Camino del Salvador

Etapa 2: Campumanes - Mieres

Etapa de 20,01 kilómetros que discurre por los concejos de Lena y Mieres, integrantes hasta 1836 de un único municipio, llamado el conceyón por su gran extensión, y que tenía su capital en La Pola de Lena, localidad a la que el Camino llega apenas 4 kilómetros después de iniciado este recorrido. 

La totalidad del Camino coincide en esta etapa con tramos asfaltados, bien arcenes de carreteras o bien el camino fluvial junto al río Caudal que se toma desde la salida de Ujo hasta la llegada a la capital mierense. Se mantiene a lo largo de la etapa un constante descenso, desde los 370 m de Campumanes a los 200 de Mieres, configurándose un recorrido sin grandes incidencias de circulación. 

La ruta jacobea se adentra en esta etapa en plena cuenca minera del Caudal, territorio afectado desde mediados del siglo XIX por una intensa industrialización derivada de la explotación del carbón de hulla del susbsuelo y de la consiguiente instalación en esta zona de numerosas empresas dedicadas a la explotación y a la transformación de ese material. La labor de estas empresas mineras también se extendió a la promoción de vivienda obrera y de otros equipamientos, algunos de los cuales se podrán observar en el circular por Ujo y la capital mierense, caso de las viviendas para altos directivos de la primera localidad, las viviendas para obreros (destacando por su antigüedad los llamados cuarteles de Ujo, junto a los que pasa nuestra ruta) o equipamientos del tipo de escuelas y hospitales. 

El patrimonio cultural clásico está representado por construcciones tradicionales, que subsisten sobre todo en los pequeños núcleos de Lena y Mieres por los que circula el Camino y por algún elemento señero, como la iglesia románica de Ujo, de la que hoy sólo subsiste la portada, tras la reforma integral del templo acometida a comienzos del XX como consecuencia del paso inmediato de la línea de ferrocarril. También se va a pasar cerca de la iglesia prerrománica de Santa Cristina de Lena, declarada Patrimonio Mundial en 1985, y a la que se puede llegar desde el Camino haciendo un pequeño desvío de la ruta oficial. 

El Camino de Santiago está presente en la historia de este territorio desde la Edad Media. En el punto de partida de la etapa, Campumanes, existió una alberguería ya mencionada en documentos de 1247 y que tendría su continuidad en el hospital de época moderna denominado de Nuestra Señora de la Concepción. Más hospitales de peregrinos existieron en  Vega del Ciego (fundado en 1642), en la Pola de Lena (cuyo hospital de Nuestra Señora de la Alberguería se cita en documentos de 1722 pero sin duda su fundación es muy anterior) y en Villallana (con su hospital de Nuestra Señora de la Alberguería, fundado en el XVI). Ya en el concejo de Mieres, se documentan hospitales de peregrinos en Ujo (fundado a finales del XV) y en la capital municipal, donde se documenta la existencia de una alberguería en 1186, junto al viejo puente de acceso a la localidad, que en el siglo XVII traslada su actividad al hospital de santa Catalina, en uso hasta el siglo XIX. 

Descripción de la etapa

Se inicia la etapa en el centro de Campumanes, en el cruce de la calle Felipe Canseco con la carretera que se dirige hacia Sotiello. En este punto es posible tomar el desvío por esta última carretera y dirigirse, por un camino alternativo al oficial, hacia la iglesia prerrománica de Santa Cristina de Lena.

El camino oficial prosigue por la calle Felipe Canseco, encontrándose pronto, a mano derecha, con la capilla del Santo Cristo.

Pasada la capilla, se llega en breve al palacio de Revillagigedo, a mano derecha, construcción de planta rectangular y dos alturas, adosada a una torre esquinera, de tres alturas, posible origen de la construcción. Enfrente del palacio existe una pequeña fuente, y pasado el monumento, dentro de su parcela, existe un puente de piedra, hoy no accesible al peatón, para salvar el río Huerna, que ahora se cruza por un puente de hormigón paralelo al histórico.

Tras cruzar el río se continúa por el arcén de la carretera autonómica AS-242, llegándose pronto a un pequeño grupo de casas por delante del cual se pasa, entre las que existe una construcción tradicional con un desarrollado corredor de madera en la planta superior. Sin tomar ningún desvío, se prosigue por el arcén, cruzándose bajo un viaducto de la autovía y llegando justo después a la fuente de El Reondu, que queda a mano izquierda del camino.

Apenas cien metros después de la fuente se localiza el pueblo de El Reondu, que se atraviesa siguiendo el recorrido de la AS-242.

