922, dejándose a mano derecha una pequeña fuente y a mano izquierda una curiosa casa en cuya fachada se han pintado trampantojos reproduciendo las galerías de arcos de una calle de Avilés o escenas famosas de la historia del arte, como la Lechera de Vermeer.  

El camino por Vega desemboca en la carretera local RS4, prosiguiéndose en este punto hacia la derecha, por el arcén de la vía que conduce directamente a la playa de Vega. Se atraviesa una pasarela moderna que salva el arroyo del Acebo y que permite ver, a mano izquierda, los restos del antiguo puente de piedra, del que sólo se ha conservado el arranque del estribo izquierdo que sustentaba la construcción, toda vez que una gran riada ocurrida en agosto de 1988 arrasó con el resto de elementos de esta infraestructura. 

El Camino prosigue de frente, tras atravesar el río, por una vía empedrada, que conduce a una bifurcación de sendas en la que se debe seguir la situada a la izquierda, con dirección hacia el sur, dejando a mano derecha la playa. Se prosigue por esta senda empedrada con piedra de canto y se llega a una nueva bifurcación, en la que la ruta prosigue por el camino de la derecha, todo entre praderías. Se continúa por una estrecha senda de tierra, con algún tramo que sigue empedrado, que asciende en una pronunciada pendiente la ladera del monte El Cuetu L’Aspa, permitiendo la contemplar, a mano derecha, de amplias perspectivas de la costa cantábrica. 

En esta zona se desarrollaron hasta hace poco labores mineras de explotación de fluorita, habiéndose procedido a la restauración ambiental de parte de los terrenos, con rellenos de tierra que han configurado el aspecto actual del paisaje. 

La pista de tierra desemboca en un ancho camino de grava, continuándose por el mismo hacia la derecha. Tras menos de 400 metros conecta con la carretera nacional N-632 que no se llega a alcanzar porque justo antes se toma un camino de hormigón que prosigue hacia la derecha y que conduce directamente al pueblo de Berbes, última población del concejo de Ribadesella/Ribeseya por la que discurre el Camino de Santiago costero y en la que existió un hospital de peregrinos en época moderna, fundado en 1678 por Alonso Covián Ganancia y que desapareció en 1702 tras una corta existencia.  

La pista de hormigón pronto da paso a un camino de tierra y piedra que conduce a las primeras viviendas de Berbes, entre ellas una antigua casa de postas sita tras un tramo del Camino que discurre encajonado entre muros de piedra. Tras pasar la casa se prosigue por un camino flanqueado por muros de tierra y se baja a Berbes entre viviendas unifamiliares, quedando a mano derecha, fuera del Camino, la iglesia parroquial. El Camino desemboca en la carretera nacional 632. Se cruza esta carretera y se prosigue por un tramo empedrado con caja profunda, que conduce de nuevo a la N-632. Este tramo intermedio, conocido como  “La Caleyona”, es uno de los tramos más interesantes de la etapa, por su propia configuración a modo de pasadizo excavado en la roca. 

Se continúa durante 75 metros aproximadamente por el arcén de la carretera, hacia la izquierda, tomándose luego el primer desvío a la derecha, que da paso al llamado Sollaríu, un corto camino de tierra flanqueado por muros de piedra que vuelve a desembocar tras apenas 250 metros en la carretera nacional. Se prosigue por esta vía hasta el límite con el concejo de Caravia, durante algo menos de un kilómetro.

Al llegar al concejo de Caravia, el Camino toma un desvío hacia la derecha, ascendiendo por una pista de tierra y piedra que poco después del desvío gira hacia la izquierda e inicia una ascensión por la ladera del Cantu la Figar entre eucaliptos y, que da paso al poco a un camino muy estrecho, de tierra, en la zona conocida como Les Telles, que desciende hacia la playa del Arenal de Morís, de la que permite contemplar espléndidas panorámicas. El Camino baja hasta la playa y una carretera a la que no se llega a incorporar, pasando por detrás de una casa y enlazando con una pasarela sobre un pequeño regato, tras el cual asciende por un tramo con escalones que conducen a un camino de tierra. 

