Camino primitivo

Etapa 3: Salas - Tinéu

Esta etapa, que discurre entre las capitales de los concejos de Salas y Tinéu, tiene una longitud total del 19,73 kilómetros, siendo muy equilibrada la distribución de los mismos en cuanto a la tipología del firme, ya que 6,5 kilómetros se hacen por arcenes de carreteras asfaltadas mientras que 5,88 km circulan por sendas de tierra y 6,76, por pistas de grava. 

Se circula en una progresiva ascensión, más pronunciada al inicio de la etapa, entre la villa de Salas y la localidad de Porciles, pasando desde este punto a presentar el recorrido un perfil muy estable, con pocas incidencias, hasta el final de la ruta. 

Los dos grandes núcleos urbanos del recorrido, las villas de Salas y Tinéu, cuentan en ambos casos con interesantes testimonios del patrimonio cultural, manifestados en numerosas casonas, palacios urbanos, iglesias y capillas, que jalonan los conjuntos históricos de las dos localidades. Se trata de localidades de honda tradición jacobea, al igual que ocurre con muchos de los pequeños pueblos y aldeas por los que discurre el Camino de Santiago en esta etapa, caso de Porciles, Bodenaya, La Espina o El Pedregal. El paso del concejo de Salas al de Tinéu marca el inicio de la transición hacia una arquitectura tradicional de fuerte personalidad, manifestada de manera evidente en la cubierta de los edificios, que progresivamente sustituye la teja por la losa de pizarra. 

La historia jacobea es muy rica en este territorio. Ya en la villa de Salas consta la existencia en época moderna de un hospital de peregrinos, dedicado a San Roque, del que aún se conserva su capilla. También se conoce la existencia de dos establecimientos de auxilio al peregrino en La Espina, uno de los cuales remontaría sus orígenes nada menos que al año 883, lo que le convierte en uno de los albergues u hospederías más antiguos de todo el mundo jacobeo. Ya en el concejo de Tinéu, también se documenta la existencia, en época medieval, de un hospital en la primera localidad del municipio que atraviesa el Camino, La Pereda. Igualmente, existió una Casa del Hospital en El Pedregal. La villa de Tinéu, por último, tuvo una importancia estratégica dentro del recorrido del Camino Primitivo asturiano, tanto que el rey Alfonso IX llegó a disponer hacia 1222 que los peregrinos habían de pasar por esta población, capital en la Edad Media de una amplia demarcación territorial que incluía buena parte del occidente asturiano, las llamadas Asturias de Tinéu. En esta localidad existió un hospital de peregrinos, bajo la advocación de Nuestra Señora de Mater Christi, ya documentado en el siglo XIII y que se mantuvo en pie hasta  el siglo XIX. 

Descripción de la etapa

Se inicia esta etapa en la plaza central de Salas, flanqueada por la colegiata, el ayuntamiento y la torre y palacio de Valdés-Salas.

La ruta pasa bajo el arco que comunica la torre con el palacio, prosiguiendo recto por la calle La Campa, entre viviendas de una y dos alturas. Al llegar a una bifurcación de calles, se sigue por la de la derecha, que desciende. Es la calle Ondinas, que discurre entre viviendas de una planta, entre las que se levanta algún hórreo. Se sigue recto, dejando a mano derecha un desvío que conduce a un lavadero, al otro lado del río Nonaya.

Se continúa recto, por un entorno cada vez más rural, con viviendas unifamiliares, hórreos y paneras, pasando más adelante el camino a circular por una pista de grava primero y luego de tierra y piedra, que se va adentrando en un bosque de eucaliptos y especies autóctonas como el saúco. Se avanza en paralelo al río, a la derecha, encontrándose pronto a mano izquierda la fuente de Paín.

