Camino de la costa

Etapa 5: Casquita - La Pola Siero

Etapa de 22 kilómetros que discurre por los concejos de Villaviciosa, Sariego y Siero, siendo la primera de las dos que permiten enlazar el Camino Costero con la capital asturiana, Oviedo, y desde ella con el Camino Primitivo. Partiendo de la pequeña aldea de Casquita, donde tiene lugar la bifurcación del Camino entre esta opción y la que se dirige hacia Gijón/Xixón, la ruta transita por una gran cantidad de pequeñas aldeas, como Camoca, Castiellu, Ambás, Arbazal, Figares, Barbecho o La Torre, en todas las cuales es posible abundantes hórreos y paneras. También es posible contemplar buenos ejemplos de arquitectura religiosa, por ejemplo en las iglesias de Camoca o Ambás, destacando la iglesia de Arbazal, excelente testimonio de arquitectura renacentista que ha conservado una pequeña capilla de época prerrománica. 

La primera mitad del recorrido es claramente ascendente, debiendo salvarse en los siete primeros kilómetros de ruta un desnivel de 350 metros, entre Casquita y el alto de la Campa, divisoria de los concejos de Villaviciosa y Sariego. Se trata, no obstante, de un ascenso muy tendido, que salvo en momentos muy puntuales, no implica tener que transitar por cuestas de mucha pendiente. En esa subida hacia La Campa resulta especialmente interesante la ascensión entre Ambás y Arbazal, en su mayor parte por una estrecha senda rodeada de vegetación que asciende en paralelo a la carretera autonómica, permitiendo contemplar desde lo alto el monasterio de Santa María de Valdediós, al fondo del valle del mismo nombre, así como excelentes panorámicas del concejo de Villaviciosa, con su ría al fondo. 

 La segunda mitad de la etapa, una vez pasado el alto de La Campa, es prácticamente llana, atravesando suaves valles por los municipios de Sariego y Siero. 

Esta etapa discurre predominantemente por firme asfáltico, por arcenes de carreteras autonómicas y locales, siendo apenas tres kilómetros los que aún se pueden recorrer por sendas de tierra o grava. 

Las principales referencias documentales al paso de peregrinos por esta zona se vinculan al cercano monasterio de Valdediós, donde consta que fueron muchos los romeros que encontraron hospedaje y atención, aunque la ruta principal del Camino por esta zona no pasa en la actualidad por este cenobio sino por la localidad de Arbazal, a mayor altitud, en un punto destacado de la ascensión más lógica hacia el alto de La Campa. El paso del Camino por Arbazal cuenta con evidencias documentales y, además, se certifica por la existencia en este pueblo, junto a la iglesia, de un gran hospital de peregrinos, denominado Mesón de los Cistercienses, fundado por los monjes de Valdediós en el siglo XVIII. Otras referencias al paso de peregrinos constan en relación con la iglesia de San Pedro de Ambás, que contaba con una imagen de la Virgen del Rosario muy venerada. Por último, La Pola Siero, final de la etapa, surgió como villa en 1270 en torno a un importante hospital de peregrinos, denominado San Pedro de los Albergues primero y luego de San Fabián y San Sebastián, en uso hasta mediados del siglo XIX. 

Descripción de la etapa

Pocos metros después de pasar la capilla de San Blas, en el pueblo de Casquita, se produce una bifurcación del Camino de Santiago. De frente, por la carretera, se continúa hacia Gijón/Xixón, mientras que tomando el camino de la izquierda se sigue la ruta hacia Oviedo. En este capítulo se describe el recorrido hacia la capital asturiana, a la que se llegará tras haber completado dos etapas. 

Tomando el desvío hacia la izquierda, se continúa por la carretera local VV10, que se inicia en la confluencia con la carretera que parte hacia Gijón/Xixón, entre una vivienda de mediados del siglo XX sita en la bifurcación de rutas y el edificio de una empresa sidrera. Se prosigue por el arcén de la carretera, en descenso hasta un puente de piedra, de un único arco, que salva el río Valdediós, tras el cual se llega al barrio de El Ronzón. 

