Camino de la costa

Etapa 9: Avilés - Muros de Nalón

A lo largo de sus 22,2 kilómetros, esta etapa discurre entre la ciudad de Avilés y la villa de Muros, a través de los concejos de Avilés, Castrillón, Soto del Barco y Muros de Nalón. 

Es una etapa de contrastes, entre el espacio industrial y portuario de la salida de Avilés y los bosques densos existentes entre el límite entre los municipios de Castrillón y Soto del Barco, atravesando también pequeñas poblaciones rurales como Santiago del Monte o El Castillo, y auténticas ciudades como Piedrasblancas, capital de Castrillón, o Soto del Barco. 

Uno de los grandes atractivos de la etapa lo constituye el discurrir junto a la ría del Nalón, ya en el tramo final de su recorrido, pudiendo contemplarse desde la ruta jacobea excelentes perspectivas de un entorno natural de gran belleza, que inspiró a finales del siglo XIX a todo un grupo de pintores impresionistas reunidos en torno a la colonia artística de La Pumariega, en Muros de Nalón. El paso tradicional de la ría, antes de la construcción del moderno puente, se hacía en barca, localizándose los embarcaderos en las proximidades del pueblo de El Castillo, en un lugar donde aún existen estas estructuras, configurando un lugar de gran pintoresquismo. 

Es ésta una etapa de continuas ascensiones y descensos, no muy pronunciados, destacando la subida a la sierra del Cueplo y la prolongada bajada posterior hacia la ría del Nalón, hasta llegar al núcleo de El Castillo. En su mayoría, el Camino discurre por tramos asfaltados, aunque hay un porcentaje significativo de circulación por firme de tierra y grava. 

El recorrido se inicia en Avilés, pasando por el antiguo poblado pesquero de Sabugo, para a continuación iniciar una ascensión hacia el alto de San Cristóbal, desde el que es posible contemplar una amplia panorámica del puerto de la ría de Avilés, lugar de honda historia jacobea, al que está documentada la llegada por mar de peregrinos de diferentes nacionalidades europeas ya en la Edad Media. Existieron ventas u hospitales de peregrinos en el llamado Campo del Conde (en la rasa de San Cristóbal) y en El Castillo, cerca de la torre-fortaleza del mismo nombre, fundada en época de la monarquía astur y hoy integrada en un palacio. Igualmente, existió un hospital de peregrinos cerca del lugar de destino de esta etapa, la villa de Muros, conservándose documentación relativa al mismo que permite remontar su existencia a comienzos del siglo XVII. 

Descripción de la etapa

Se inicia esta etapa en la plaza de España de Avilés, junto al edificio del ayuntamiento. La ruta prosigue por la calle Ferrería, situada a la derecha de las casas consistoriales. Es ésta una de las vías más características de Avilés, que atraviesa el recinto amurallado medieval. Consta la realizaciónde obras de empedrado de esta vía ya entre 1676 y 1680. En la misma existen varios tramos de viviendas con soportales, bajo los cuales se conservan en algunos casos pequeñas zonas de firme realizado a base de cantos de río menudos. La parcelación dominante a ambos lados de la calle es estrecha y alargada, con inmuebles de uno a tres pisos. Ejemplos destacados de casas de interés en esta calle son la Casa de Cuervo-Arango, del siglo XVII (en el número 10) o el ecléctico edificio del número 29, de comienzos del siglo XX. 

Tras unos metros aparece a mano izquierda el edificio del palacio de Valdecarzana, de época gótica y hoy convertido en el archivo histórico municipal. 

La calle desemboca en la plaza de Carlos Lobo, presidida por la iglesia de los Padres, con su anexa capilla de los Alas. En frente, el Museo de la Ciudad de Avilés. 

La calle Ferrería desemboca en el parque del Muelle, que se bordea, pasando junto a la fachada posterior del palacio de Camposagrado, en una zona por la que antaño discurría el río Tuluergo, que hacía de límite entre Avilés y el poblado pesquero de Sabugo, al que se accedía por un puente aquí localizado. 

