Camino de la costa

Etapa 6: Pola de Siero - Oviedo

Etapa final del enlace entre el camino costero y el primitivo. Discurre entre la capital sierense, La Pola, y la del Principado de Asturias, Oviedo/Uviéu, a lo largo de un recorrido de 27,25 kilómetros. Prácticamente la mitad de esa distancia se realiza a través de carreteras locales o autonómicas, mientras que los tramos de senda con firme de tierra o grava representan 11 kilómetros. 

Es una etapa relativamente llana, sin grandes desniveles, que discurre por la llanura central asturiana, en un entorno en el que se combinan los espacios rurales con otros intensamente urbanizados e industrializados, especialmente a medida que la ruta se aproxima a la ciudad de Oviedo/Uviéu. 

Se atraviesan grandes poblaciones como El Berrón, Granda o Colloto, y también pequeñas aldeas y barrios diseminados, como La Carrera o Fonciellu. El patrimonio cultural es muy variado, incluyendo desde una joya de la arquitectura nobiliaria asturiana, como es el palacio de Meres, con su capilla de Santa Ana, hasta iglesias de origen románico como la de Granda, pasando por puentes monumentales como el de Colloto, sin olvidarse de la arquitectura popular, los hórreos y paneras o las viviendas típicamente obreras, de las que se encuentran buenos ejemplos en El Berrón. También el patrimonio industrial está bien representado en esta etapa, discurriendo el Camino de Santiago cerca de algunos testimonios relevantes de la historia fabril asturiana, caso del edificio de la antigua cervecera “El Águila Negra”, en Colloto, o la fábrica de armas de La Vega, en Oviedo/Uviéu. 

Oviedo/Uviéu es el final de etapa, permitiendo el recorrido del Camino de Santiago realizar un itinerario muy ilustrativo por la historia de la ciudad, desde el presente hasta sus orígenes, a medida que se van atravesando los populosos barrios de Colloto, Cerdeño y La Tenderina, surgidos en buena medida en los siglos XIX y XX al calor de la creciente industrialización ovetense y de la expansión consiguiente de su plano urbano. En ese discurrir por barrios que antes fueron aldeas, será posible aún reconocer antiguos edificios, de tipología popular, lagares y alguna casona, entre modernos bloques de viviendas, muchos de ellos construidos muy recientemente. También será posible, sobre todo en La Tenderina Alta, pasar junto a excelentes ejemplos de la arquitectura racionalista que floreció en ciertos barrios de Oviedo/Uviéu en las décadas de 1930 y 1940, antes y después de la guerra civil, así como junto a equipamientos de la calidad arquitectónica del Palacio de Deportes. Una vez que el Camino llega al histórico Campo de los Patos, se inicia la ascensión hacia el casco antiguo de la capital, origen de la ciudad y del propio Camino de Santiago, pasando la ruta jacobea junto a conjuntos monumentales de la importancia del monasterio de san Pelayo, el antiguo monasterio de San Vicente (hoy Museo Arqueológico de Asturias) y la propia Catedral, punto final de la etapa e inicio del Camino Primitivo de Santiago. 

Las referencias jacobeas documentadas a lo largo de esta etapa son muy numerosas, máxime teniendo en cuenta que tanto el lugar de inicio de la misma (La Pola), como el de destino (Oviedo/Uviéu) tienen una historia largamente compartida con el Camino de Santiago desde el mismo origen del fenómeno de las peregrinaciones jacobeas en el caso de la capital asturiana. 

Descripción de la etapa

Se inicia la etapa en la zona de Les Campes de La Pola, centro neurálico de la localidad y antiguo lugar de celebración del mercado de ganado, configurado en torno a un gran espacio central libre, de perímetro irregular y gran desarrollo longitudinal, conformando varias plazas superpuestas rodeadas de algunos de los edificios más antiguos de la capital polesa, algunos de los cuales presentan galerías o corredores en su planta superior. Es igualmente el centro festivo de la villa, concentrándose en sus proximidades gran parte de la oferta lúdica y gastronómica. 

El Camino de Santiago prosigue desde la plaza de Argüelles hacia la calle Celleruelo, aunque existe una variante no oficial de la ruta que atraviesa en sentido longitudinal la plaza de Les Campes y a través de la calle La Soledad acaba convergiendo con la ruta oficial a la altura del albergue de peregrinos. 