El paisaje es de praderías, con alguna casa aislada, contemplándose a la derecha un núcleo de viviendas de conformadas en hilera a lo largo del alto de una pequeña colina. Al llegar a una curva pronunciada que toma sentido ascendente a la derecha, la ruta jacobea se desvía durante un corto espacio de la carretera, discurriendo primero por una pista de hormigón, que conduce en subida a un conjunto formado por dos edificaciones, en la denominada Cuesta Valle.

 Encontramos al subir la cuesta un edificio alargado, que en una de sus fachadas cortas presenta huecos de ventilación e iluminación diseñados en forma de saeteras delimitadas por sillares de piedra, lo que denota una cierta antigüedad. Más adelante se encuentra el edificio de una casona, de composición clasicista, datable en el siglo XVIII. Enfrente de las dos construcciones, a la derecha según se asciende por el Camino de Santiago, se conecta con una pista de tierra que ha de tomarse, y que tras apenas 85 metros de pronunciada ascensión, vuelve a conducir a la carretera local, por cuyo arcén se prosigue hacia la izquierda. Entramos en una zona de amplias vistas desde el Camino, que permite contemplar hacia la izquierda un paisaje de valles y tierras dedicadas a pastos del ganado. Pronto se llega al núcleo de Camoca de Abajo, que se atraviesa siguiendo el recorrido de la carretera local VV10. 

Se deja a mano izquierda la iglesia de San Juan, que aún muy modificada conserva todavía restos del edificio original románico del siglo XIII. A esta iglesia se puede acceder desviándose apenas 200 metros de la ruta. 

En su discurrir por Camoca de Abajo, el Camino atraviesa los barrios de La Fontana y El Campu (desde donde se puede tomar el desvío hacia la iglesia parroquial). Tras el cruce hacia la iglesia, en donde la ruta prosigue por la carretera que continúa hacia la derecha, se llega a otro cruce en el que también se toma la vía situada a la derecha, ascendiendo, ya en Camoca de Arriba, por la carretera local entre viviendas y algunos hórreos, hasta el barrio de El Pulu Riva, dejando poco después a la derecha el desvío hacia los núcleos de El Llanu, El Traviesu y Taloca, que no se toma. 

Se continúa de frente, ascendiendo por el arcén de la carretera, pudiendo contemplarse hacia la izquierda, en lo bajo de la ladera, otros barrios de la parroquia de Camoca, rica por su patrimonio etnográfico, en especial por sus hórreos y paneras. Se llega a un cogollo en el que se concentran varias viviendas y algún hórreo, y en el que existe una bifurcación de vías, continuando la ruta de frente, en dirección a La Vega y La Riega, por una carretera local. Se prosigue por la misma, entre praderías, hasta llegar al barrio de La Cruz, en el que tras dejar a mano derecha varias viviendas aisladas, se inicia un descenso, todavía por la carretera, que conduce a un fondo de valle, en el que existe un hórreo a mano izquierda, una casa con corredor de madera en el piso superior, a mano derecha, y el desvío, también a mano derecha hacia El Valle. 

Se prosigue de frente, ahora de nuevo en ascensión, por la carretera local, que en los primeros metros de subida está encajonada entre altos taludes de tierra, que poco a poco dan paso a un paisaje más abierto, entre prados y alguna vivienda aislada, que tras algo más de 600 metros conduce a un nuevo barrio, denominado Castiellu, en la parroquia de Ambás, y a un ámbito de convergencia de diferentes caminos, que configuran una zona abierta en cuyo centro existe un pequeño punto de descanso, con mesa y bancos de madera, y desde el que se puede contemplar, de frente, una gran casona con capilla, la Casona dela Coroya. 