Se mantiene la ascensión por este camino, entre prados y árboles. En una bifurcación de vías que aparece poco después de la fuente, se prosigue por la de la derecha, en paralelo al río, llegando en breve a una explanada en la que se conservan restos de una antigua explotación minera: una tolva metálica adosada a un alto muro de hormigón, de contención de la ladera, en la que aparecen otros restos de construcciones vinculadas a la mina de caolín que aquí existió. A la izquierda, a lo alto, es posible contemplar un viaducto de la autovía.

Prosigue la subida, entre árboles y zonas donde el camino está delimitado por muretes de piedra, con el río siempre a la derecha. Tras unos 950 metros, se llega al puente de Borra, construido en piedra, de un vano.

Se cruza el puente y se prosigue por la senda, y tras otros 800 metros, aproximadamente, se llega al puente del Carcabón, imponente construcción en base a sillares de piedra, que salva un profundo tajo formado por el río. Antes del puente, existe un desvío a la derecha que conduce a las cascadas del río Nonaya, paraje natural de gran belleza situado a apenas 250 metros de la ruta jacobea.

Se cruza el puente de Carcabón y se sigue por una senda que se desvía hacia la izquierda y que, en pronunciada ascensión, y tras pasar por dos curvas cerradas, conduce, 300 metros después del puente, a enlazar con la carretera nacional N-634, en el lugar de El Llanón, prosiguiendo por su arcén durante algo más de 800 metros. Se pasa primero junto a unas ruinas de una construcción, siguiendo luego por una curva muy cerrada, antes y después de la cual se circula bajo los viaductos de la autovía. A continuación, se deja a mano derecha una tira de viviendas de 1906, con un hórreo, conjunto conocido como Casa Servando, tomándose inmediatamente después, antes de una curva de la nacional, un desvío hacia la izquierda, por una pista de tierra y piedra.

Se asciende por esta pista, entre matorral y árboles, prosiguiendo hacia la derecha en una primera bifurcación de caminos. Más adelante, se deja a la derecha una senda que desciende, prosiguiéndose por la estrecha senda de tierra por la que se venía, en subida acusada, y que tras dos curvas pronunciadas conecta con una senda más ancha, de grava, que discurre más o menos en paralelo con la calzada de la autovía, a mano izquierda. Se deja a la izquierda un paso elevado sobre esa autovía, continuándose de frente por una pista ahora hormigonada. Tras doscientos metros, se gira a la derecha, por un camino de hormigón perpendicular a la autovía, que queda ahora a espaldas del Camino.

Se circula entre prados, muros de piedra de cierre de parcelas y algún árbol, dejando a mano izquierda un primer desvío hacia Porciles que no se toma. Tras medio kilómetro por esta carretera, se llega a una curva en la que se toma un desvío a la izquierda, para enlazar con una pista de tierra y piedra que asciende para enlazar, apenas 60 metros después, con otra carretera local, prosiguiéndose hacia la derecha, hacia el pequeño barrio de Porciles, con varias viviendas y un hórreo.

Continúa la ruta ahora entre muros de piedra seca de delimitación de parcelas, llegándose tras doscientos metros a un cruce de carreteras en el que se ha de seguir de frente, tras avanzar en el cruce unos metros hacia la izquierda. Se deja a mano izquierda un pequeño espacio verde en el que se localiza una marquesina de acero cortén, y se prosigue de frente entre muros de piedra, para pasar luego a circular en paralelo a la autovía, que queda a mano izquierda, por una ancha pista de grava que más adelante circulará en paralelo con la carretera nacional, a la derecha, hasta llegar a un paso inferior de la misma, que se cruza y que conduce al pueblo de Bodenaya, por el antaño conocido como Camín de Misa.

Tras el paso inferior se prosigue hacia la izquierda, dejando atrás unas naves, y circulando por una pista de grava que tras unos 120 metros llega al cementerio de Bodenaya, a mano derecha, pasado el cual se localiza, en un prado a la derecha del camino, un crucero de piedra del siglo XIX, levantado sobre un podio también de piedra.