En su discurrir por la calle Celleruelo, vial abierto en el siglo XIX y que se se convertirá desde entonces como la principal vía de salida de La Pola, se encuentra el Camino con varios edificios de interés, como los correspondientes a las antiguas sedes de los bancos Santander y Central, de comienzos del siglo XX. 

Poco más adelante, se localiza la iglesia parroquial de San Pedro, a mano izquierda, tras una pequeña plaza, a mano izquierda de la ruta jacobea. En esta zona (en la confluencia de la calle Celleruelo con la de la marquesa de Canillejas) se localizaba el antiguo hospital medieval de peregrinos de La Pola, conocido inicialmente con el nombre de San Pedro de los Albergues y que en época moderna pasó a denominarse de los Santos Mártires San Fabián y San Sebastián. Los edificios del hospital y de su capilla fueron, tras la Desamortización de 1855, progresivamente modificándose y alterándose, desapareciendo definitivamente en 1991. Un antiguo relieve del siglo X que pertenecía a este albergue se muestra en la actualidad en una capilla de la iglesia de san Pedro. Junto a la iglesia parroquial hay un pequeño espacio ajardinado, limitado por un murete en el que se han incluido antiguas lápidas de diversos cementerios polesos, entre ellos el del antiguo hospital de peregrinos. 

Continuando por la calle Celleruelo, se llega a una pequeña plaza – rotonda con un parque, bautizada como “Parque del Peregrino Juan Manuel Rodríguez Díaz”, un gran entusiasta del fenómeno jacobeo que presidió durante años la asociación local de amigos del Camino. En esta plaza también existe una pequeña capilla de ánimas de reciente construcción, con la imagen dentro de Santiago. En el centro de la rotonda existe una estatua moderna construida en acero cortén y titulada “El equilibrio de las cosas”, obra del artista vitoriano Ernesto Knörr, en 2006. 

Justo al pasar el parque se encuentra una antigua casona de estilo mariñano reconvertida en albergue de peregrinos, tras el cual existe un pequeño área de descanso en una zona verde, formado por varios bancos y mesas de madera. 

En el entorno del albergue se suceden edificios modernos y pequeñas viviendas unifamiliares de finales del siglo XIX y XX, caracterizadas por tener una o dos plantas, estrecho frente a la calle y pequeños balcones de rejería en la planta superior. 

Pocos metros después se llega a una nueva rotonda, que permite la conexión con la autovía minera AS-1 y con la carretera que conduce a La Carrera y El Berrón. El Camino de Santiago bordea la rotonda y toma dirección hacia La Carrera, por una acera que flanquea esta vía por su mano derecha, en sentido de la dirección de la ruta jacobea, en la denominada calle Quico Lemus, entre viviendas a la derecha y una gran nave blanca a la izquierda. 

Tras pasar el conjunto de viviendas se toma un desvío hacia la derecha, por un camino rural asfaltado, que prosigue en ligero ascenso hasta un núcleo de casas, quedando a mano derecha el campo de fútbol de El Fonganón. 

Se prosigue por el camino sin tomar ninguno de los desvíos que van apareciendo a ambas manos del mismo, en una zona netamente rural, correspondiente a la parroquia de La Carrera, en la que se suceden los muros de cierre de parcelas (muchos de ellos construidos a base de bloques de hormigón, otros con piedra o bien con sebes o matorrales), construcciones de distinta tipología y algún hórreo y panera. Se pueden contemplar desde este camino, hacia la izquierda y de frente, vistas de la sierra del Aramo y también de la autovía que une Oviedo con Santander. 

Después de unos 700 metros de recorrido por este camino rural asfaltado se llega, en la zona conocida como El Campón, a una bifurcación de caminos, tras una recta, encontrándose en el centro de los dos caminos posibles una larga parcela con jardín y una vivienda en el centro. El Camino de Santiago prosigue por el camino de la derecha, por un camino que sigue estando asfaltado y que discurre entre viviendas aisladas, muros de cierre de parcelas y algún hórreo, destacando uno situado en solitario en una pradería, con amplias vistas a las montañas del Aramo. 