En este cruce existe la opción de tomar un camino que, siguiendo de frente en el sentido en el que venía el Camino de Santiago, conduce al monasterio de Santa María de Valdediós, uno de los grandes conjuntos monumentales de Asturias, en el que coexiste un gran cenobio románico con la espectacular iglesia de San Salvador, conocida como el Conventín, y que es la gran joya del período final del Prerrománico asturiano, promovida directamente por el rey Alfonso III y que aún impresiona por la esbeltez de sus dimensiones, los restos de pintura mural conservados en el interior y por su emplazamiento en un paradisíaco entorno natural. Muchos fueron los peregrinos que durante las edades Media y Moderna se dirigían hacia Valdediós en busca de alojamiento y manutención, pero el camino de Santiago oficial discurre una ruta que desde esta bifurcación de caminos conduce hacia el pueblo de Arbazal, siguiendo el itinerario más lógico para ascender hacia el alto de La Campa, que marca la divisoria entre los municipios de Villaviciosa y Sariego. 

Siguiendo, pues, por la vía que sigue hacia la izquierda en el cruce de caminos, el Camino pasa por delante de varias construcciones agropecuarias y algún hórreo, y prosigue por la carretera local, primero en descenso y luego subiendo hasta el pequeño barrio de La Brimera, apenas 400 metros después del desvío, desde donde se sigue unos pocos metros por la carreta hasta enlazar con una pista de hormigón que en pronunciada ascensión entre árboles y prados, llega a un alto en el que se sitúan unas pocas viviendas, en una zona significativamente conocida como La Venta, iniciando después un acenso más pronunciado que le conducirá de nuevo hasta la carretera local, dejando a mano izquierda de la misma el cementerio de Ambás, y prosiguiendo hacia la derecha, hacia el campo de la iglesia de San Pedro de Ambás. 

La iglesia está rodeada de un espacio verde delimitado por un muro. En sus inmediaciones existió una venta para dar servicio a los viajeros. 

La iglesia de Ambás se localiza en un cruce de caminos, debiendo proseguirse de frente, por la carretera autonómica AS-113, hacia el núcleo de San Pedro de Ambás, al que se llega pocos metros después. 

En este pueblo de San Pedro de Ambás el Camino se desvía de la carretera AS-113,  tomando una pista de hormigón que parte, en ascensión, de la izquierda de la carretera, y por la que se prosigue durante algo más de 300 metros, discurriendo la ruta por el barrio de Villabona, entre viviendas, hórreos (algunos de ellos con tallas decorativas en las puertas) y praderías, no perdiendo nunca de vista la carretera hacia la derecha, y más viviendas que se desarrollan a su vera. 

Se sigue así hasta llegar a un punto en el que la senda hormigonada conecta con la carretera, aunque la ruta jacobea sigue de frente, por una ruta paralela a la carretera y que tras esos trescientos pasa a ser un camino de tierra y piedra, que va dejando atrás las últimas viviendas del barrio de Lloses, metiéndose de lleno en un entorno cada vez más natural, estrechándose su firme y llegando a discurrir por un auténtico bosque, con exuberante vegetación a ambos lados de la senda, llegando a configurar en algunos tramos auténticas galerías de vegetación bajo las que discurrirá el Camino, en la ladera del pico Les Felgueres. Poco después de pasar a una senda, se llega a una bifurcación de caminos, en una curva, en la que se debe tomar la vía de la izquierda. 

En determinadas zonas el camino estará flanqueado por muros de piedra de delimitación de parcelas, siendo en otras zonas los matorrales y árboles los que bordeen el  Camino. 

Esta senda verde en la que se ha convertido en este punto el Camino de Santiago se prolonga durante aproximadamente dos kilómetros, entre árboles, praderías, con un recorrido en cuesta ascendente, paralelo a una cota superior a la carretera autonómica, que apenas es perceptible debido a la frondosa vegetación que se interpone entre ambas vías. Según se vaya ascendiendo se comenzarán a vislumbrar, a mano derecha, amplias panorámicas del valle de Boiges, que permitirán la contemplación desde lo alto del gran complejo monumental que configura el monasterio de Valdediós. La senda verde llegará a una zona alta, en la que la vegetación parará conformada por matorral bajo y brezo, y desde la que lo más impresionante serán las amplias perspectivas visuales sobre el fondo del valle en el que se asienta Valdediós. 

Tras dos kilómetros se llega a una pista ancha que baja, hacia la derecha, al pueblo de Arbazal, que se atraviesa. Este pueblo ya se cita en la documentación del siglo XIII como enclave importante del camino real por el que discurre la senda jacobea. 