Se pasa junto a construcciones tradicionales, alguna con hórreo, y al lado de otras más recientes, una de ellas diseñada a imitación de una construcción palaciega, construida con grandes sillares de piedra, escudo y recercos en los vanos. En esta localidad existe también la posibilidad de desviarse del camino oficial para acercarse a la iglesia de Santa Cristina de Lena cruzando una pasarela sobre la autovía, a mano derecha de la ruta.

Se sigue por el arcén, en paralelo a la autovía A-66, que discurre a la derecha del Camino. Medio kilómetro después de dejar atrás el pueblo, se llega a un nudo de comunicaciones, debiendo proseguirse recto por la AS-242, dejando a mano derecha los accesos a la autovía.

Tras otros 800 metros por el arcén, entre prados y alguna vivienda aislada (alguna de tipología tradicional asturiana), se llega al pueblo de Vega’l Rey.

Aparecen en primer lugar un conjunto de viviendas unifamiliares de nueva construcción, en una zona con acera, que luego deja paso a las construcciones del centro de la localidad, entre las que destacan las de tipología popular asturiana, con corredores y galerías de madera, existiendo también algún hórreo, como uno situado, a mano derecha del camino, junto al acceso a una pasarela peatonal que cruza la autovía y que conduce a Santa Cristina de Lena, en lo que constituye otro desvío del camino oficial.

Se atraviesa La Vega’l Rey por la carretera AS-242, prosiguiéndose poco más delante de frente en un cruce con una carretera que conduce a la autovía, siendo poco después visible, a la derecha, tras la autovía y en un alto, la iglesia prerrománica de Santa Cristina.

Se prosigue por el arcén de la carretera, entre prados y con el río Lena discurriendo en parte en paralelo, por la derecha, a esta vía. Tras atravesar la carretera las vías del ferrocarril, se llega al pueblo de La Vega’l Ciegu, apenas un kilómetro después de haber dejado atrás La Vega’l Rey.

Se atraviesa La Vega’lCiegu por la carretera autonómica, apareciendo antes de llegar al núcleo de la población la iglesia parroquial, tras la autovía, a mano derecha del camino, pudiendo accederse a la misma por una pasarela peatonal, bajo la que pasa la carretera antes de llegar al núcleo del pueblo. Una vez pasada esa pasarela, se pasa junto a una fuente de 1907, en una curva en la que se sigue de frente, pero que hacia la izquierda conduce al centro de La Vega.

Tras dejar atrás la fuente, la carretera discurre entre tiras de viviendas que flanquean el recorrido del camino durante unos metros. Se trata de viviendas unifamiliares adosadas, de dos alturas (piso bajo y planta superior), algunas de las cuales presentan balcones con rejería en la planta superior. Una de esas casas, a mano derecha, de construcción no muy antigua presenta en su fachada un pequeño escudo.

Dejadas atrás estas casas, y tras pasar entre prados, se llega a la capilla de Santa Ana, vinculada a la casona sita a su derecha, la Casa de Palacios.

El camino se desvía en este punto durante unos 140 metros de la carretera, para discurrir junto a la capilla y al lado de la portalada de acceso a la casona, yendo después entre muros de piedra y prados, confluyendo finalmente de nuevo con la carretera, por la que se deja atrás el pueblo. Desde este punto existe ya una acera en el margen izquierdo de la carretera, prosiguiéndose por la misma hasta llegar, ya en apenas doscientos metros, a las primeras naves (en el polígono industrial de Masgaín) y construcciones que anuncian la llegada a la capital del concejo de Lena, La Pola.

Se atraviesa La Pola de Sur a Norte siguiendo el eje que marca la carretera AS-249, que en el centro de la localidad se transforma en largos paseos y calles que discurren junto a los principales edificios y espacios públicos de la localidad.

A la entrada de La Pola lo primero que aparece es una gran rotonda, precedida, a mano derecha del camino, por grandes naves. En el centro de esa rotonda aparecen dos estatuas alusivas a los zamarrones, obra de Urruti.

Pasada la rotonda, se deja a mano derecha el colegio Vital Aza, prosiguiéndose por la acera hasta llegar a una nueva rotonda, precedida por el edificio de las piscinas municipales y los del polideportivo Jesús Suárez Valgrande e Instituto Benedicto Nieto.

Tras esa rotonda se levantan diferentes bloques modernos de viviendas. Se continúa de frente, sin tomar ningún desvío, por la calle Robledo, que luego da paso a la de Vital Aza, entre edificios residenciales que más adelante dan paso a alguna construcción más antigua, como el denominado Chalet Adelina, a mano izquierda, o la casa natal del literato Vital Aza, a mano derecha, declarada Bien de Interés Cultural en ¿?, y en origen casa vinculada al colindante palacio de los marqueses del Reguera, situado en frente del edificio del ayuntamiento de Lena, precedido de un pequeño espacio ajardinado, en el que se levanta una estatua dedicada al propio Vital Aza.