Tras dejar atrás el palacio, se sigue bordeando el parque del Muelle y se llega a un cruce, en la plaza de Pedro Menéndez, con una fuente historicista en medio. Se prosigue por esta calle, dejando a mano izquierda la plaza de las Aceñas, construida entre 1873 y 1879, en la zona del ensanche burgués de Avilés. 

Prosigue la ruta por la calle de la Estación, que en ascensión conduce a la iglesia románica de Sabugo. Esta calle adquirió su configuración actual entre los siglos XIX y XX, siendo la elegida por muchos indianos para levantar edificios que destinarían sobre todo al alquiler. Conserva dos edificios con soportales, de época anterior, e interesantes inmuebles, como el de la antigua Ferretería y Quincalla Fernández y compañía o el chalet en la esquina con la calle Carreño Miranda. 

El camino gira hacia la izquierda, flanqueando la iglesia románica de Sabugo y llegando a la plaza del Carbayo, rodeada de edificios antiguos, algunos de sólo dos plantas con corredores de madera en la superior. 

Tras pasar la plaza, se continúa hacia la derecha por la calle Marcos del Torniello, y en el siguiente cruce, se prosigue en dirección izquierda, enlazando con la avenida de Alemania,  en una zona ya moderna de Avilés dominada por altos bloques de viviendas. A la izquierda es posible contemplar el edificio de la iglesia nueva de Sabugo, presidido por las dos altas torres que flanquean la fachada. 

Se prosigue por la avenida de Alemania, iniciándose tras una rotonda la ascensión a San Cristóbal, junto a un poblado de viviendas de pescadores a la derecha, en el barrio del Nodo.

Más adelante se deja a mano derecha un centro de formación para el empleo y el edificio del colegio de educación especial de San Cristóbal. Desde esta zona alta se puede contemplar una buena panorámica del puerto de Avilés. 

Se llega a Valdredo, prosiguiendo la ascensión por un entorno ya cada vez más rural, en el que los bloques de viviendas van dejando paso a las praderías, y a algún hórreo. Se deja a mano izquierda el edificio de la residencia de ancianos de Santa Teresa de Jesús Jornet, culminando la ascensión en el barrio de La Sablera. 

La ruta prosigue recto, dejando a mano derecha un desvío hacia el club de tenis de Avilés, encontrándose poco después, a mano derecha, una fuente. Esta es ya una zona netamente rural, con viviendas unifamiliares de reducidas dimensiones, alguna de ellas con corredor en la planta superior. Tras el edificio de la asociación vecinal La Atalaya deja de haber acera, pasando a discurrir el Camino por el arcén de la carretera. Se llega de esta manera, entre prados, viviendas y alguna antigua casería con sus hórreos y paneras, al cruce conocido como Campo del Conde, en el que existe una pequeña plaza de planta triangular ante una tira de viviendas de una y dos alturas. 

A la derecha de este espacio prosigue una carretera que conduce a Salinas y Raíces, mientras que el Camino continúa por la carretera de la izquierda, hacia Coto Carcedo, por el arcén de la vía, entre viviendas. 

Tras una curva, se continúa de frente, dejando a mano izquierda un desvío por carretera. Un poco más abajo, en otro cruce, se sigue de frente, dejando sendos desvíos a derecha e izquierda, e iniciándose el descenso, por el arcén de la carretera, hacia la urbanización Coto Carcedo, a la que no se llegará a acceder. Tras dejar atrás un desvío a la izquierda, hacia una finca privada, y tras doscientos metros aproximados de descenso, se toma una pista, a mano izquierda, que tras unos pocos metros iniciales con firme de hormigón pasa a ser de tierra y piedra. En este punto se produce el tránsito desde el concejo de Avilés al de Castrillón. 