En el primer cruce de caminos a la entrada del pueblo se toma el de la derecha, que flanqueado por viviendas acaba convergiendo en el espacio público que se abre frente a la iglesia de San Salvador de Arbazal, quedando a mano derecha el edificio de la antigua alberguería mandada construir por los monjes de Valdediós para atender y dar servicio a los peregrinos del Camino de Santiago. 

El Camino bordea la iglesia, pasando junto a la construcción anexa a la misma, que actualmente hace funciones de sacristía y que fue en realidad el primer edificio de culto erigido en este lugar, en época prerrománica. En Arbazal se encuentran buenos ejemplos de arquitectura tradicional asturiana, en especial de hórreos y paneras, destacando también la pequeña construcción situada frente a la iglesia, en cuya fachada luce un hermoso reloj de sol y que presenta interesante talla en la madera de las contraventanas del piso superior. 

Tras pasar la iglesia, se prosigue por un camino de hormigón, flanqueado por muros de piedra, que asciende un fuerte repecho en una corta distancia, llaneando a continuación por una vía que discurre entre matorrales, algún árbol y muros de piedra de baja altura, realizando un recorrido en gran medida paralelo, pero a más altura, al de la carretera autonómica AS-113, que queda a la derecha del Camino. Tras continuar hacia la derecha en una curva en la que hay una bifurcación de rutas, la senda jacobea pasa a discurrir por las últimas estribaciones del valle, que queda a la derecha y desde las que es posible contemplar por última vez el monasterio de Valdediós, abajo. 

De esta manera se prosigue, más o menos llaneando, hasta el núcleo de La Campa, en la divisoria entre los municipios de Villaviciosa y Sariego. 

Antes de llegar a las primeras casas del pueblo, el Camino desemboca en una carretera local, que sigue hacia la derecha, hasta casi enlazar con la carretera autonómica, frente a una gasolinera. No se llega a producir el encuentro, realizando el Camino un giro casi de 180º para proseguir a continuación, en paralelo con la carretera, por la caleya de La Campa, una pista asfaltada por la que se sigue entre viviendas y algún hórreo hasta llegar a la carretera autonómica, cruzándola hacia un camino hormigonado, el Camín del Monte, que se sigue. Poco después se toma el primer desvío hacia la izquierda, por una pista de tierra y piedra que llanea entre vegetación, alguna vivienda aislada (siendo muy curiosa la primera que se observa, al poco de tomar la senda, a la izquierda, consistente en una construcción en piedra con un patio abierto adosado) y con amplias vistas a la izquierda al valle de Sariego, discurriendo el Camino por una zona de topónimos muy evocadores, como Los Malatos o El Fielatu. 

Esta senda prosigue, más o menos paralela a la carretera AS113 durante cerca de 700 metros, hasta desembocar en la vía autonómica, por cuyo arcén se prosigue algo menos de 150 metros hasta tomar un desvío a la izquierda que conduce, descendiendo, al pueblo de Figares. Una gran panera, a la derecha del camino, da la bienvenida al pueblo, que se atraviesa siguiendo el denominado Camino de Figares, flanqueado por viviendas, hórreos y alguna panera de grandes dimensiones. 

Tras dejar atrás Figares, se prosigue durante cerca de 275 metros por el arcén de la carretera local, hasta que al llegar a una curva se toma el desvío hacia la derecha, por el denominado  Camín de la Platería. Dejando atrás una primera vivienda unifamiliar de reciente construcción, se prosigue por una pista de tierra y piedra, que en un pequeño tramo intermedio estará hormigonado, y que discurre entre praderías y alguna construcción aislada. Este camino conduce a la carreta local SR1 y al pueblo de Pedrosa, que se atraviesa siguiendo el itinerario de la carreta, dejando a mano izquierda la fuente-lavadero, así como algún hórreo y panera. 

