Camino de la costa

Etapa 4: Priesca - Casquita

Es ésta una corta etapa, de apenas 12,89 kilómetros, que discurre en su integridad por el concejo de Villaviciosa, pasando por valles jalonados de pequeñas aldeas, como Priesca, Sebrayu, Tornón, El Fresnu, Cardo o Casquita, así como por la propia capital municipal, una de las más ricas villas asturianas en lo relativo al patrimonio arquitectónico atesorado en su casco antiguo. Otras joyas que flanquean el recorrido del Camino de Santiago en esta etapa, además de la iglesia prerrománica de Priesca sita en el mismo inicio del recorrido, son iglesias románicas como las de la propia capital maliaya o la de San Xuan de Amandi, así como una exuberante arquitectura popular, reflejada en forma de decenas de hórreos y paneras que aún conservan su función de almacén de productos agrícolas y que cuentan en ocasiones con una rica decoración tallada. Puentes de factura tradicional, pequeñas capillas de ánimas y alguna gran casona completan el catálogo de elementos patrimoniales que se disponen en torno a la senda jacobea en su discurrir por este concejo de Villaviciosa. 

La ruta se aleja progresivamente de la costa, cediendo el mar su protagonismo a la ría de Villaviciosa, un ecosistema natural del máximo interés y que conecta la capital municipal con el Cantábrico, configurando en su recorrido un paisaje muy peculiar de marismas y praderías ganadas al agua. En su recorrido por Villaviciosa, el Camino de Santiago atravesará numerosas pumaradas, discurriendo, además, muy cerca de una de las empresas embotelladoras de sidra más emblemáticas, la célebre “El Gaitero”. 

Esta etapa concluye en la pequeña localidad de Casquita, lugar en el que se produce una bifurcación del Camino costero asturiano, pudiendo proseguirse hacia Gijón/Xixón, por los valles de Peón y Curbiellu, o hacia la capital asturiana, a través de los concejos de Sariego y Siero, para enlazar en Oviedo con el camino Primitivo. 

En su mayor parte, el Camino está asfaltado u hormigonado, existiendo un porcentaje significativo del recorrido en el que se mantiene el firme de tierra o piedra. 

Desde su fundación en 1270, la puebla de Villaviciosa (inicialmente denominada Maliayo), se convirtió en un referente para los peregrinos que realizaban el Camino de Santiago costero. Desde el siglo XV contó con un hospital de peregrinos, denominado Sancti Spiritus, de notable entidad y dotación, vinculado inicialmente al monasterio de Valdediós y que progresivamente pasó a estar gestionado por la propia villa. Este albergue persistió hasta comienzos del siglo XIX. Existen, además, otras referencias documentales que atestiguan el paso de peregrinos por Villaviciosa, caso de informaciones relativas a la muerte de peregrinos en lugares como Amandi o al hospedaje de los romeros en el monasterio de Santa María de Valdediós, hoy alejado de la ruta oficial pero importante centro de acogida de peregrinos desde su fundación en 1220, en un lugar en el que ya existía desde el siglo IX la iglesia prerrománica de San Salvador, último gran ejemplo de la arquitectura prerrománica del reino de Asturias. 

Descripción de la etapa

La etapa se inicia junto a la iglesia de San Salvador de Priesca, en la aldea de Quintana. Esta iglesia prerrománica forma parte desde 2015 de la Lista de Patrimonio Mundial. La ruta bordea por el ábside el edificio, en coincidencia con la carretera local VV-15, que se abandona nada más completar el recorrido en torno a la iglesia para tomar una pequeña senda de tierra y piedra que surge a la derecha. Se inicia entonces un descenso por un camino rodeado de árboles, que en ocasiones forman auténticas galerías sobre la vía. Abundan los eucaliptos y ejemplares de vegetación autóctona como los castaños. 

Al poco de iniciarse el descenso aparece a mano derecha una capilla de ánimas, reflejo de la religiosidad popular y de la antigüedad del camino por el que se circula, conocido localmente como “el Caminón” en este punto. 

Prosigue tras la capilla de ánimas el descenso, por una senda de tierra (con empedrados puntuales en la zona central) encajonada entre taludes laterales de cierta profundidad, y rodeada de eucaliptos. Se dejan a mano derecha dos desvíos sucesivos, prosiguiendo la senda por un entorno en el que los eucaliptos van dejando durante un tramo paso a los castaños, en una zona en la que la ruta llanea. Poco después vuelve a acentuarse la pendiente de bajada y vuelven a aparecer los eucaliptos, dejando de nuevo a mano derecha otro desvío, y apareciendo ya pronto a la derecha, en un repecho, un abrevadero, fuente y lavadero, en el paraje conocido como Fuente Santagueda. 