Se inicia en este momento un discurrir por un camino entre frondosa vegetación, que circula más o menos paralelo, al principio, a los bloques de viviendas de la urbanización que, en una cota más elevada, se desarrolla a mano derecha de la ruta. Tras algo más de medio kilómetro se llega a un paso inferior de la carretera autonómica Que se salva a través de un túnel conformado por un arco de hormigón. Se prosigue luego en descenso entre la vegetación, pasando un pequeño regato sobre una pasarela de hormigón con dos pequeños vanos para la circulación del agua, iniciándose poco después el ascenso hacia las viviendas del núcleo de La Plata. 

Se deja a mano derecha una pista forestal y se asciende por una vía que pronto pasa a estar hormigonada y que desemboca en la carretera autonómica AS320. Se prosigue hacia la derecha, por su arcén, dejando más adelante a la izquierda el desvío hacia Ferralgo, en una pronunciada curva. Se prosigue por la carretera, pasando bajo un viaducto de la autovía y llegando al núcleo de San Miguel. 

 

Poco después, se deja un desvío de una carretera a mano izquierda. A mano derecha aparece pronto una vivienda con un hórreo, llegándose después a un paso inferior bajo las vías del ferrocarril, conformado por un túnel de piedra, en la zona conocida como El Ventorrillo. 

Al cruzar el túnel se prosigue por el arcén de la carretera autonómica, aquí configurada como una recta que tras dejar a mano izquierda unas viviendas, enlaza con la senda fluvial que une Salinas con Piedrasblancas, que se toma, desviándose por tanto de la carretera hacia la izquierda, por una pista, primero de grava y luego hormigonada, que en ascensión entre viviendas y algún hórreo y panera, conduce a la carretera nacional N632. 

Se cruza esta vía, teniendo en frente una vivienda antigua de dos alturas, con una galería de madera en el piso superior, tras la que se gira hacia la derecha, ascendiendo una cuesta entre edificios, ya en el núcleo de Piedrasblancas, que conduce a la calle, donde entre los bloques de viviendas aún pervive, aislado, algún hórreo y una casa de dos plantas construida en piedra, con recercos de sillerías en los vanos y aleros en la cornisa. Tras esta casa se gira a la derecha, pasando por la fachada posterior del edificio del antiguo ayuntamiento de Castrillón, y llegando a la plaza con un pequeño espacio arbolado en el centro. 

Se prosigue hacia la izquierda, flanqueando el edificio del colegio Infanta Leonor,y desembocando en la plaza de Europa, centro neurálgico de la capital de Castrillón, en la que se localiza el templo parroquial, el centro cultural Valey y las casas consistoriales. 

Tras pasar el edificio del ayuntamiento, a mano izquierda, se toma el primer desvío a la derecha, hacia el colegio. Se prosigue por esta calle, entre viviendas unifamiliares y algún hórreo, hasta que al final de la misma hay una bifurcación en la que se debe optar por la vía que parte hacia la derecha, una carretera local ya sin aceras que tras una curva, en la que se puede contemplar un hórreo en el centro de un conjunto de edificaciones agropecuarias, se prosigue hacia la izquierda en el siguiente cruce, ascendiéndose hacia la parte trasera del colegio, pudiendo contemplarse en ese recorrido buenas vistas hacia la izquierda del núcleo urbano de Piedrasblancas. 

Justo después de dejar a mano izquierda el edificio de planta circular de la escuela infantil del colegio, se toma el desvío hacia la derecha, por la carretera local que conduce al barrio de La Cruz, en un pronunciado ascenso entre viviendas unifamiliares a la izquierda y prados y algún eucalipto a la derecha. Se pasa junto a un pequeño área de descanso, con buenas vistas sobre Piedrasblancas, y en la siguiente bifurcación de vías, ya en el barrio de La Cruz, se opta por el camino de la izquierda, con muros de hormigón de cierre de parcelas flanqueando la ruta. En el siguiente cruce, en un pequeño núcleo de viviendas, se continúa por la izquierda, pasando poco después junto a un depósito de agua tras el cual se llega a una nueva bifurcación de caminos en la que la ruta prosigue por el de la derecha, pasando entonces el firme a ser de grava en un recorrido flanqueado por eucaliptos. 

