Camino primitivo

Etapa 8: Berducedo - Grandas de Salime

Etapa de 20,08 kilómetros que discurre por los concejos de Allande, Grandas de Salime y, durante unos pocos metros, por Pesoz. La mitad del recorrido se realiza por firme de asfalto, especialmente en la segunda mitad de la etapa, mientras que el resto se transita por sendas de tierra y grava. 

El itinerario parte de la villa de Berducedo, llegando al poco al pueblo de A Mesa, ya en el concejo de Grandas de Salime, tras el que se inicia un recorrido por sendas y pistas de tierra, realizándose una primera ascensión pronunciada nada más pasar esta segunda localidad, adentrándose el camino, después de dejar atrás la pequeña capilla de Buspol,  por el extenso ámbito natural que bordea el embalse de Grandas de Salime, el gran hito paisajístico de la etapa. A lo largo de bastantes kilómetros se discurre entre plantaciones de pinos y otras especies, con espectaculares vistas al embalse y al salto de Grandas de Salime, por el que se llegará a pasar tras una larga bajada de unos ocho kilómetros de duración, en algunos puntos muy intensa, tanto que llegó a ser famosa en la Edad Media por su peligrosidad, siendo muchas las leyendas y relatos que se centraron en este duro tránsito, que tenía en la Ponte de Salime (en la actualidad bajo las aguas del embalse) uno de sus elementos más significativos. Una vez pasado el embalse se inicia una ascensión tendida de más de cinco kilómetros hasta la capital de Grandas de Salime, la villa del mismo nombre, circulándose en su mayor parte por el arcén de la carretera autonómica  AS-14.

Es ésta una etapa en la que apenas se pasa por poblaciones, salvo las citadas más arriba, con lo cual el predominio absoluto es del paisaje y del embalse de Grandas de Salime, bajo el que yacen los restos de la antigua población de Salime. Los pueblos de Berducedo, A Mesa, el caserío de Buspol y la villa de Grandas de Salime, mantienen buenos ejemplos de la arquitectura del suroccidente asturiano, con construcciones a base de piedra y cubiertas de pizarra. Los mejores ejemplos del patrimonio cultural los encontramos en las iglesias de estas poblaciones, destacando la colegiata de San Salvador de Grandas de Salime, al final del recorrido. Antes, se pasará por uno de los más significativos ejemplos del patrimonio industrial de Asturias, el salto de Salime.

Las referencias al paso de peregrinos por este itinerario son abundantes desde la Edad Media. En Buspol aún se conserva la capilla vinculada al antiguo hospital de peregrinos, documentado en época moderna como casa-alberguería que hundía sus raíces en la Edad Media, al igual que la que existía en el pueblo, hoy anegado por el embalse, de Salime. También existió un hospital en la villa de Grandas de Salime, citado en la documentación del siglo XVI pero sin duda de fundación anterior, localizado en las cercanías del actual museo etnográfico, a la entrada de la población, conservándose aún su edificio. 

Descripción de la etapa

Inicio de la etapa junto a la iglesia de Santa María de Berducedo. Se deja atrás este monumento, sito al lado de un tejo de gran antigüedad, pasando junto a un altar sacramental, para a continuación, ante una vivienda, girar a la derecha, por una pista asfaltada que discurre entre viviendas. Pronto se llega a un nuevo cruce en el que se debe tomar el camino que discurre por la izquierda, subiendo entre más casas, hasta dejar la última atrás en una curva cerrada a la izquierda, que da paso a una zona de prados, con buenas vistas a la izquierda de Berducedo. Tras cien metros, se aproxima la ruta a varias naves ganaderas, tras las cuales, se continúa hacia la derecha, por una pista ya de grava que discurre entre cierres de parcelas a base de sebe de matorral.

Después de otros cien metros se toma un desvío a la izquierda, ascendiendo por una senda de tierra, con partes en las que el firme lo forma la propia roca madre, entre prados y matorrales, prosiguiéndose 250 metros después por la derecha, en otra bifurcación de caminos, para llegar finalmente (tras otro cruce de caminos en el que se sigue de frente, por el de la derecha) a una pista forestal que desciende junto a un bosque de pinos. Se sigue por este entorno durante más de un kilómetro, sin tomar ningún desvío de los que se presentan a la izquierda, y llegando, tras un recorrido de mil cien metros, a la carretera local, por cuyo arcén se prosigue, hacia la izquierda, dejando pronto, en la primera curva que aparece, un lavadero a mano izquierda.