Este camino conduce, tras 650 metros, a un paso elevado sobre la autovía. Antes se ha dejado atrás un cruce de caminos en el que se ha de optar por la vía que continúa hacia la izquierda. 

Se atraviesa la autovía, con vistas al frente a la gran estructura del Toro de Osborne que flanquea la autovía Oviedo-Santander, hacia cuyas proximidades se irá encaminando el camino de Santiago tras cruzar la autovía. Se prosigue hacia la izquierda una vez atravesada la pasarela, por un camino asfaltado que asciende en perpendicular a la pasarela y que gira a la derecha en una curva al final de la subida, llegando a una zona más o menos llana entre viviendas unifamiliares, paralela a la autovía de Oviedo a Santander que queda a mano izquierda del Camino, al igual que la Sierra del Aramo, protagonista permanente de las visuales de la ruta en este tramo. 

Se prosigue recto por esta vía, sin tomar ninguno de los desvíos que van apareciendo a ambos lados. Se pasa junto a un depósito municipal de aguas, a la izquierda del Camino, tras el que se entrevé la estructura del Toro de Osborne. Más adelante, a la derecha, en la zona conocida como Los Polvorines, existe un cementerio, separado del Camino por una parcela dedicada a prado. La ruta está flanqueada por muros de hormigón de cierre de parcela, alguna sebe y pocos árboles, las viviendas unifamiliares son en su mayor parte de mediados o finales del siglo XX, sin ninguna especialmente interesante por motivos patrimoniales. 

Tras pasar el cementerio se llega a un cruce con otra carretera, prosiguiéndose de frente, Poco después comienza a verse, a mano izquierda y abajo, el núcleo de El Berrón, una de las localidades más poblada del concejo de Siero, hacia la que el Camino de Santiago inicia ahora su descenso, atravesando el barrio de El Morralín, en el que abundan las viviendas unifamiliares con huertos. 

El descenso por el barrio del Morralín conduce a la carretera autonómica AS-246, en pleno casco urbano de El Berrón, donde esta vía toma el nombre de avenida de Langreo. Se gira a la izquierda tras esa conexión, prosiguiendo unos metros por una acera hasta llegar a la carretera nacional N-634, denominada en su tránsito por El Berrón avenida de Santander. Se cruza esta vía, siguiendo de frente por la avenida de Langreo, hasta llegar al siguiente cruce, en el que se gira a la derecha, continuando el camino por la avenida de Oviedo durante casi 400 metros, en una zona totalmente urbana. A mano izquierda se localiza el desvío hacia la estación de ferrocarril de FEVE, pasándose después por un pequeño parque y junto al monumento al ferroviario, escultura de bronce obra de José Luis Iglesias Luelmo inaugurada en 2006. . 

Esta avenida de Oviedo conduce a un cruce de carreteras, en una zona dominada por pequeñas viviendas de una o dos plantas. Se toma la vía que prosigue más a la izquierda, denominada avenida de Los Campones, que conduce a un moderno edificio de servicios municipales, administrativos y deportivos, prosiguiéndose de frente por la misma avenida de Los Campones, flanqueda en su mano izquierda por una larga tira de viviendas obreras blancas, de los años 1960. 

Esta avenida de Los Campones conduce hasta la de Buenavista, girando en este punto hacia la izquierda para, muy poco más adelante, volver a tomar un desvío hacia la derecha, en dirección a Carbayal, por una carretera asfaltada que va dejando atrás las últimas construcciones de El Berrón, discurriendo entre prados, alguna construcción cada vez más aislada y buenas vistas a la sierra del Aramo y que tras algo menos de medio kilómetro conduce a un paso elevado sobre la autovía Oviedo-Santander. 

Tras atravesar el paso elevado se continúa por la carretera local, en un ambiente más rural, en la zona de Carbajal, en la que se suceden las viviendas unifamiliares y los prados. Hay algún ejemplo de vivienda tradicional, con corredor en la planta superior, pasándose igualmente junto a varios hórreos y paneras. Se dejan a mano izquierda y derecha varios desvíos y se llega finalmente a la carretera autonómica As-17. Se prosigue hacia la derecha, por el arcén de esta vía, durante unos pocos metros, hasta llegar al primer desvío a la izquierda, tras una vivienda unifamiliar. Se toma este desvío que conduce a un paso inferior de la autovía, provisto de acera. Tras pasarlo, se prosigue hacia la derecha, en ascensión, en la zona de Fonciello.