Este camino conduce a una carretera local, por cuyo arcén adaptado a los peatones, hacia la izquierda (en sentido contrario a la playa) se continúa. Antes de llegar a un camping se toma un desvío hacia la derecha, por una senda de tierra paralela a la costa. Se inicia entonces uno de los más largos tramos de recorrido costero del Camino de Santiago asturiano, en un entorno plenamente natural, entre praderías y sin apenas ninguna construcción a la redonda. El Camino prosigue siempre hacia el Oeste, de frente por la ruta que se tomó en el desvío de la carretera, debiendo tomarse un primer desvío hacia la izquierda en una bifurcación de vías que se encuentra unos 170 metros después del inicio de esta senda. 

A lo largo de los casi 2,5 kilómetros de recorrido hasta llegar al paseo marítimo de la playa de La Espasa, el Camino de Santiago discurre entre praderías y con la presencia constante del mar como compañera del viaje, siendo posible igualmente contemplar buenas perspectivas de la sierra litoral del Sueve, en lo que constituye una panorámica excepcional que combina el mar y la montaña. Será frecuente la presencia de vacas y toros pastando, debiendo atravesarse varias portillas de acceso a fincas con servidumbre de paso para la ruta jacobea. En otros casos, se encuentran pastores eléctricos flanqueando el recorrido del Camino, para impedir la huida del ganado. En un punto de intersección de caminos, en el que existe una fuente y un abrevadero, se dejará a mano izquierda el desvío a la capital del concejo de Caravia.  

Más adelante, en las proximidades de la playa de la Beciella, se atraviesa una pasarela de madera sobre el arroyo del mismo nombre, conocido también en la documentación histórica como arroyo de los Romeros por su vinculación con el Camino de Santiago y en cuyas cercanías se localizaba el antiguo monasterio de Santiago de Caravia. 

Este monasterio fue fundado en 1040 por el conde Nuño Rodríguez, apodado “El can”, pasando en 1176 a estar bajo el control de la catedral de Oviedo (por decisión del rey Fernando II), hasta su desaparición a finales del siglo XVI. Este centro atrajo en época medieval a muchos peregrinos gracias a las reliquias que atesoraba, entre otras de la propia Virgen y de San Miguel. Hay fuentes documentales que llegan a señalar que en este monasterio existió una hospedería regentada por caballeros de la orden de los Templarios. 

Existe en este punto en la actualidad un área de descanso con mesas y bancos habilitados en un entorno excepcional, frente al mar. Poco después, y tras un tramo empedrado se llega de frente a uno de los flancos de la ensenada en la que se localiza la playa de La Espasa, permitiéndose la contemplación de una excepcional panorámica de la misma, con la presencia al fondo del pueblo de La Isla. 

Esta senda marítima conduce al paseo de La Espasa, ya en un entorno en el que aparecen construcciones unifamiliares. El paseo presenta un firme empedrado primero, y luego adoquinado, que conduce a la propia playa y a la zona de  El Viso, en la que existen distintos equipamientos, como restaurantes, zona de aseos y aparcamiento de vehículos. 

Se prosigue por el paseo y al final del mismo, en la zona del aparcamiento, se asciende una rampa y se llega a la carretera de acceso a la playa. Se cruza y se accede al puente sobre el río Espasa, que cuenta con una acera para peatones separada del tráfico rodado. Desde el puente se puede contemplar la desembocadura en el mar de este río, así como el edificio de la antigua venta de La Espasa, histórica construcción ya documentada en el siglo XVIII, sita ya en el concejo de Colunga y que en la actualidad tiene una dedicación agropecuaria. 

Tras cruzar el río, se prosigue la ruta por una acera sita junto a la carretera nacional 632. Pronto, se toma el primer desvío a la derecha, por un camino asfaltado que continúa en sentido perpendicular a la carretera durante unos metros para a continuación girar a la izquierda, hacia el barrio de El Barrigón, de la localidad costera de La Isla. El Camino discurre entre viviendas unifamiliares, dejando a la derecha un estrecho callejón que conduce a la playa de La Isla. Esta vía conduce de nuevo a la carretera nacional, prosiguiéndose hacia la derecha por una acera, junto a alguna casona de gran porte.

En el primer cruce de caminos que se encuentra, se ha de cruzar la carretera y proseguir hacia la izquierda, por un camino paralelo a esta vía que discurre en paralelo a esta vía nacional y que permite alejarse de la misma durante unos pocos metros, por una zona de nueva urbanización. Tras el nuevo entronque con la carretera nacional, se prosigue hacia la izquierda, por una acera que se abandonará apenas 270 metros después, para tomar una senda de tierra y piedra que se abre a la izquierda y que significa el alejamiento del Camino del núcleo de La Isla, por el que no discurre el Camino de Santiago oficial, aunque existe en el mismo un albergue de peregrinos que se localiza en unas antiguas escuelas. 