El Camino pasa por esta zona, entre el ayuntamiento y el palacio y la pequeña capilla anexa al mismo, siguiendo de frente, para llegar poco después al parque central de la capital, el de Alfonso X el Sabio, presidido por el edificio de la iglesia parroquial de San ¿? La obra “Hálito de Lena”, del escultor Diego Segura, se localiza en una esquina de este espacio, encima de unas escaleras que conducen a una zona de La Pola con abundantes sidrerías y edificios antiguos.

Tras dejar atrás el parque, se prosigue de frente, por la calle Corporaciones de Lena, pasando pronto por delante del edificio del teatro Vital Aza, a mano derecha de la ruta.

Poco más adelante, se deja a mano izquierda el colegio público Jesús Neira y después el colegio del Pilar, a la derecha.

Tras los colegios se sigue por la calle Hermanos Granda hasta llegar finalmente a una rotonda en la que se sigue de frente (hacia la derecha la carretera conduce al enlace con la autovía), junto a altas torres de viviendas a mano derecha del camino. Tras pasar una gasolinera y un bloque más de edificios, se toma un desvío a la derecha, al lado de este bloque, bajando una rampa que conduce, al río Lena. Se prosigue el recorrido hacia la izquierda, por el paseo fluvial.

Unos 230 metros después, tras haber cruzado un río por una pasarela moderna, se abandona el paseo fluvial, girando a la izquierda en el lugar de La Barraca y avanzando hacia un gran viaducto de ferrocarril, antes de llegar al cual se enlaza con la carretera autonómica AS242, siguiendo por su arcén, hacia la derecha.

Se pasa junto a una tira de viviendas, en La Barraca, siguiendo después por el arcén de la carretera entre prados a la derecha y algunos grandes muros de hormigón a la izquierda, de contención de las vías del ferrocarril que discurre por la izquierda, en paralelo a la carretera y a una mayor cota.  Más adelante se llega al pueblo de La Vega, con una fuente a la entrada, atravesando la localidad siguiendo el recorrido de la carretera, entre viviendas de poca altura y algún hórreo. Entre las casas se puede apreciar, a mano derecha, y tras unas praderías, una gran instalación industrial.

Justo después de La Vega se llega al pueblo de Villayana, por la carretera rebautizada en este punto como avenida del Camino de Santiago, contando con acera en la zona entre viviendas, ya en el núcleo urbano.

Se pasa junto alguna vivienda de gran interés, caso de una en esquina con tres plantas, con corredores de madera en las dos plantas superiores.

En el centro del pueblo, el camino se desvía temporalmente de la carretera, tomando un desvío a la derecha por la calle la Panera, junto a una gran panera, y descendiendo entre las viviendas hasta llegar a la plaza del Cristo, presidida por la iglesia de San Martín, frente a la que se dispone una fuente y, en alto, un hórreo con las paredes cargadas y pintadas en blanco.

Tras pasar la iglesia, se asciende por una calle que conduce de nuevo a la carretera, prosiguiendo por la misma hacia la derecha, pasando frente a una tira de viviendas de una y dos alturas, en el recorrido final del camino por el pueblo de Villayana.

Dejadas atrás estas viviendas se continúa entre construcciones aisladas, algunas naves y en paralelo a las vías del tren, que en algún punto requirieron de la construcción de viaductos visibles desde el camino.

Se pasa junto a las áreas industriales de Vachines, Vegamoru y los llamados antiguos talleres de Román, formadas todas ellas por grandes naves y algunas viviendas vinculadas a las mismas. En el lugar de La Senriella, donde antaño existio una venta caminera, tiene lugar el tránsito del concejo de Lena al de Mieres.

Después, se pasa a circular junto al río, que queda a la derecha, mientras que el flanco izquierdo está limitado por altos muros de piedra de contención de las líneas del ferrocarril, pasando la carretera por encima de algún tramo de antiguos ferrocarriles ya desaparecidos y a casetas de control del tráfico ferroviario, llegándose a continuación al pueblo de Ujo, ya en el concejo de Mieres.

Se accede a Ujo, tras un cruce de carreteras, cruzando el inicio del puente que salva el río Caudal (formado un poco más arriba, en Sovilla, de la unión de los ríos Lena y Aller) y que hacia la derecha conduce a Figareo y al valle del Turón.