Se prosigue por la carretera, primero entre pinos y luego entre prados y amplias vistas de los valles de El Carballín y de Texedón, durante dos kilómetros, en descenso continuando, dibujando el recorrido varias curvas cerradas, en otra de las cuales se encuentra otro lavadero.

Tras esos dos kilómetros se llega al pueblo de A Mesa, primera localidad del concejo de Grandas de Salime que se encuentra en el recorrido del Camino Primitivo.

Tras pasar las primeras casas, se accede a una acera paralela a la calzada de la carretera, girándose hacia la derecha en la curva de acceso al pueblo, de donde parte, hacia la izquierda un desvío que conduce a la población de Paradas. Tras esta curva, se llega pronto a la iglesia de Santa María Magdalena.

Pasada la iglesia, se sigue de frente, sin tomar ningún desvío, hasta llegar al edificio de las antiguas escuelas, reconvertido en albergue de peregrinos. Se flanquea este edificio, tomando la carretera local, que inicia en este punto una fuerte ascensión por la peña de los Coriscos que llevará al camino a discurrir por detrás del parque eólico de A Mesa.

Al poco de tomarse la carretera aparece un desvío a la derecha, hacia La Figuerina, que no se toma, continuando la ascensión durante más de mil doscientos metros de recorrido, hasta llegar, tras una curva muy cerrada a la izquierda, a la parte posterior del parque eólico, en una zona de matorral y pastos de ganado.

Se prosigue por la carretera en una larga recta, dejando atrás más adelante un desvío a la derecha, e iniciándose tras una curva a la derecha que llega a continuación, el descenso hacia el río Navia. Tras esa curva, se llega a un cruce de caminos, debiendo proseguirse de frente, por la misma carretera, que se abandonará ya 150 más adelante, en el inicio de una curva muy cerrada a la izquierda. En este punto se debe proseguir de frente por una pista de tierra, cerca del pequeño pueblo de Buspol. Se desciende por esta pista, entre muros de piedra, pasando poco después el firme de la misma a ser de lajas de pizarra, que en la parte inmediatamente anterior a llegar a las viviendas del pueblo, se convierte en un sistema de pavimentación a base también de lajas de pizarra, bajo las que se forma una canalización de aguas de sumo interés.

Se pasa junto a las edificaciones de Buspol e inmediatamente después, a la capilla de Santa Marina, vinculada al antiguo hospital de peregrinos existente en este punto, del que se conserva la campana, ahora en el campanario de la capilla, que data del siglo XIV. Desde la capilla se puede contemplar una bella panorámica del valle del río Navia.

Pasada la capilla, se prosigue por una estrecha senda de tierra, delimitada a la derecha por un muro de piedra colocada en seco y a la izquierda por lajas de pizarra hincadas, hasta llegar a una portilla, que se pasa, para discurrir a continuación en medio de un prado de pasto de ganado, girando inmediatamente a la izquierda el camino e iniciando un descenso acusado hacia el río Navia.

Se desciende por una estrecha senda de tierra y piedra, apenas marcada en el terreno, rodeada de matorral, tojo y con excelentes vistas del valle del Navia, con la villa de Grandas de Salime al fondo y tras ella, el alto del Acebo.

Tras unos 700 metros de descenso, y de varios giros cerrados, se llega a una zona de plantación de pinos, enlazándose con una ancha pista forestal por la que se prosigue hacia la izquierda, en descenso.