Poco después se desemboca en una carretera local, por cuyo arcén prosigue el recorrido del Camino, ya en las proximidades del pueblo de La Vega, que se atraviesa siguiendo el itinerario de la carretera. A ambos lados surgen varias casas tradicionales, con hórreos y espacios de huerta. También se conserva, a mano izquierda del Camino, un antiguo potro de herrar caballos. Se llega al final del pueblo a la gran casona blasonada de La Güera, con capilla anexa y con una propiedad rodeada por un alto muro de piedra con almenas. 

Se prosigue por la carretera hasta dejar atrás este palacio, desviándose justo después por una senda de grava y tierra que se abre a la izquierda. Se inicia aquí un recorrido por el antiguo camino real,  que circula en paralelo al río Priesca, que llega a formar pequeñas cascadas naturales en la zona intermedia, conformando un entorno natural de gran belleza. A mano derecha, en lo alto, se deja el núcleo de Los Casares, al que no se llega a acceder y tras el que el Camino pasa a discurrir por un entorno enteramente natural, rodeado de árboles. Tras unos 800 metros desde el desvío, se llega a una capilla de ánimas, en una curva en la que en una bifurcación de caminos nuestra ruta prosigue hacia la derecha. Esta zona se conoce como El Pozu Les Procesiones. 

Tras la capilla, se prosigue llaneando junto a una pradería con una plantación de manzanos, discurriéndose en paralelo al río que viene acompañando a la ruta jacobea desde el desvío tras el pueblo de La Vega. Al poco se pueden apreciar los grandes pilares que soportan uno de los viaductos de la autovía del Cantábrico, discurriendo el Camino bajo esta infraestructura, llegando pronto a un pequeño puente de piedra, de un único arco, que salva el río Ñabla o Carrión, también conocido como Sebrayu, en un entorno de praderías de gran belleza. Atravesado el puente, en la bifurcación de caminos que se abre a continuación, se prosigue de frente, hacia el pueblo de Sebrayu, dejando a la izquierda el desvío hacia la iglesia de Santa María de Sebrayu, del siglo XIII, a la que se puede llegar siguiendo una senda que se desvía unos 450 metros del Camino de Santiago.

Prosiguiendo tras el puente hacia Sebrayu, una ancha senda conduce tras apenas 150 metros de distancia a las primeras viviendas de este núcleo de población, que se irá desplegando a ambos lados de la ruta. 

Abundan las viviendas tradicionales, de una o dos plantas, algunas de ellas con hórreos y con cierres de parcelas a base de piedra. Las antiguas escuelas, una edificación de los años 1960 construidas según el prototipo del Ministerio de Educación del momento, y con dos plantas, se sitúan a mano derecha del Camino y acogen desde hace años uno de los primeros albergues de peregrinos surgidos en la costa asturiana a finales del siglo XX. 

Tras pasar las viviendas de Sebrayu, el camino prosigue hacia la derecha, en una bifurcación de caminos que nos encontramos en la zona final del pueblo, que conduce, en suave descenso, hacia otro pequeño cogollo de edificaciones, tras las cuales se continúa también hacia la derecha en otro desvío. Este camino, asfaltado, discurre entre pomaradas y praderías, hasta llegar, medio kilómetro más adelante, a un paso bajo un viaducto de la autovía del Cantábrico. Se atraviesa ese viaducto y se llega a una bifurcación de caminos en la que debe cogerse la vía que conduce, hacia la derecha, al pueblo de Tornón. Se inicia entonces una ascensión por una vía asfaltada, paralela en ocasiones a las vías de la autovía, que tras unos 350 metros lleva al pequeño núcleo de El Fresnu, pasando junto a una casona antigua muy reformada, que conserva en su planta baja una portalada de piedra con una inscripción en la clave de la puerta, así como una ventana asaetada. 

Se prosigue en ascensión junto a otras viviendas y algún hórreo y se llega a una curva muy cerrada en la que se ha de continuar por la vía de la izquierda, que conduce hacia una zona en la que se conservan las ruinas de una vivienda, llamada casa Marica el Caseru, y desde la que es posible contemplar una excelente panorámica de la ría de Villaviciosa y de su desembocadura en el mar, entre Tazones y Rodiles. Se prosigue por la carretera y poco después se toma un desvío hacia la derecha, hacia una senda de piedra y tierra que inicia un acusado descenso entre castaños, acebos y otras especies autóctonas, con buenas vistas a la ría y al molino de la Enciena.