Tras apenas doscientos metros, en otro cruce con una carretera local, se sigue de frente, por la pista, entre prados, masas de eucaliptos y algún tramo de cierre de parcela a base de matorral. Se deja a mano izquierda, más adelante, otro desvío y se continúa en ligera ascensión, y con buenas vistas a la derecha, y a lo lejos Muros, llegándose al pequeño cogollo de casas que constituye el barrio de El Cordel, pasando en esta zona el camino a estar hormigonado. Se circula por el antiguo Camino Real de la Sierra de El Cordel, que contaba en época medieval y moderna con tramos empedrados, como consta en referencias recogidas en el catastro de Ensenada de 1753. 

Tras las viviendas vuelve la pista a ser de grava y en un cruce de caminos se prosigue por el de la izquierda, entre prados, algún invernadero y eucaliptos, con alguna vivienda aislada en este recorrido por el monte de La Lloba.

Este camino conecta con otra vía, prosiguiéndose hacia la derecha, por una pista de grava que discurre entre matorrales y eucaliptos. 900 metros después se llega a una pista de hormigón, dejándose a mano izquierda unas instalaciones de una compañía de jardinería, entre las que se aprecia una gran panera, y a la derecha en lo alto, el pueblo. Se prosigue recto, entre sebes, algún árbol y prados a ambos lados, dejando varios desvíos a mano izquierda y desembocando en una curva en la que se debe tomar la pista de grava que surge a la derecha, entre eucaliptos. 

Esta pista desciende entre eucaliptos durante medio kilómetro, hasta cruzar el pequeño río de La Ferrería por la llamada ponte de Santiago, puente localizado en un lugar conocido como La Pontona. Es éste un puente de tres ojos, construido en mampostería y sillarejo. El puente, varias veces reconstruido y rehabilitado, permite acceder a una zona en la que el Camino discurre entre prados, llegando pronto a las primeras viviendas de Santiago del Monte, en el barrio de La Ventaniella, apareciendo también a mano izquierda un gran viaducto de la autovía del Cantábrico. 

Pronto la pista de grava converge con una carretera local, continuándose hacia la derecha en ese encuentro. Se pasa por una corta zona en la que existe una acera en un flanco de la carretera, para proseguir luego por el arcén, entre muros de piedra de delimitación de parcelas y viviendas, con abundantes hórreos y paneras. Se pasa junto a una fuente-lavadero y se llega a la capilla de los Remedios, de planta rectangular, precedida por un pórtico sostenido por dos columnas de estilo toscano. Remata el edificio con una espadaña con una campaña. 

Tras pasar la capilla, en una curva, se prosigue hacia la izquierda, pasando por delante de una casa con un largo corredor en la planta superior, hasta desembocar, en una curva, en la carretera CT-1, quedando a mano derecha, antes de la carretera, una casa con una vistosa galería blanca en la planta superior. 

Se cruza la carretera y se prosigue de frente por una vía que conduce al cementerio. Esta vía conduce a un espacio abierto, en el que se levanta un lavadero cubierto, continuándose hacia la derecha. Se sigue callejeando entre viviendas situadas tras muros de cierre de piedra, y tras dejar un desvío a la izquierda, se termina llegando, ya en el barrio de La Banda, a la iglesia parroquial de Santiago del Monte, con su fachada principal coronada por un alto campanario. 

Tras pasar la iglesia y el cementerio (y el centenario carbayo o roble que se erige entre ellos) se llega, tras una corta pero intensa ascensión y tras girar una curva muy cerrada,  a la carretera nacional N643 (que hacia la derecha conduce al muy cercano aeropuerto de Asturias). Se cruza y se prosigue por la carretera As-318 que va a Ranón, dejando a mano derecha un hórreo. 

La ascensión por el arcén de esta carretera permitirá contemplar, a mano izquierda, buenas perspectivas del valle de Santiago del Monte que el Camino acaba de atravesar. 