Tras el desvío de la nacional, el camino, configurado en este punto como una estrecha senda de tierra, discurre entre frondosa vegetación, dejando atrás al poco un corto tramo de acera tras unas viviendas unifamiliares. Se deja a mano derecha un desvío hacia la nacional y hacia La Isla, y se prosigue por un camino netamente rural, que conduce al pequeño regato de Bueño que se flanquea gracias a tres pequeños puentes de piedra, denominados los puentes romanos, aunque en realidad datan de época muy posterior, como atestigua su perfil ojival típico de época gótica.

Tras los mismos se prosigue por una senda entre árboles que en ocasiones llegan a constituir un auténtico pasillo vegetal bajo el que discurre, en ligera ascensión, el Camino, hasta llegar al palacio de Bueño y su capilla, punto en el que la ruta pasa a tener firme de hormigón, conduciendo al pueblo de Bueño. 

Se atraviesa el pueblo, entre viviendas unifamiliares al final de las cuales, en un pequeño espacio abierto, existe una fuente. Alguna casona antigua, con escudo, jalona el recorrido de la ruta jacobea a su paso por esta localidad. 

A la salida del pueblo, en una bifurcación de caminos, se prosigue por el de la derecha, asfaltado y en ligera pendiente ascendente, estando flanqueado por su lado derecho por muros de piedra. Conforme se asciende por esta ruta se pueden contemplar buenas perspectivas del tramo costero de este punto de Colunga, así como de la Sierra del Sueve. Se deja a mano izquierda alguna construcción en ruina y el pequeño núcleo de Covián, con viviendas unifamiliares. 

Se inicia aquí una bajada que conducirá a una zona de inmuebles de muy reciente construcción y alguna pumarada o plantación de manzanos. Se llega a una carretera local que se cruza para proseguir por una senda de tierra que desemboca poco después en esa misma carretera por la que se continúa hasta desembocar en la carretera autonómica AS-260. Se cruza y se prosigue por un camino asfaltado que conduce, tras apenas 400 metros a las primeras construcciones de la villa de Colunga, capital municipal del concejo del mismo nombre. A mano derecha aparece pronto el colegio Braulio Vigón. Más adelante se llega a la capilla de Loreto y al pequeño espacio verde que se desarrolla frente a la misma, desde cuyo mirador es posible contemplar algunas de las grandes casonas de promoción indiana que embellecen la entrada a Colunga, caso del llamado chalet montañés, de los años 1920, y que destaca por la torre que presenta en su fachada principal, en la esquina.  

Desde aquí, se desciende hacia el centro de Colunga, desembocándose en la Avenida Asturias, por la que se prosigue hacia la izquierda, pasando por delante de un gran chalet de 1901 de estilo modernista y llegando ya pronto a las inmediaciones de la iglesia parroquial, en un lugar donde confluye la Avenida de Asturias con la carretera AS-257 que conduce hacia Llastres y el Museo del Jurásico de Asturias. Justo en la confluencia se levanta el gran edificio del café La Esquina. 

Se cruza la carretera AS-257 justo delante del café La Esquina y se llega a la iglesia parroquial de San Cristóbal. 

Se deja atrás de la iglesia y se llega a la colindante casa de los Alonso de Covián, frente a la cual hay un pequeño espacio ajardinado con una fuente. Se bordea esta casa y se asciende por la calle Grande Covián (antigua calle Real) que conduce a la plaza del General Vigón y a la capilla de Santa Ana y San Hilarión. Esta capilla de Santa Ana es todo lo que queda del antiguo hospital de peregrinos de Colunga, creado en el siglo XVI por la cofradía de Santa Ana, vinculada al gremio de mareantes del cercano puerto de Llastres. En este tránsito por el centro histórico de Colunga se pasará junto a edificios de gran interés, de estilos variados, como la modernista Casa de los Pablos o diversas edificaciones tradicionales, como la llamada casa de los soportales, de estilo barroco, y que cuenta en su piso inferior con soportales formados por arcadas de medio punto, rematándose esta construcción con una galería acristalada. 