Pasado el crucero, se sigue de frente, hacia la iglesia, dejando a la izquierda varias naves de grandes dimensiones y el desvío hacia las mismas. Se asciende, pasando un regato, flanqueando la iglesia de Santa Marina.

Tras pasar la iglesia, se continúa hacia la derecha, por un camino limitado de muros de piedra, que se adentra en la pequeña población de Bodenaya, entre hórreos, paneras y algunas viviendas.

Este camino acaba desembocando en la carretera nacional N-634. Se cruza esta vía y se continúa de frente, por una carretera local asfaltada que asciende y que al llegar a la primera curva, gira a la izquierda, por delante de una vivienda de dos plantas de altura. Se toma en este punto una pista de grava que a la izquierda flanquea una serie de viviendas unifamiliares alineadas en torno a la carretera nacional, mientras que a la derecha se suceden las praderías. Se prosigue por esta pista, en paralelo a la carretera nacional, pasando por una zona en la que existe un alto muro de hormigón en el margen derecho del camino, pasado el cual se localiza una panera de grandes dimensiones, también en el lado derecho.

Dejada atrás esta panera, la pista se une a carretera asfaltada, prosiguiéndose hacia la izquierda, ya entre las primeras viviendas del pueblo de La Espina, al que se encamina la ruta y muy vinculado al Camino de Santiago desde hace siglos, habiéndose documentado la existencia aquí de un hospital de peregrinos ya en el año 883.

Se pasa entre prados, viviendas, hórreos y paneras, dejando pronto a la izquierda un desvío hacia la carretera nacional. Justo después de pasar ese desvío, se localiza a la derecha el edificio de las escuelas de La Espina, de tipología típica de los años 1930.

Tras pasar las escuelas se sigue frente, en una zona en la que ya existen aceras junto a la carretera, llegándose 220 metros después, aproximadamente, a un espacio abierto en el que se levanta la iglesia de San Vicente, con un parque infantil frente a su fachada principal.

En este punto se gira a la izquierda, pasando el camino frente a la portada de la capilla y descendiendo hacia la carretera general, siguiendo entonces por la derecha, y llegando de inmediato a un cruce de carreteras en el que se debe proseguir por la izquierda, por una calle de modernos bloques de viviendas entre los que persiste alguna construcción anterior de dos plantas. Se continúa de frente en el siguiente cruce que aparece, sin tomar los desvíos que a izquierda y derecha se presentan, hasta desembocar en una rotonda, a la salida de La Espina. Antes de llegar a esa rotonda, se toma una pista de grava que la rodea por la derecha (en el sentido de la marcha del Camino), para desviarse a la derecha antes de pasar la rotonda, enlazando ya con una pista de tierra que discurre entre matorrales y árboles, alejándose de la carretera nacional y entrando en el concejo de Tinéu.

Esta pista conduce, en ascenso, al primer pueblo de Tinéu al que llega el Camino Primitivo, La Pereda.

Tras algo menos de medio kilómetro de recorrido por esta pista se llega a unas naves, lugar en el que se pasa a circular por un firme de hormigón, llegándose muy pronto a la capilla del Cristo de los Afligidos, en el margen derecho de la ruta.

Se gira a la derecha, nada más pasar la ermita, flanqueándola por su lateral e iniciando una acusada ascensión que conduce a la parte alta de La Pereda, el llamado barrio de Reconco, sin tomar ninguno de los desvíos que aparecen a derecha e izquierda, pasando junto a una construcción con planta semicircular y llegando, en una curva, a enlazar con una carretera asfaltada, frente a una vivienda de planta alargada. Se gira aquí a la izquierda, discurriendo el Camino entre viviendas, naves ganaderas, todo ello con vistas generales del núcleo del pueblo que, más abajo, se desarrolla a la izquierda de la ruta, que también permite contemplar excelentes panorámicas del paisaje de la sierra de Bodenaya. Se llega a una gran nave ganadera frente a la cual se localiza, en el margen derecha de la vía jacobea la fuente de Reconco, construida en 1809, y situada bajo una estructura cubierta.