El camino se interna en una zona en la que va a estar flanqueado por una masa de eucaliptos. Se deja un desvío a la derecha y se prosigue entre praderías y unos cipreses que delimitan una parcela, llegando a un paso bajo la autovía. Se continúa de frente, dejando a mano derecha un desvío hacia el núcleo de Panizales. Poco más adelante, en una curva, se abandona la carretera para internarse en el bosque de eucaliptos por una senda de tierra y piedra, produciéndose en este momento la transición entre los concejos de Castrillón y Soto del Barco e iniciándose el discurrir por la sierra del Cueplo. 

Poco después de incorporarse a esta vía, el  Camino se vuelve a desviar a la izquierda, adentrándose de lleno en la masa boscosa de eucaliptos. Más adelante se deja a mano derecha un desvío, y unas balsas de agua a la izquierda. Se conecta con otra pista y se prosigue hacia la derecha, coronándose el monte La Granda e iniciando el descenso hacia el pueblo de El Castillo, pudiendo contemplarse en ocasiones, entre la masa de árboles, vistas de la ría del Nalón y, al fondo, del puerto de San Esteban del Mar. 

Tras poco menos de tres kilómetros por este bosque de eucaliptos, se llega a las primeras viviendas de La Florida, pasando la pista a estar hormigonada. 

Se deja a mano izquierda una casa con capilla y crucero y a la derecha unas antiguas escuelas de 1860 contemplándose una estupenda vista, de frente, de la torre de El Castillo y del pueblo surgido en torno a la misma. 

Al final de esta bajada se llega al fondo del valle, atravesándose un puente de piedra sin pretil, totalmente tomado por la vegetación, sobre el arroyo del Canal o Caseras. A continuación se cruza la carretera SB3 y se prosigue de frente, en ascensión pronunciada por un camino de hormigón que conduce al pueblo de El Castillo. Se continúa por este núcleo siguiendo por la calle El Peregrino, pudiendo desviarse hacia la derecha para acercarse a la torre. 

Es El Castillo un pueblo de casas bajas, con galerías muchas de ellas en su planta superior. Desde el mirador existente al final de la calle El Peregrino se puede contemplar una excelente panorámica del conjunto de la torre y las edificaciones que la circundan, así como del meandro que efectúa el río Nalón en este tramo final de su recorrido, sin olvidarse del puente de La Portilla que lo atraviesa conectando Soto del Barco con Muros de Nalón. Abajo, en el río, se pueden apreciar los embarcaderos de madera que hacen de este sitio uno de los más pintorescos de todo el recorrido del Camino costero asturiano. En este punto tenía lugar el tradicional paso en barca de la ría, antes de la construcción del puente. 

Hacia ese puente se encamina ahora el Camino, para lo que habrá de bordear previamente el río y atravesar el concejo de Soto del Barco.

La ruta prosigue por un camino paralelo al río, por el que se abandona El Castillo. El camino adoquinado deja paso pronto a una carretera local que conduce hacia Soto del Barco, pasando junto a varias viviendas y un depósito de agua. Esta carretera conecta con la local SB3, desembocando en una rotonda, que se bordea, prosiguiendo hacia la izquierda, hacia Soto del Barco, por el arcén de la nacional N632, hasta llegar a una segunda rotonda, ya en el centro del pueblo. Se toma entonces el primer desvío a la derecha, por una carretera que conduce al pueblo de La Magdalena, entre alguna casona antigua, de estilo indiano, como Villa Carmen. 

Se deja a mano derecha el antiguo palacio de La Magdalena, hoy establecimiento hostelera. Tras dejarlo atrás, se llega a una zona con buenas vistas, a la derecha, del destino de esta etapa, la villa de Muros. 

Se llega al núcleo de La Magdalena, de bella arquitectura, en la que se pueden contemplar casonas de estilo tradicional asturiano, con corredores y galerías, y otras de influencia indiana y estilo modernista, neoclásico y racionalista. Se atraviesa el pueblo por la calle La Ballosa. 