Ese recorrido por la pista forestal se realiza en forma zigzagueante, con grandes rectas a las que siguen curvas cerradas, siempre por el interior de un bosque de pinos. Tras unos dos kilómetros, se llega a una bifurcación de caminos. Hacia la izquierda se prosigue hacia un antiguo embarcadero, a orillas del embalse de Grandas de Salime y de varias ruinas de construcciones que formaban parte del antiguo pueblo de Salime, hoy anegado bajo las aguas, punto desde el que en determinadas ocasiones es aún posible tomar una embarcación que lo atraviesa y conduce a la otra orilla, para proseguir desde ahí la ruta hacia la capital grandalesa. Dado que no siempre es posible disponer de este servicio, prosigue la descripción de la ruta tomando el camino hacia la derecha, en dirección al salto de Grandas de Salime.

Prosigue el camino por la senda forestal, con zonas en la que la misma está delimitada por un fuerte talud tallado en la roca, siempre entre pinos y con buenas vistas del embalse de Grandas de Salime. Tras 1,8 kilómetros aproximadamente, y tras pasar (de nuevo en territorio del concejo de Allande) por un cortafuegos por el que circula un tendido eléctrico procedente del salto de Salime, bajo el cual se pasa, se abandona la pista para tomar un desvío a la izquierda, que conduce a una estrecha senda de tierra que recorre, en zigzag, un tramo de bosque de castaños y que tras algo menos de un kilómetro de pronunciado descenso, acaba confluyendo en la carretera autonómica AS-14, por cuyo arcén se prosigue hacia la izquierda.

Tras 300 metros se llega al mirador de la Ballena, sobre el Salto de Salime, a mano derecha del Camino. Desde el mismo se obtienen unas espectaculares panorámicas de la presa del embalse y de las instalaciones auxiliares del mismo, entre las que destaca el trabajo de integración artística, obra de Vaquero Turcios.

Dejando atrás el mirador, se llega tras otros 300 metros, a la presa, en el límite entre los concejos de Allande, Grandas de Salime y Pesoz, atravesándola por medio de las aceras dispuestas a ambos lados de la carretera. De frente, en la ladera que se dispone a mano derecha según el sentido del recorrido del camino, aparecen los restos de antiguas instalaciones vinculadas al proceso de construcción del embalse, así como del poblado de A Paiciega, donde se alojaron los trabajadores que entre 1945 y 1955 construyeron esta gran obra de ingeniería. A la izquierda del Camino, es posible contemplar, desde los miradores de la presa, el embalse.

Pasado el embalse se prosigue por la carretera AS-14, ya en territorio del concejo de Grandas de Salime, en continuada ascensión. En algunos puntos se puede discurrir por una estrecha senda de tierra paralela a la calzada de la carretera, siendo en otros lugares preciso hacerlo por su arcén. Se dejan atrás varias construcciones en el lugar de Vistalegre y un mirador sobre el embalse y el salto, llegándose tras casi cuatro kilómetros de recorrido, y justo después de pasar una curva casi completa, a un cruce de caminos en el lugar de El Marco, al que llega la ruta jacobea procedente del embarcadero del embalse en Salime.

Se prosigue a continuación todavía unos 200 metros por la carretera y después se toma un desvío a la izquierda, por una pista de tierra que asciende primero en dirección contraria al sentido de la marcha que se mantenía por la carretera para luego dar una curva cerrada y volver a circular en paralelo a la carretera, a mayor altura, por la ladera del monte Coto de Grandas de Salime.

Se prosigue por una estrecha senda de tierra, en ocasiones empedrada, entre numerosos pinos, robles, hayas y castaños, estando en determinados puntos el camino delimitado por muros de piedra o de lajas de pizarra hincada. Tras algo menos de 1,5 kilómetros se llega por esta pista a las primeras viviendas de la villa de Grandas de Salime, pasando el firme a estar hormigonado. Se desciende a la carretera AS-14 y se cruza, siguiendo de frente. Se deja a mano izquierda un lavadero cubierto y poco después se gira a la izquierda, llegando a la avenida del Ferreiro, que discurrirá entre viviendas de una y dos alturas y pasando junto al Museo Etnográfico de Grandas de Salime, sito en la antigua casa rectoral de la capital grandalesa.

Tras dejar atrás el museo, se prosigue la ascensión por la avenida del Ferreiro, llegando tras unos 140 metros al espacio central de la capital, formado por el edificio del ayuntamiento y el de la colegiata de San Salvador, siendo este el punto final de la presente etapa.

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