Avanza el Camino entre naves ganaderas, llegándose a un cruce en el que se sigue de frente, para un poco más adelante, en otra bifurcación de vías, seguir por la de la izquierda, por una pista de tierra que discurre entre prados, flanqueada a la izquierda por estacas de madera de delimitación de parcelas, y a la derecha por un talud de tierra. Tras unos 250 metros, en una curva, se tuerce a la derecha, ascendiendo por una pista de tierra encajonada entre muros de piedra a la izquierda y el talud de tierra a la derecha, llegando de inmediato a una bifurcación de caminos en el que se sigue por el de la derecha, por una pista de tierra encajonada. Poco después, en otra bifurcación, se sigue optando por el camino de la derecha, ascendiéndose entre árboles, sebes de cierre de parcelas y matorral de tojo, con excelentes vistas a la izquierda de los valles. Con las montañas al fondo.

Esta estrecha pista conduce, tras poco más de un kilómetro al pueblo de Bedures, siendo lo primero que se encuentra una panera a la izquierda.

El camino pasa a estar hormigonado y sigue recto, discurriendo entre viviendas y al lado de un lavadero adosado al muro, tras el cual se pasa por una zona de praderías y se vuelve más adelante a llegar a otro barrio de la población, en el cual hay otro lavadero, cubierto en este caso. Tras este segundo lavadero hay un cruce de caminos en el que se debe seguir de frente, entre más viviendas y algún hórreo, pasadas las cuales se prosigue entre prados, con un molino a la derecha, en alto, así como un pequeño curso de agua que salva la fuerte pendiente entre el molino y el camino.

Se prosigue entre árboles y prados, llegando a una curva con una bifurcación de caminos, debiendo tomarse el de la derecha para, justo después, girar a la izquierda hacia una pista de grava, sita ya sobre el pueblo de La Millariega, por encima del que se pasa, en paralelo a la carretera general, con el conjunto de viviendas y naves ganaderas desarrollándose a la izquierda, tras unos prados, mientras que a la derecha se suceden las praderías, con varios molinos de energía eólica en lo alto del cordal.

Tras menos de 300 metros circulando por esta pista, se pasa junto a las primeras viviendas del pueblo de El Pedregal, pasando el camino a estar asfaltado y dejando a mano derecha una pequeña fuente y una pequeña capilla de ánimas, de piedra, de reciente construcción y con una imagen de Santiago dentro, tras un cristal.

Este camino conduce al  barrio de La Güérgola de El Pedregal, pasando junto a varias casas tradicionales y llegando a un estrecho callejón en el que se gira a la izquierda, enlazando con la carretera nacional, debiendo girarse entonces hacia la derecha.

Se prosigue por el arcén de la carretera durante unos 150 metros, hasta llegar a un cruce con la carretera que se dirige a Villanueva y Ordial, prosiguiéndose de frente, para llegar tras otros 80 metros, a la iglesia de San Justo y Pastor, en una curva de la carretera nacional.

Pasada la iglesia, se continúa por el arcén de la carretera, flanqueando dos tiras de edificaciones (en la segunda de las cuales existe una panera sobre una bodega). Algo menos de 200 metros después, se toma un desvío a la derecha, por una pista hormigonada perpendicular a la carretera. Poco después de tomar esta pista se localiza, a mano derecha, un crucero de piedra, levantado sobre un pequeño cubo de piedra.

Avanza el Camino por la senda hasta que, algo más de 100 metros más adelante conecta con un camino perpendicular, debiendo proseguirse hacia la izquierda. Pasados otros 130 metros, se llega a una bifurcación de caminos, prosiguiendo la ruta por el de la izquierda, un camino de tierra flanqueado por árboles y en algunos tramos por altos taludes de tierra (en ocasiones reforzados por sillares de piedra), que encajonan la senda que discurre por la sierra de Tinéu.