Tras dejar atrás La Magdalena, se sigue de frente por la carretera, con buenas vistas a la izquierda de  la isla del río Nalón, con sus plantaciones de kiwis. En la recta se deja a mano izquierda un desvío y un poblado de infraviviendas. Más, adelante, en una curva pronunciada a la derecha, se inicia el descenso hacia el puente del Nalón, pasándose junto al monolito que recuerda que en esta zona llamada La Cantera del Puente existe una fosa común de víctimas de la represión franquista. 

Desde la carretera se accede al puente de La Portilla sobre el Nalón, coincidente con el recorrido de la carretera nacional 632. Existen a ambos lados del puente estrechos pasos peatonales, desde los que se pueden contemplar excelentes vistas del curso fluvial y de los embarcaderos de madera. 

Tras cruzar el río, ya en el concejo de Muros de Nalón, se prosigue por el arcén de la carretera nacional, hasta que tras bordear una rotonda, en la zona conocida como La Casiella, se toma un desvío a la izquierda, por un camino de tierra, con algún tramo empedrado, que entre eucaliptos conduce en pronunciada ascensión a Era, a las afueras del núcleo de Muros de Nalón, tras un recorrido de algo más de 350 metros. 

Esta pista de tierra acaba conectando (en un punto con excelentes vistas hacia la derecha de los pueblos de San Esteban de Pravia y La Arena, y de la desembocadura del Nalón en el mar Cantábrico) con una carretera local hormigonada, que se sigue de frente, entre viviendas unifamiliares y hórreos. 

Se llega a un cruce en el que existe una fuente, y se continúa hacia la derecha, bajando una pista que deja a mano derecha un hórreo y que tras pocos metros enlaza con la carretera nacional N-632, por cuyo arcén se prosigue 65 metros hasta cruzar y enlazar con una pista que se abre a la derecha, y que discurre en sentido perpendicular a la carretera. 

Esta pista, primero de piedra y tierra y luego de hormigón, discurre por el barrio de La Pumariega, pasando junto a una gran casona blanca de tres alturas, con una vistosa galería de madera en las dos plantas superiores que continúa en la gran buhardilla que remata un conjunto que se completa con una alta palmera sita frente a la construcción. 

Tras pasar esta casona la ruta jacobea gira a la izquierda, conectando con el camino de los Carbayones, que asciende y se cruza con otra vía, prosiguiendo la vía hacia la izquierda por la calle Eugenio L. Alonso, en una ascensión que conduce a un cruce de caminos, con isleta vegetal en el centro, en el que se ha de optar por el que prosigue por la izquierda, junto a una pequeña urbanización de viviendas adosadas. 

Se continúa por esta vía, flanqueada en un principio por altos muros de piedra, que dan paso luego a muros de hormigón y más adelante a un conjunto de edificios, en la Travesía de Muros, que conducen tras un breve recorrido por la calle Arango al edificio del ayuntamiento de Muros, precedido de un espacio público presidido por la estatua del primer marqués de Muros, Constantino Fernández Vallín y Álvarez Albuerne. 

Tras dejar atrás el edificio del Ayuntamiento, se llegaa la gran plaza de Muros, presidida por la iglesia parroquial y su esbelta torre, auténtico faro visible desde muchos kilómetros a la redonda. En este punto concluye la etapa. 

El origen de esta plaza central de Muros arranca de la concesión de mercado en el siglo XVI y su configuración responde más al modelo de campo ferial que de plaza propiamente dicha. Hoy en día se presenta como una plaza ecléctica, muestra de las distintas tipologías arquitectónicas desarrolladas desde el siglo XVIII a nuestros días, destacando un conjunto de edificios del siglo XVIII, caracterizados por sus composiciones de fachada rítmicas y simétricas, resueltas con balcones enrasados o mediante corredores volados y buhardillones retrasados. Destaca la vivienda con el número 20, construida en el siglo XVIII por un presbítero de la catedral de Oviedo, D. Juan del Riego, quien mandó labrar inscripciones con alusiones religiosas en los dinteles de los vanos. Esta casa era conocida como la de las Pilotinas, ya que estuvo habitada por las hijas de Andrés del Riego, piloto de mar. 

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