En las proximidades de la capilla se pueden contemplar algunos interesantes testimonios de construcciones populares, datables en los siglos XIX y XX, con frecuentes galerías de madera, tejaroz. Un ejemplo es el edificio, muy reformado, del hostal El Mesón, junto a la capilla de Santa Ana, construido en 1856. 

Al llegar al final de esta calle, en la plaza Mercado, se continúa por la derecha, descendiendo por la calle Carril, conformada como una rampa prolongada que conduce a la carretera nacional, que se cruza, enlazando con la carreta As-258, por cuya acera se prosigue. Se cruza el río Llibardón por un puente moderno de hormigón (heredero del histórico puente del Sorribero) y se prosigue por una acera hasta un primer cruce de caminos, en el que se ha de tomar el de la derecha, correspondiente a la carretera local CL-1. 

Se continúa por esta carretera local durante 1,6 kilómetros aproximadamente, pasando por los pequeños barrios de El Llechazu, La Calzada, El Charcón, Zafra, Tras la Miranda y El Tarrerón, en la vega de los ríos Sales y Llovones. Es ésta una zona más o menos llana, en la que se suceden estos pequeños barrios en los que abundan las construcciones unifamiliares en general recientes. Entre los núcleos se desarrollan praderías y alguna plantación de manzanos. 

Al llegar a La Venta Peón, en la que aún existe el edificio, muy alterado, de la antigua venta, se toma un desvío hacia la izquierda, por un camino hormigonado que llanea y que conduce a un paso inferior de la autovía, después de haber cruzado el río Llovones por un pequeño puente. 

Tras cruzar la autovía, se continúa de frente por el arcén de la carretera autonómica AS-258, en una subida pronunciada por el monte de La Biseca, que conduce hasta el desvío al núcleo de La Corraliega, donde ya la ruta vuelve a llanear. Poco después se deja a mano izquierda el desvío hacia Conyéu, prosiguiéndose aquí por la carretera local. Se deja a la izquierda otro desvío, en este caso a Casablanca, y se prosigue en un entorno de pequeñas colinas y valles, salpicados por alguna construcción y explotación agrícola. Tras dejar a la izquierda el desvío al pueblo de Beldréu, se asciende por un camino asfaltado que cuenta en su lado derecho, en el lugar conocido como La Cruz de Beldréu, con una pequeña capilla de ánimas, construida en 1955 y que conserva en el interior una representación de la Virgen María sobre azulejo. 

Se continúa por la carretera local durante unos 600 metros hasta llegar al desvío a Villaescusa, a la izquierda, que se toma, llegándose al poco a la iglesia y cementerio de San Pedro de Pernús, tras la cual se accede a la localidad del mismo nombre, uno de cuyos barrios se atraviesa, prosiguiéndose por la carretera local CL1, dejando a mano derecha el desvío a la fuente de El Llovéu. 

Tras unos pocos metros de ascensión por la carretera, se llega al pequeño núcleo de La Vega, en la que destaca una casona antigua con planta en forma de L sita en el centro de la población. Se prosigue en ascensión por la carretera local CL-1, hasta llegar a una pista de tierra que parte del flanco izquierdo de esta vía. Se toma esa vía y por la misma se llega al pueblo de La Llera, pasándose por delante de la iglesia, de 1792, junto a la cual se levantan varios hórreos y paneras de gran antigüedad y rica decoración tallada. También se pasa frente a las ruinas de una construcción. 

A la salida del pueblo, en un cruce de caminos, se sigue por el de la izquierda, dejando a la derecha el desvío a Los Valles. 

Se prosigue en ascensión, pudiendo contemplarse a la izquierda, abajo, el pueblo de La Llera, en la parte del mismo que ya corresponde al concejo de Villaviciosa. 

Se continúa por la carretera local, dejando a la derecha el desvío a Muñones, lugar dominado por una gran casona con capilla y hórreo, en una propiedad sita sobre un fuerte talud del terreno, bajo el que discurre el Camino de Santiago, que inicia aquí un descenso (contemplándose desde este punto por primera vez la ría de Villaviciosa). 

El camino prosigue hasta el pueblo de Quintana, presidido por su iglesia prerrománica de San Salvador de Priesca, construida en el siglo IX, que atesora en su interior interesantes pinturas de esta época, y que desde 2015 forma parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como bien patrimonial destacado vinculado a la ruta jacobea costera. Junto a la iglesia se localiza la antigua casa rectoral. 

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