Tras algo más de un kilómetro de recorrido, se llega a un cruce en el que se sigue de frente, entre árboles y muros de delimitación de parcelas, en descenso hasta llegar a un pequeño regato que se atraviesa sin necesidad de que exista una pasarela o puente. Se inicia después una ascensión, dejando pronto un desvío a mano derecha y circulando entre árboles y sebes, dejando a mano derecha más adelante una construcción aislada (una nave de ladrillo), tras la cual se desciende hasta enlazar con una pista más ancha, de tierra, prosiguiéndose hacia la derecha en este punto.

Se discurre por esta pista, entre prados, con el camino flanqueado por árboles y sebes. Se deja a mano izquierda una nave, y poco después un desvío a la derecha. Se atraviesa un pequeño regato y en el siguiente cruce, se avanza por la derecha, entre una zona de árboles, tras la cual se conecta con otro camino y se continúa hacia la derecha, descendiendo entre árboles que flanquean la ruta, praderías a los lados y un parque eólico arriba a la izquierda. Se cruza otro pequeño regato, manteniéndose después el recorrido de esta pista por un entorno plenamente natural. Se deja más adelante a mano derecha un desvío, continuando hasta otro cruce de vías en el que se gira hacia la derecha, por un camino que conducirá hasta las proximidades del pueblo de Santa Eulalia de Tinéu, al que no se llega a acceder. Antes de llegar a la primera casería del pueblo, en la que destaca una gran panera, se toma un desvío a la derecha, por una pista que va dejando atrás el núcleo y que discurre entre prados, flanqueado por sebes y árboles.

Se prosigue por esta pista durante un kilómetro aproximadamente, hasta llegar a un desvío que, hacia la izquierda, conduce al pueblo de Zarracín. Se debe proseguir de frente, por una pista que continúa atravesando un bosque y que, tras algo más de un kilómetro llega a unas viviendas unifamiliares, pasando el camino a estar asfaltado. Poco más adelante, se enlaza con una carretera que bordea un campo de fútbol, rodeado por un muro de hormigón. En este punto se sigue hacia la derecha, por el arcén de la carretera, que conduce tras algo más de 250 metros a la ermita de San Roque y a su campo, en la entrada ya de la villa de Tinéu.

Pasada la ermita, se prosigue por el paseo de los Frailes, por una acera. A la derecha, arriba se localiza la bolera municipal. Un poco más adelante, al lado izquierdo del camino, se erige una estatua al peregrino, a cuyos pies hay un gran reloj de sol, avanzando el Camino y apareciendo después, también a la izquierda, una fuente.

Se avanza por el paseo, flanqueado a la derecha por un alto muro de piedra sobre el que se levantan varios edificios residenciales, mientras que hacia la izquierda se pueden contemplar los nuevos barrios del Tinéu moderno, fruto de la expansión de la población desde el casco antiguo al que se encamina la ruta.

La ruta se adentra en la población por el camino de San Roque, entre viviendas de una y dos alturas, algunas de ellas con corredores y galerías de madera, y también junto a algún hórreo y panera que aún se levantan en pleno centro urbano, en el barrio del Picu la Villa.

Se dejan a mano derecha varios desvíos, se pasa junto a una fuente contemporánea, y se llega a la calle de Sánchez Campumanes, flanqueando la iglesia de San Francisco y un moderno crucero adosado a la misma, en la zona de acceso al Museo de Arte Sacro localizado en varias estancias del propio templo. Se llega finalmente a la plaza situada frente a la iglesia, presidida por un crucero de piedra, y por la fachada de la iglesia y del contiguo edificio del antiguo monasterio, hoy sede judicial. En esta plaza termina la presente etapa del Camino Primitivo.

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