Tras esta cuesta inicial de acceso a  Fonciello, se prosigue hacia la izquierda, en una zona en la que la carretera local discurre primero entre viviendas unifamiliares de reciente construcción que más adelante van dejando paso a otras más antiguas, pasándose también junto a hórreos y paneras, algunos dispuestos de forma contigua definiendo pequeños espacios públicos ante las viviendas. Se deja a mano izquierda, más adelante, tras un tramo en el que el camino está flanqueado por árboles, la llamada Fuente Fanxul, formada por bloques de hormigón, en una zona muy abierta. Se continúa por la carretera local, que más adelante desemboca en otra vía y en el siguiente cruce prosigue por la derecha, subiendo una ligera cuesta hasta el núcleo de viviendas de Meres, apareciendo poco después la urbanización “La Huerta de Meres” a mano izquierda. 

A continuación se llega a un cruce en el que se toma el camino hacia la derecha, que conduce hasta una nueva bifurcación de vías en la que se toma la de la izquierda, que conduce a las instalaciones del colegio Palacio de Meres, que se bordea hasta que, una vez dejado atrás, se toma un desvío a la izquierda, por una pista de tierra y grava, que discurre dejando a mano izquierda una urbanización y sus instalaciones deportivas. 

Este camino conduce, tras apenas 250 metros, al palacio de Meres y a su contigua capilla de Santa Ana, precedida de dos grandes tejos. 

Delante del palacio el camino pasa a estar hormigonado e inicia la bajada hacia la carretera local Si-6, que se cruza, siguiendo de frente. Se sigue hacia Granda, por un camino de tierra que discurre paralelo a un riachuelo y que conduce a las vías del tren, que se atraviesan, dejando a mano derecha una central eléctrica y la vía de acceso a la misma. Se prosigue de frente, por el camino de tierra, llegando a una zona llana desde la que se inicia el descenso hacia un pequeño río, que se cruza por una pasarela moderna, tras la cual se asciende por una pista flanqueada en buena medida por muros de piedra, que desemboca en una curva en una carretera local, continuando en este punto hacia la izquierda.  

Esta carretera local conduce, en ligera ascensión, al pueblo de Granda, que se atraviesa entre viviendas unifamiliares con hórreo y estando flanqueado por muros de piedra de altas dimensiones en algunos casos, hasta llegar a un espacio abierto en el que se conservan los restos de un antiguo lavadero. 

Se prosigue por delante de unos edificios de piedra tras los cuales hay un hórreo y un espacio para el aparcamiento de vehículos. Se sigue por la carretera local y se continúa por la misma sin desviarse, en subida, hasta la iglesia parroquial de Granda, habiendo dejado a mano derecha una construcción de apoyo del tendido eléctrico, fechada en el año 1930. 

El Camino pasa entre la iglesia de Granda y el cementerio. La iglesia se emplaza en un campo abierto, en el que crecen numerosos árboles, entre los que destaca un gran roble varias veces centenario, conocido en la zona como El Roblón.  

Siguiendo de frente, el Camino toma la carretera en dirección a Colloto, prosiguiendo por la misma en descenso hacia un alto talud de contención, de hormigón, sobre el que se levantan varias naves de grandes proporciones. Se prosigue y se atraviesa una zona entre viviendas no muy antiguas, cruzando un paso inferior de la línea de ferrocarril y después se sube entre viviendas unifamiliares y algún hórreo, llegándose al colegio Palacio de Granda, que se deja a mano izquierda del Camino, en el barrio de Llugarín. 

Desde este punto se prosigue por la carretera por una acera peatonal, entre más viviendas modernas y la urbanización Puente Romano, hasta desembocar en la carretera nacional N-634, girándose a la izquierda. Se prosigue por el arcén de esta vía durante apenas 240 metros, que permiten llegar a Colloto, entre alguna vivienda y naves industriales. Después de esos metros se toma un desvío a la izquierda por una carretera local que conduce directamente al histórico puente de Colloto. 