Esta senda de bajada, en ocasiones flanqueada por muros de piedra colocada en seco, se prolonga durante algo menos de un kilómetro, discurriendo entre una vegetación arbórea a veces muy densa y dejando entrever, a mano derecha, los carriles de la autovía, cuyo itinerario discurre más o menos paralelo al de la senda. Tras ese kilómetro se desemboca en una carretera, que se cruza, prosiguiéndose por un camino de tierra y piedra que baja hasta una rotonda que se bordea por un camino paralelo de asfalto, prosiguiéndose por una vía paralela a la  autovía. Esta rotonda se localiza en un punto tradicionalmente conocido como la Fuente los Peregrinos, discurriendo en sus cercanías un pequeño río del mismo nombre. 

Se circula por un camino asfaltado, con pendiente ascendiente. Se deja a mano izquierda un desvío hacia La Barzaniella y se llega a un paso superior sobre la autovía. A mano izquierda se localiza la llamada Casona de La Torre, gran construcción con escudo junto a la que se localiza un hórreo con el liño decorado con  motivos geométricos tallados en la madera. 

En este punto, se atraviesa la autovía por el paso superior, pudiendo contemplarse de frente las instalaciones de la fábrica de sidra El Gaitero, así como extensas plantaciones de árboles. 

Se prosigue por la carretera asfaltada, llegando a las proximidades de una gran nave precedida de dos silos cilíndricos de gran altura. En este punto, se prosigue por la vía asfaltada de la izquierda, en una ascensión que conduce, tras un desvío a la izquierda en el primer lugar donde es posible, a la iglesia de Santa Eulalia de Carda, sita junto a otro paso elevado sobre la autovía. 

Se cruza la autovía y justo a su término se toma un camino hacia la derecha, que acaba convergiendo en una vía de tierra y piedra paralela a la autovía, en un ámbito conocido como La Llosa. Pronto se puede observar cómo la autovía, a través de un túnel, pasa a discurrir bajo tierra (para salvar más adelante el paso por la ría de Villaviciosa), mientras que el Camino de Santiago llega, tras una ligera ascensión, a una carretera que se cruza, y que conduce ya al núcleo de Villaviciosa, villa declarada Conjunto Histórico en 1992. 

El acceso a la villa se realiza por una zona de viviendas tradicionales de poca altura, muchas de ellas con corredor en la planta superior y con algunos hórreos. Se prosigue por la calle de Les Caleyes hasta llegar medio kilómetro después, a los modernos barrios de las afueras de la capital municipal, prosiguiéndose por la calle Jesús de la Piedra, hasta desembocar en la antigua carretera general, hoy llamada calle Cervantes y en el parque de las Ballinas, uno de los más interesantes parques urbanos de Asturias, incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias, y vecino del edificio del Ayuntamiento de Villaviciosa y su plaza. 

Dejando atrás el edificio de las casas consistoriales, se sigue de frente por la peatonal calle Valle-Ballina y  Fernández y desde aquí a la histórica calle del Sol, una de las tres calles que conforman el casco histórico de la villa, amurallado en la Edad Media, y flanqueado por una muy numerosa sucesión de casonas con escudo y grandes palacios urbanos que hacen del centro de Villaviciosa un paraíso para los amantes del patrimonio cultural. 

Es un entorno urbano de excepcional interés patrimonial, en el que se puede observar un abigarramiento de balcones, galerías y corredores. Se pasa junto a plazas como la de Balbín y la de Carlos I, presidida por el monumento a este monarca, rey que realizó su primer desembarco en tierras españolas en el cercano puerto de Tazones, y que pasó en Villaviciosa varias noches, alojado en la Casa de los Hevia, que aún conserva la estancia donde se alojó el soberano, sita a muy pocos metros del Camino de Santiago. 

Siguiendo por la calle del Sol se llega a la plaza de Obdulio Fernández, con el teatro Riera a la izquierda y a la derecha las escuelas graduadas (en el solar donde antaño se levantaba el hospital de peregrinos de Sancti Spiritus), todo ello dominado por el edificio románico de la iglesia de Santa María de la Oliva, localizándose en el centro de la plaza un conjunto escultórico denominado La Manzanera, obra de Mariano Benlliure. 