Cruzado ese puente, aparece a la izquierda el gran edificio de los ingenieros de la antigua sociedad Hullera Española. Se pasa por delante, accediendo a la carretera local MI-3, que atraviesa toda la localidad, y que por un tramo sin aceras conduce al centro del pueblo. Delante de ese chalet de los ingenieros se puede tomar un desvío que permite atravesar Ujo siguiendo el recorrido del paseo fluvial, sin acceder al interior de la localidad.

El camino oficial continúa hacia el centro, entre casas no muy altas, muchas con galerías de madera, llegando tras 300 metros a un desvío que conduce, a la izquierda, hacia la iglesia de Santa Eulalia y la plaza que ésta preside, donde se localiza el cuartel de la Guardia Civil y una fuente.

Tras atravesar la plaza, se prosigue hacia la derecha, para enlazar de nuevo con la carretera general MI-3 en su tránsito por la localidad, siguiendo hacia la izquierda y pasando por delante de dos grandes bloques de viviendas obreras, de la tipología conocida como cuarteles, con tres niveles, contando los dos superiores con corredores de madera, que sirven de acceso a las viviendas desde las escaleras laterales que articulan en vertical los bloques de los cuarteles.

A mano derecha, un poco más adelante, se localiza una casona con dos escudos, y después, tras una curva, los restos de una antigua fábrica de chocolates.

Se prosigue por la travesía principal de Uxo, entre otras viviendas de gran interés, de tipología obrera y popular.

Dejadas atrás esas viviendas, se pasa, ya en las afueras de Uxo, junto a un centro de salud y un polideportivo, tras el que se enlaza, a mano derecha, con la senda fluvial, por la que prosigue el recorrido jacobeo durante los próximos 4,7 kilómetros, aproximadamente.

En un primer momento se pasa junto a la escombrera minera de Reicastro, a la izquierda del Camino, llegándose más adelante al pueblo de Santullano, pasándose por delante de su estación de ferrocarril y pasando bajo el arranque del puente que conduce a la iglesia parroquial de esta localidad, sita al otro lado del río Caudal.

Después de Santullano ya se entra en el área urbana de Mieres, pasando junto a los lugares de El Pedroso, El Praón y El Requexáu, para luego circular frente a las naves del polígono industrial de Gonzalín, divisándose ya al otro lado del río las primeras barriadas de Mieres.

Tras el polígono se llega a la estación de ferrocarril de Mieres, prosiguiéndose de frente por la senda, dejando a mano derecha el puente de Siana y enlazando más adelante con el puente ahora peatonal de La Perra, de hierro y piedra, cerca del cual se localizaba la histórica alberguería del Puente, ya citada en 1186.

Este hospital de peregrinos, junto al puente, ya estaría en funcionamiento en 1189, cuando un documento alude a su fundación por parte de Gonzalo Pérez Gibelín y su esposa. En ese año 1189 Gundisalvo Petri lo dona a la catedral ovetense, pasando en centurias posteriores a cambiar su emplazamiento, hacia el casco urbano de Mieres, siendo su heredero el hospital de Santa Catalina, que en 1564 se emplazaba en La Calle, en uno de los núcleos históricos de Mieres, mientras que más adelante, tras sufrir los efectos de una inundación, se trasladó a la plaza de La Paraxuela.

Se atraviesa por el puente de La Perra el río Caudal, debiendo luego descender unas escaleras para circular por un paso inferior de la autovía que, a su vez, conduce a otras escaleras que permiten acceder a una pasarela peatonal que cruza las vías del ferrocarril de vía estrecha, descendiéndose directamente a la calle Manuel Llaneza, dejando a mano derecha la estación del ferrocarril de vía estrecha FEVE.

Se prosigue por esa calle, llegando a una rotonda, tras la cual se sigue de frente, dejando a mano derecha la antigua estación del ferrocarril Vasco Asturiano (junto a la cual se conserva una antigua locomotora de vapor del año 1902) y el moderno barrio construido en los antiguos terrenos ferroviarios.

Se llega poco después al parque central de Mieres, el de Jovellanos, mano izquierda, prosiguiendo por la calle Manuel Llaneza llegando pronto al gran edificio de las escuelas Aniceto Sela, por delante de las cuales continúa la ruta, llegando un poco más adelante al edificio de la antigua escuela de capateces mineros, hoy reconvertida en Casa de la Cultura de Mieres.

Finalmente, esta calle confluye en la de Ramón y Cajal, girándose a la izquierda y prosiguiendo el recorrido por delante del edificio del antiguo cine Esperanza.

Pasado el cine, se llega en unos 100 metros a la plaza de La Pasera, presidida por la estatua del literato Teodoro Cuesta y flanqueada por la iglesia parroquial de San Juan, siendo éste el punto final de la presente etapa.

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