Se atraviesa el puente de Colloto y se vuelve durante unos pocos metros a la carretera nacional, tomando dirección a la izquierda por una acera peatonal. Al otro lado de la carretera, a la derecha del Camino, se levantan varias naves industriales y los restos de la antigua fábrica de cerveza El Águila Negra, en funcionamiento entre 1898 y 1992 y de la que hoy perviven restos del edificio principal y de su chimenea. 

El Camino se desvía de la carretera en la primera salida a la izquierda que se encuentra, siguiendo durante unos metros junto al cauce del río Nora. Se pasa a circular por la acera de la calle Luis Suárez Ximielga, en la zona ya ovetense de la localidad de Colloto. Poco después se atraviesa un cruce con las vías del ferrocarril FEVE, que dispone de barrera y semáforo de regulación del paso. 

Tras pasar las vías del tren nos adentramos en el barrio ovetense de Colloto, dejando a mano izquierda la avenida del Tarancu y prosiguiendo por la calle Luis Suárez Ximielga, en la que se conservan algunos edificios de interés, como el de la antigua sidrería Periquín, a la izquierda del Camino. Se prosigue siempre de frente, entre bloques de viviendas modernos, no desviándose por ninguna de las calles que se abren a izquierda y derecha de la ruta jacobea. Se pasa alguna zona verde, como la existente delante de unos bloques de edificios en cuyos bajos se localiza la moderna iglesa de Santa Eulalia de Colloto, conocida como la iglesia nueva, en contraposición a la vieja (templo ya citado en época prerrománica y que en su actual configuración data de 1925, manteniendo algunos elementos románicos, como el arco de triunfo de comunicación entre la nave y la cabecera, así como varios capiteles decorados). Esa iglesia vieja se localiza a pocos metros del camino, aunque no es visible desde el mismo (emplazándose, en el sentido de la marcha, a mano derecha, al otro lado de los bloques de edificios que flanquean el Camino y pasada la carretera nacional).   

Continuando recto se pasa a discurrir por el llamado Camino Real, continuación de la calle de Luis Suárez Ximielga, llegándose a zonas en las que coexisten urbanizaciones recientes con edificios con cierta antigüedad e interés, como el de la Sidrería Los Balcones, el centro de estudios de Colloto o el Llagar de Colloto. También persiste algún hórreo, testimonio de la época no muy lejana en la que esta zona era un espacio rural cercano a Oviedo/Uviéu y no el barrio plenamente urbano en el que se está transformando desde hace unas pocas décadas. Alguna casona, como el chalet de los Cajigal, y grupos de viviendas datables a principios del siglo XX, con dos plantas y corredores de madera en el piso superior, son testimonio de ese momento, en el que además se fue configurando Colloto como un lugar de esparcimiento de los ovetenses, que acudían aquí a disfrutar de las instalaciones de lagares y sidrerías que, en buena medida siguen persistiendo hasta la actualidad. 

Pasada la plaza, con una estatua dedicada a Pepín Rodríguez en el centro, y el lagar Herminio, se acaba confluyendo en la carretera nacional N-634, debiendo proseguirse hacia la izquierda, en el ámbito del polígono industrial del Espíritu Santo. 

A mano izquierda, sobre una pequeña elevación, aún se erige la capilla del Espíritu Santo (apenas visible desde el Camino), que da nombre a este espacio industrial, en cuyas inmediaciones se conserva un sistema de fortificaciones y refugios construido durante la guerra civil española. 

El camino prosigue por una acera, llegando al polígono industrial. Se discurre por el arcén durante un breve recorrido, que lleva a una primera rotonda que se bordea, para tomar la calle Finlandia y enlazar con una senda peatonal, de hormigón, que discurre bajo un nudo de comunicaciones, con varios viaductos de la autovía del Cantábrico y de los accesos al Hospital Universitario Central de Asturias.  