 

En este punto el Camino gira hacia la izquierda, pasando junto a la fachada principal del templo (tras pasar la cual se localiza, a mano izquierda del Camino la pequeña Casa de la Oliva de la fundación Cardín), y prosiguiendo por la calle Cabanilles. Se continúa de frente por esta vía, dejando a mano izquierda una gran casa de estilo montañés sita en una parcela cerrada con muro de piedra y rejería y con el acceso a través de una gran portalada sita en el chaflán de acceso al conjunto. 

En este mismo punto se deja a la derecha el desvío hacia Valdediós, prosiguiéndose de frente hasta la empresa sidrera El Escanciador, que ocupa el antiguo palacio de la Torre de la Pedrera, con su capilla de la Concepción a la izquierda (desviada del itinerario del Camino unos pocos metros). 

La ruta prosigue hacia la derecha, por la acera de la carretera As-255, entre naves industriales y viviendas cada vez más espaciadas. Se llega a un grupo de viviendas de 1955, desviándose el Camino hacia las mismas, prosiguiendo después por una senda paralela al río Huetes, en el parque de La Alameda. 

La ruta pasa en este punto a ser un camino de tierra y piedra, flanqueada por sendas alineaciones de árboles, a la vera del río. Al final una rampa conduce a un pequeño puente que atraviesa al río y que no se toma, sino que se continúa de frente, enlazando con la carretera, por cuya acera se prosigue. Se deja a la izquierda en este punto la fuente de los Caños, ya en la parroquia de Amandi, en el núcleo de El Palacio. Se prosigue por la acera de la carretera autonómica, entre casas bajas, construidas a comienzos del siglo XX, y que pronto dejan ver a la izquierda, en un alto, el edificio de la iglesia románica de San Juan de Amandi. 

El acceso a este templo se puede realizar, una vez pasado el edificio de unas antiguas escuelas construidas en 1923 (donadas por los condes de la Mesada, según consta en una placa localizada en la fachada del edificio), ascendiendo un camino que se desvía a la izquierda de la ruta jacobea y que tras apenas 100 metros conduce al monumento. Poco después del desvío a Amandi, el Camino llega a un cruce de carreteras, dejando a mano derecha una vivienda blanca de dos plantas con sendas galerías muy desarrolladas a cada flanco de la construcción. En ese cruce de vías, el  Camino de Santiago prosigue por la vía situada más a la derecha, una carretera local que parte de una construcción de dos plantas destinada a un negocio hostelero con pórtico en la baja soportado por tres columnas de estilo dórico y planta superior con una galería en el centro.  

El camino prosigue por la carretera local, en descenso hacia la capilla y puente de San Juan, sita al final de una ruta flanqueada por viviendas de dos alturas con algún hórreo muy alterado entre ellas.  La capilla cuenta con planta rectangular y está precedida por un pórtico sostenido por dos columnas sobre plinto de sillares de piedra, rodeado por una cerca de madera. El acceso al edificio se realiza, pasado el pórtico, por un gran vano de arco de medio punto, limitado por jambas de sillares. Una espadaña con una pequeña campana y rematada por una cruz de piedra, remata la construcción, que en su parte trasera tiene adosada una fuente. El espacio abierto en cuyo centro se localiza la capilla está dominado por el edificio de La Casona, construcción de dos alturas, del siglo XVIII, transformada en el siglo XX y que cuenta con una galería en uno de sus flancos. 

El camino prosigue por delante de esta casona, por un camino hormigonado que conduce a un puente de fábrica de piedra de un solo vano y que cuenta con una vivienda adosada a uno de sus flancos. 

Tras cruzar el puente sobre el río Viacaba, el Camino continúa por la carretera local, llegando tras un breve repecho al pueblo de La Parra, con  alguna gran casona flanqueada por palmeras y que conduce a la carretera autonómica AS267. 

En este punto se gira a la izquierda y se prosigue por el arcén de la vía durante poco más de 160 metros, hasta que tras una tira de viviendas sita en la mano derecha de la vía, se toma el desvío hacia la carretera local VV-10, también a la derecha. Poco después de tomar esta vía, se deja a la derecha una fuente, prosiguiéndose por el arcén de la carretera, entre praderías, amplias vistas a valles  y alguna construcción (una de ellas a la derecha, de grandes dimensiones, con una palmera y tres alturas, la superior configurada a modo de galería continúa) y que tras unos 800 metros conduce al pueblo de Casquita, junto a cuya capilla termina la presente etapa. 

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