Dejando atrás Pedrosa, se prosigue por la carretera local hasta llegar a un intersección de vías, en la que se prosigue por la de la izquierda, el llamado Camín de La Carcabá, por el que se continúa unos 340 metros hasta desembocar en la carretera local, frente a una tira de edificaciones. Se prosigue durante unos metros hacia la izquierda, por el arcén de la carretera, hasta que poco después se cruza y se prosigue por la carretera local SR1 que en dirección a la capital del concejo, Vega de Sariego. En ese cruce de vías existe una vivienda de dos plantas, con una llamativa galería en la planta superior. En sus primeros metros, la carretera local está flanqueada por muros de piedra, dando paso después a praderías. Pocos metros después, a mano izquierda, se encuentra la fuente del Pozu Saláu, prosiguiendo después de frente en el cruce con el Camín a la Cuesta. 

Se inicia entonces una pequeña ascensión, todavía por la carretera SR1, hasta Vega. 

El camino atraviesa de este a oeste la capital municipal, pasando junto a la capilla del Carmen, a mano derecha, tras la cual se localiza la casa de cultura. 

Se prosigue de frente y se sale de la localidad, prosiguiendo por el arcén de la carretera SR1, que tras unos 800 metros lleva a un paso bajo la autovía del Cantábrico. Se atraviesa y se asciende a continuación hacia el pueblo de Barbechu, prosiguiendo la ruta por la carretera local.

A ambos lados de este pueblo se localizan numerosos hórreos y paneras, así como un lavadero. Se sigue de frente en el cruce con el camino a la iglesia románica de Narzana, que se deja a mano derecha (y que tras cerca de un kilómetro conduce a este interesante templo), y se termina desembocando en un cruce de caminos, con una industria a la izquierda.

Se prosigue de frente, por la carretera que continúa en dirección a Aramanti y Castañera, pasando por La Torre. Se deja un lavadero a la derecha y se pasa por una zona en la que existe un arcén separado de la carretera, con el suelo a base de traviesas de madera. Tras esta zona se sigue de frente y se llega a la carretera de Vega a El Romeru, que tras medio kilómetro aproximadamente desemboca en el pueblo de Aramanti, prosiguiendo por la carretera, dejando a mano derecha el Camín de La Viona que conduce a Castañera. En este punto es posible contemplar por primera vez la Peña Careses a mano derecha. 

Se continúa por la carretera, flanqueada de viviendas y algún prado, hasta llegar, tras atravesar el río Seco por un puente de hormigón, al pueblo de El Castru, en el límite entre los municipios de Sariego y Siero. En este punto existe un desvío alternativo peatona, habilitado por el Ayuntamiento de Siero, que permite realizar la mayor parte de la ruta hasta La Pola Siero al margen de la carretera AS331, antigua camino real. 

El camino oficial prosigue por el arcén de la carretera AS331 hasta llegar a la capital sierense. Se pasa por los lugares (pertenecientes a la parroquia de Vega de Poja) de Aveno, Careses, El Llugarín y El Rayu, por una carretera flanqueada en ocasiones por alguna vivienda pero que en su mayor parte discurre por un entorno natural, rodeada de prados, manchas de bosque y el río Recuna. A la altura de Vega de Poja se puede contemplar, hacia la izquierda, el conjunto monumental formado por la capilla de Santa Lucía y el palacio de los Argüelles, mientras que en El Llugarín es posible tomar, a la derecha, un desvío que conduce a la iglesia románica de San Martín de Vega de Poja. 

Tras unos 5 kilómetros, la carretera llega a las piscinas municipales de La Pola  Siero. En este punto se cruza la carretera, en un punto en el que se conserva, a mano derecha de la vía, el antiguo mojón de término. Se prosigue por la derecha, por la zona de El Rebollar y la antigua Venta de la Uña (donde tradicionalmente se celebraba el mercado de ganado caballar de La Pola), llegando pronto al parque de La Rienda y descendiéndose por la calle de San Antonio, hasta la plaza de Argüelles, en el centro histórico de La Pola y final de la presente etapa. La vinculación entre La Pola y el Camino de Santiago es total, pudiendo afirmarse que la capital sierense nació como un albergue u hospital de peregrinos, en 1141, en torno al cual se fue asentando población, lo que determinó su creciente pujanza, confirmada en 1270 con la concesión a la villa de la Carta Puebla por parte de Alfonso X El Sabio. 

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