Una vez pasado bajo esos viaductos, continúa el Camino por la senda hormigonada hasta volver a desembocar en la carretera nacional, continuando el recorrido hacia la derecha, por un entorno netamente periurbano, con naves, concesionarios de automóviles y una gasolinera, que se prosigue hasta llegar a una rotonda, que se rodea para proseguir por la calle Tenderina Baja hacia el centro de Oviedo/Uviéu. Desde este punto se tiene la primera visión, en la lejanía, de la torre de la catedral de San Salvador. 

La ruta jacobea discurre por la calle Tenderina (Baja y Alta) durante más de kilómetro y medio, encontrando en este recorrido edificios de gran interés, como el palacio de los Deportes, a mano derecha tras un parque, o el conjunto de edificios de estilo racionalista que se levantan a mano izquierda de la calle Tenderina Alta tras pasar esa instalación deportiva. Fue ésta una calle que se comenzó a urbanizar de manera efectiva en los años de la Segunda República española, en la década de 1930, cuando se construyeron varios bloques de edificios en el estilo imperante del momento, el racionalista, al amparo de las leyes republicanas de fomento de la construcción de viviendas asequibles para los sectores populares. Algunas de esas viviendas han pervivido entre construcciones modernas. 

Al final de la calle, a mano derecha, se levantan varios chalets pertenecientes a la fábrica de armas de La Vega, cuyas instalaciones (construidas progresivamente entre 1858 y 1926) ya inactivas se levantan a la derecha, detrás de esos edificios. En este lugar se erigía hasta el siglo XIX el monasterio de Santa María de la Vega, fundado por Gontrodo Petri, madre de la reina Urraca la asturiana. 

La calle Tenderina Alta conduce hasta el Campo de los Patos, histórico espacio que marca la entrada en el conjunto histórico ovetense. Se cruza entonces la ronda interior y se prosigue de frente, por la calle Azcárraga y luego por la de Jovellanos en un pequeño tramo, hasta llegar al monasterio de San Pelayo. Antes, se deja a mano izquierda la calle Paraíso, en la que se conserva un lienzo completo de la antigua muralla medieval ovetense. En esa calle Paraíso se localiza también el acceso a la antigua fábrica de gas de la capital asturiana, una auténtica joya del patrimonio industrial asturiano, en la que se conservan elementos tan destacados como la portada monumental de acceso, el gasómetro o varios de los edificios del complejo fabril. 

Al llegar al monasterio de San Pelayo, se gira a la izquierda, para pasar por delante de la fachada de su vicaría e iglesia, en la calle San Vicente. Junto a la fachada del monasterio de San Vicente hacia la calle Jovellanos puede contemplarse el monumento al gran ilustrado gijonés Gaspar Melchor de Jovellanos, primero levantado en España en honor a un personaje civil, construido en 1798 con proyecto de Juan de Villanueva, habiendo sido reconstruido en 1935 tras varios cambios de emplazamiento.

Se está ya en el antiguo recinto intramuros de Oviedo/Uviéu, al que se accedía en este punto por la antigua puerta de la Noceda, abierta en el siglo XVII.. Se deja a mano derecha el monasterio benedictino de San Pelayo y se desemboca en la plaza de Feijoo, en realidad uno de los claustros del antiguo monasterio de San Vicente, lugar en el que según la leyenda se habría fundado la ciudad en el año 761, con los monjes Máximo y Fromestano. A mano derecha se deja la iglesia de Santa María de la Corte y un poco más adelante, el Museo Arqueológico de Asturias, que ocupa buena parte de las instalaciones del antiguo cenobio de San Vicente. 

Se llega a la Corrada del Obispo y se gira a la derecha, bordeando la fachada del claustro de la catedral de Oviedo y mirando de frente el palacio Arzobispal. 

Se continúa hacia la derecha, por el tránsito de Santa Bárbara, que permite contemplar la Torre vieja de la catedral y el acceso, por la puerta de la Perdonanza, a la Cámara Santa, lugar que simbólicamente se considera el punto de partida de la primera peregrinación jacobea, la que llevó al rey Alfonso II a Compostela nada más conocerse la noticia del descubrimiento de su tumba. 

Se pasa bajo el arco que conecta la catedral con el Palacio arzobispal y se desemboca en la calle Mon, girándose a la derecha y llegando a la plaza de Alfonso II el Casto, presidida por la fachada principal de la Catedral ovetense, y final de esta etapa. 

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